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Opinión
![]() Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Jorge III. Sus raras cartas subastadas
Organización Editorial Mexicana
1 de diciembre de 2008
Sí, el rey Jorge III de Gran Bretaña escribía cartas raras y también hacía "cosas raras".
Durante su reinado, del 25 de octubre de 1760 al 29 de enero 1820, sufrió una recurrente y finalmente permanente enfermedad mental. En estos Soles se piensa que padeció de desórdenes mentales y nerviosos como consecuencia de la enfermedad sanguínea llamada porfiria, que ha afectado a varios monarcas británicos. Los científicos han descubierto altos niveles de arsénico en el cabello del rey, por lo que suponen que ésta fue una posible causa de su locura y sus permanentes problemas de salud. Sus súbditos lo nombraban "el Granjero Jorge", por sus modales simples y llanos, y en la Corte le decían "El Loco". En 1810, Jorge III se puso "peligrosamente enfermo", siendo la causa posible de esta brusca recaída la muerte de su adorada hija menor, la princesa Amalia, víctima de erisipelas o de porfiria. El envenenamiento por arsénico es también causa posible de su muerte. En 1811, Jorge había quedado permanentemente loco y ante tal desequilibrio los suyos lo confinan en el castillo de Windsor hasta su muerte. Algunas veces hablaba sin pausa durante horas, decía que conversaba con los ángeles y saludó alguna vez a un roble que, según él, era el rey Federico Guillermo III de Prusia. Sus doctores le administraron el "polvo de James", una combinación de calomel y emético tártaro, y lo sangraron regularmente. También le aconsejaron que se bañara en el mar, lo cual llegó a hacer desnudo delante de su pueblo. En la Navidad de 1819 sufrió otro ataque de locura y habló incoherencias durante 58 horas, al final de los cuales entró en coma. El 29 de enero de 1820 Jorge murió, ciego, sordo y loco en el castillo de Windsor, a los 81 años de edad. Fue sepultado el 16 de febrero en la capilla de San Jorge, en Windsor. Un rey loco, durante cuyo reinado Gran Bretaña se alzó como la primera potencia dominante del mundo; extendió su poder por Norteamérica, incluyendo la conquista de Canadá tras la Guerra de los Siete Años, en Europa; ganó supremacía en el océano y derrotó a Napoleón durante las Guerras Napoleónicas y puso fin al imperio de Napoleón en la batalla de Waterloo, derrotado por Wellington. Sin embargo, se le recuerda por haber perdido las colonias que formarían el núcleo de los futuros Estados Unidos, y por su demencia. Como suele suceder, en el entorno del mercado internacional de obras de arte y objetos únicos, ahora se subastan una serie de "raras cartas" escritas por el rey a su tercer hijo y futuro rey, Guillermo IV, en las que le ruega "poner fin a su conducta desobediente, al juego constante, las deudas y las amantes". En las misivas, el monarca le pide a su hijo que no siga "los pasos de su hermano mayor, por su conducta: bebedor empedernido, con varias amantes y adicto al juego". Para sustraer a Guillermo de "tan maligno ejemplo", el rey decide enviar a su hijo, de 13 años de edad, a entrenarse en la Royal Navy, y así estar alejado de la Casa Real y del mal ejemplo: "Tú estás dando tus primeros pasos en las escenas de la vida, donde demostrarás ser honrado o desgraciado para tu familia. Sería muy poco noble de mi parte después del amor que he demostrado a mis hijos, no darte consejos en momentos serios". Thomas Venning, especialista en manuscritos de la casa de subastas Christie's, declaró a los medios: "Las cartas muestran un panorama fascinante sobre la disfuncional familia real del siglo XVIII". Esto es. Columnas anteriores
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