/ lunes 11 de enero de 2021

2021: ¿rebote o recuperación?

El debate sobre el futuro de la economía nacional ha comenzado y las perspectivas oscilan desde una visión optimista que emana de la Secretaría de Economía (SE) hasta la posición crítica esgrimida por Fondo Monetario Internacional (FMI).

Para el subsecretario de Industria, Comercio y Competitividad de la SE, Ernesto Acevedo, lo peor ha pasado y México crecerá hasta 6% en el 2021.

Desde su punto de vista el oxígeno para la economía mexicana vendrá, como en otras recesiones, de Estados Unidos y se transmitirá gracias al T-MEC: "tenemos algunas señales en el contexto global que México va aprovechar muy bien, la tensión comercial entre China y Estados Unidos va seguir, incluso después de que termine la administración del Presidente Trump".

No hay una fuente endógena que impulse el crecimiento de México. Su prospectiva se basa en la hipotética reactivación del sector automotriz estadounidense, así como en el posible aumento de inversión derivado de los programas de apoyo que Joe Biden implementará cuando ocupe la presidencia de Estados Unidos.

¿Qué hará México para no ser afectado por la estrategia de Biden de favorecer lo Hecho en Estados Unidos? Apostar por la inercia podría no ser suficiente.

De igual forma no se debe subestimar la dependencia que la economía norteamericana ha exhibido respecto a los insumos y bienes elaborados en China: ni la postura extrema de Donald Trump logró eliminarla.

Tampoco se debe olvidar que el TMEC tiene aspectos de contenido regional que obligan a realizar cambios en la estructura productiva para aumentar el valor agregado, la fabricación de insumos intermedios y la innovación tecnológica en América del Norte. Todo ello implica inversiones millonarias que México no está realizando: la inversión extranjera directa muestra fuertes contracciones en materia de nuevas inversiones y en reinversión de utilidades.

Sin programas de fomento a lo Hecho en México, mayor financiamiento de la banca de desarrollo y la creación de una política industrial que favorezca el desempeño de los sectores estratégicos nacionales, difícilmente se podrá tener un crecimiento robusto que vaya más allá del “rebote” citado por Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

Para Werner “el país seguirá exhibiendo un entorno de inversión bastante mediocre y una situación de creación de empleos difícil”. Su posicionamiento fue contundente y derivado de la ausencia de una política fiscal y monetaria contracíclica que aproveche las históricas bajas tasas de interés: “el reto de crecimiento para la economía es enorme. Vemos como en términos del PIB per cápita, que difícilmente regresará México a los niveles de 2018 antes de 2026 o 2027”.

Werner y Acevedo coinciden con el Secretario de Hacienda en que es positivo contar con vacunas que permitan avanzar en la inmunización de la población mexicana.

No obstante, habría que considerar si será suficiente con vacunar a menos de 30 millones de mexicanos para pensar que se podrán superar las restricciones que el avance del Covid-19 y el cuidado de la salud de la población mexicana imponen.

Lamentablemente la economía mexicana se encuentra enferma, tiene poco margen de maniobra para soportar más confinamientos. Por ello es fundamental que se cuente con prospectivas que permitan tomar las decisiones adecuadas.

Bajo ese contexto se debería propiciar un entorno económico y el diálogo adecuado para incrementar la inversión privada, la única que podría aumentar a lo largo del año. La inversión pública se encuentra determinada por el presupuesto aprobado a finales del 2020.



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El debate sobre el futuro de la economía nacional ha comenzado y las perspectivas oscilan desde una visión optimista que emana de la Secretaría de Economía (SE) hasta la posición crítica esgrimida por Fondo Monetario Internacional (FMI).

Para el subsecretario de Industria, Comercio y Competitividad de la SE, Ernesto Acevedo, lo peor ha pasado y México crecerá hasta 6% en el 2021.

Desde su punto de vista el oxígeno para la economía mexicana vendrá, como en otras recesiones, de Estados Unidos y se transmitirá gracias al T-MEC: "tenemos algunas señales en el contexto global que México va aprovechar muy bien, la tensión comercial entre China y Estados Unidos va seguir, incluso después de que termine la administración del Presidente Trump".

No hay una fuente endógena que impulse el crecimiento de México. Su prospectiva se basa en la hipotética reactivación del sector automotriz estadounidense, así como en el posible aumento de inversión derivado de los programas de apoyo que Joe Biden implementará cuando ocupe la presidencia de Estados Unidos.

¿Qué hará México para no ser afectado por la estrategia de Biden de favorecer lo Hecho en Estados Unidos? Apostar por la inercia podría no ser suficiente.

De igual forma no se debe subestimar la dependencia que la economía norteamericana ha exhibido respecto a los insumos y bienes elaborados en China: ni la postura extrema de Donald Trump logró eliminarla.

Tampoco se debe olvidar que el TMEC tiene aspectos de contenido regional que obligan a realizar cambios en la estructura productiva para aumentar el valor agregado, la fabricación de insumos intermedios y la innovación tecnológica en América del Norte. Todo ello implica inversiones millonarias que México no está realizando: la inversión extranjera directa muestra fuertes contracciones en materia de nuevas inversiones y en reinversión de utilidades.

Sin programas de fomento a lo Hecho en México, mayor financiamiento de la banca de desarrollo y la creación de una política industrial que favorezca el desempeño de los sectores estratégicos nacionales, difícilmente se podrá tener un crecimiento robusto que vaya más allá del “rebote” citado por Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

Para Werner “el país seguirá exhibiendo un entorno de inversión bastante mediocre y una situación de creación de empleos difícil”. Su posicionamiento fue contundente y derivado de la ausencia de una política fiscal y monetaria contracíclica que aproveche las históricas bajas tasas de interés: “el reto de crecimiento para la economía es enorme. Vemos como en términos del PIB per cápita, que difícilmente regresará México a los niveles de 2018 antes de 2026 o 2027”.

Werner y Acevedo coinciden con el Secretario de Hacienda en que es positivo contar con vacunas que permitan avanzar en la inmunización de la población mexicana.

No obstante, habría que considerar si será suficiente con vacunar a menos de 30 millones de mexicanos para pensar que se podrán superar las restricciones que el avance del Covid-19 y el cuidado de la salud de la población mexicana imponen.

Lamentablemente la economía mexicana se encuentra enferma, tiene poco margen de maniobra para soportar más confinamientos. Por ello es fundamental que se cuente con prospectivas que permitan tomar las decisiones adecuadas.

Bajo ese contexto se debería propiciar un entorno económico y el diálogo adecuado para incrementar la inversión privada, la única que podría aumentar a lo largo del año. La inversión pública se encuentra determinada por el presupuesto aprobado a finales del 2020.



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