/ sábado 9 de enero de 2016

¡Arranca! / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

Otro año electorero. Doce entidades cambiarán de gobernador y partidos y contendientes, arrancan en la loca carrera. Se juega por las grandes sillas del 2016, pero se pronostica lo que podría ser el 18: La influencia en los comicios, de los ejecutivos estatales, puede ser decisiva en la batalla por Los Pinos.

Veracruz, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Aguascalientes, Chihuahua, Tamaulipas, Hidalgo, Tlaxcala, Zacatecas, Quintana Roo y Durango se harán de un nuevo mandamás. Nueve están en manos del PRI; el resto llegaron por alianzas, entre el PRD y el PAN, además de algunas otras fuerzas.

Su padrón, en particular de entidades como Puebla y Chihuahua es atractivo y al sumarlo, el número de votos potencia su importancia en el mapa electoral.

De los que empiezan a decir adiós, varios debieron irse antes. Si contáramos con la posibilidad del referendo, las urnas habrían corrido a quienes, ni cumplieron con sus compromisos de campaña, ni lograron avances palpables.

Los hubo incluso, peores: Gabino Cué de Oaxaca, esperó hasta finales del año que acaba de fenecer, para desmontar –con la intervención directa de la federación-, a la ancestral disidencia magisterial –CNTE, Sección 22–, a la que se le permitía el control educativo del Estado.

De sus fracasos habla el lugar que ocupan los conocimientos de los niños de educación básica, siempre en los últimos lugares. Pequeños a los que, unos mentores ajenos a su obligación, los dejaban sin más de cien día de clase al año, enfrascados en marchas y plantones, como los que conservan en el zócalo oaxaqueño, o el que tuvieron por meses en el Monumento a la Revolución capitalino.

El desgobernador Cué, además de negligente, debería ser investigado por las cuentas: durante su gestión las corruptelas estuvieron a la orden del día y se habla de enriquecimientos ilícitos.

Tampoco el priísta Javier Duarte –Veracruz–, saca buena nota. Su entidad aportó el mayor número de periodistas asesinados, crímenes impunes, de los que siempre trató de salir airoso. Su negligencia también propició el incremento del narcotráfico, herencia de su predecesor, pero a la que jamás se ocupó de poner un alto.

Ya apareció el eterno y corrupto suspirante a esa silla embrujada. El ahora expriísta, panista, Miguel Ángel Yúnes, se afila las garras a la espera de tener mejor suerte que en el pasado. Es lo que le faltaría a Veracruz: después de un corrupto, otro y quizás hasta de peores bigotes.

El PRI está en peligro de perder el Estado, en el que nunca ha habido alternancia. Los trastupijes y desastres de sus últimos representantes, podrían llevar a un suspirante de una alianza, al Palacio de Gobierno que se derrumba por los golpazos de la podredumbre.

En peligro para el tricolor, también Zacatecas. El hermano del ahora delegado en la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, David, lleva nueve años en campaña y las encuestas lo señalan por encima de cualquier otro rival. Bastión recobrado por el priísmo, tras los desaguisados que dejó Amalia García, podría ir a dar a la reluciente Morena, con lo que López Obrador se apuntaría un buen tanto.

El sufragio, sin duda alguna, va a estar marcado por el factor económico. De seguir la crisis, el PRI podría seguir cayendo como le ocurrió en las recientes elecciones intermedias. Aunque obtuvo la mitad de la Cámara de Diputados, su pérdida en el número de votos fue un grave descalabro.

Sobran precandidatos y en cada entidad solo hay una silla. Empieza la partida, aunque la última palabra la tienen los ciudadanos. catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq

Otro año electorero. Doce entidades cambiarán de gobernador y partidos y contendientes, arrancan en la loca carrera. Se juega por las grandes sillas del 2016, pero se pronostica lo que podría ser el 18: La influencia en los comicios, de los ejecutivos estatales, puede ser decisiva en la batalla por Los Pinos.

Veracruz, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Aguascalientes, Chihuahua, Tamaulipas, Hidalgo, Tlaxcala, Zacatecas, Quintana Roo y Durango se harán de un nuevo mandamás. Nueve están en manos del PRI; el resto llegaron por alianzas, entre el PRD y el PAN, además de algunas otras fuerzas.

Su padrón, en particular de entidades como Puebla y Chihuahua es atractivo y al sumarlo, el número de votos potencia su importancia en el mapa electoral.

De los que empiezan a decir adiós, varios debieron irse antes. Si contáramos con la posibilidad del referendo, las urnas habrían corrido a quienes, ni cumplieron con sus compromisos de campaña, ni lograron avances palpables.

Los hubo incluso, peores: Gabino Cué de Oaxaca, esperó hasta finales del año que acaba de fenecer, para desmontar –con la intervención directa de la federación-, a la ancestral disidencia magisterial –CNTE, Sección 22–, a la que se le permitía el control educativo del Estado.

De sus fracasos habla el lugar que ocupan los conocimientos de los niños de educación básica, siempre en los últimos lugares. Pequeños a los que, unos mentores ajenos a su obligación, los dejaban sin más de cien día de clase al año, enfrascados en marchas y plantones, como los que conservan en el zócalo oaxaqueño, o el que tuvieron por meses en el Monumento a la Revolución capitalino.

El desgobernador Cué, además de negligente, debería ser investigado por las cuentas: durante su gestión las corruptelas estuvieron a la orden del día y se habla de enriquecimientos ilícitos.

Tampoco el priísta Javier Duarte –Veracruz–, saca buena nota. Su entidad aportó el mayor número de periodistas asesinados, crímenes impunes, de los que siempre trató de salir airoso. Su negligencia también propició el incremento del narcotráfico, herencia de su predecesor, pero a la que jamás se ocupó de poner un alto.

Ya apareció el eterno y corrupto suspirante a esa silla embrujada. El ahora expriísta, panista, Miguel Ángel Yúnes, se afila las garras a la espera de tener mejor suerte que en el pasado. Es lo que le faltaría a Veracruz: después de un corrupto, otro y quizás hasta de peores bigotes.

El PRI está en peligro de perder el Estado, en el que nunca ha habido alternancia. Los trastupijes y desastres de sus últimos representantes, podrían llevar a un suspirante de una alianza, al Palacio de Gobierno que se derrumba por los golpazos de la podredumbre.

En peligro para el tricolor, también Zacatecas. El hermano del ahora delegado en la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, David, lleva nueve años en campaña y las encuestas lo señalan por encima de cualquier otro rival. Bastión recobrado por el priísmo, tras los desaguisados que dejó Amalia García, podría ir a dar a la reluciente Morena, con lo que López Obrador se apuntaría un buen tanto.

El sufragio, sin duda alguna, va a estar marcado por el factor económico. De seguir la crisis, el PRI podría seguir cayendo como le ocurrió en las recientes elecciones intermedias. Aunque obtuvo la mitad de la Cámara de Diputados, su pérdida en el número de votos fue un grave descalabro.

Sobran precandidatos y en cada entidad solo hay una silla. Empieza la partida, aunque la última palabra la tienen los ciudadanos. catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq

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