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Opinión
![]() Enrique Hett
Mensaje a Obama (El mundo al vuelo)
Organización Editorial Mexicana
1 de diciembre de 2008
Un atentado terrorista siempre es un mensaje. Su sentido es el conjunto que forman la acción terrorista misma, el remitente, esto es el autor intelectual o manipulador del acto terrorista y el destinatario del mensaje. Para entender el mensaje es necesario conocer estos datos que, muy frecuentemente, no son claramente discernibles.
En los atentados de Bombay se puede afirmar que todo se conjuga para obscurecer dicho sentido. El acto mismo, en el que, sin descuidar hacer el mayor número de víctimas indias, por ejemplo en la estación de trenes, se puso en relieve la toma de rehenes estadunidenses y británicos. Además se asaltaron dos hoteles y un café favoritos de los turistas extranjeros. Otro hecho inédito en la India, es la toma de rehenes y el asesinato de 5 israelíes. Todo esto constituye, ya en sí, una gran novedad, porque hasta ahora, las víctimas de atentados islámicos, eran exclusivamente indios. Como si los terroristas quisieran incluir a Israel y Estados Unidos en la lista de los destinatarios. Por lo que toca al remitente, hay que recordar que hay muchos atentados muy homicidas en la India. El Gobierno indio atribuye invariablemente los que son causados por musulmanes a manipulaciones de Pakistán y, en particular, del ISI, los servicios de inteligencia del ejército. En otras palabras, la India interpreta los atentados musulmanes como parte de la guerra fría que la enfrenta a Pakistán por el territorio disputado de Cachemira. Pero, lo hace, en parte, para negar la existencia de un terrorismo endógeno muy real. Porque, es irrefutable que no todos los atentados musulmanes en la India son o, son esencialmente, una manipulación del ISI. En todo caso, el terrorismo musulmán, como otros es, por una parte, un síntoma y, por la otra, una táctica de inconformes minoritarios. Los 150 millones de musulmanes indios son indudablemente objeto de discriminación. Cualquier tentativa del Estado para mejorar su situación, topa con la decidida oposición de los nacionalistas. Así que 60 años después de la independencia, estas poblaciones siguen en situación de marginación. También los musulmanes son objeto de atentados. Entre otros, en 2002, hubo una matanza en la que perecieron 2000 musulmanes. En Pakistán, Ali Asif Zardari, aunque electo democráticamente, es un presidente débil. Por otra parte, pertenece a la tendencia más pro estadunidense y pro india del Pakistán. Por eso, para él, es sumamente arduo mantener el precario e indispensable equilibrio entre la lucha contra el terrorismo y las constantes intervenciones armadas de Estados Unidos en las zonas fronterizas con Afganistán, que violan la soberanía paquistaní. Por otra parte, Barack Obama lanzó advertencias muy firmes a Pakistán sobre el terrorismo. Lo cual no obsta para que haya propuesto resolver el problema de Cachemira. Sin embargo, esta disputa territorial, y más generalmente el hecho de considerar a la India como una amenaza, han instalado al Ejército paquistaní en posiciones de influencia y de poder que no está dispuesto a abandonar fácilmente. Así que difícilmente pudo acoger con beneplácito la idea de Obama. No es todo. No faltan expertos que estimen que Cachemira y guerra larvada con la India, son lo único que mantiene unido en una nación a los distintos grupos étnicos de Pakistán. Pero, el destinatario no está claro tampoco. Si son atentados endógenos que buscan una audiencia global, es Nueva Delhi. Igualmente dirigido a Obama, pero el sentido es otro, si el autor intelectual es el ISI. Y si, como pretenden otros, el autor es Al Qaeda, pues también es Obama el destinatario. En todo caso, la magnitud del atentado y las víctimas no indias, sugieren fuertemente que el mensaje, espectacular y sangriento, está destinado ante todo a Barack Obama. mehcbv@email.com Columnas anteriores
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