/ viernes 29 de marzo de 2019

3o Constitucional

El nuevo marco constitucional de la educación se está definiendo hoy en el Congreso de la Unión, el predictamen ha logrado los mayores consensos de prácticamente todos los partidos y fuerzas políticas, es una reforma incluyente sobre los principios éticos y de direccionalidad del Estado mexicano, con un sistema justo, funcional y con claridad de lo que debe ser la ciudadanía del futuro. Da más derechos y certidumbres a los maestros.

Las bondades de la reforma han sido reconocidas incluso por algunos de los críticos más firmes de esta administración, como es el caso de Marco Fernández quien la calificó en una entrevista televisiva. “En términos generales y de lo que sabemos del proyecto público que se está por discutir en Cámara de Diputados es un buen producto, digamos del 1 al 10 le daríamos un 8.5 o un 9”.

Esto no significa que se de en unanimidad, hay diferencias pero es natural, siempre las hay, vale la pena traer a la memoria cómo la Constitución de 1857 fundamento del Estado mexicano y una de las mejores piezas legislativas de la historia de México, sufrió fuertes críticas por conservadores y radicales al grado de que sus diputados afines publicaron un manifiesto a la Nación que decía: “Los constituyentes tomaron como guía la opinión pública, aprovecharon las amargas lecciones de la experiencia para evitar los escollos del pasado, y les sonrió halagüeña la esperanza de mejorar el porvenir de la patria”.

El texto es perfectamente vigente y aplicable a esta reforma del artículo tercero; viene de foros, un debate amplísimo y significante, aprende de las lecciones del pasado, no solo de la fallida reforma, sino de las reformas anteriores a ésta, tiene la esperanza y los fundamentos para aspirar a una mejora sensible en la educación y el progreso del país.

El debate por la educación es natural y el quid del asunto es cómo lograr una visión incluyente, sin imposiciones, ni de los más a los menos, ni de los menos a los más. El nuevo tercero constitucional es una buena ley, nadie ha podido argumentar que no crea un mejor sistema, se ha aceptado que la estructura, dirección e intención que tendrá el Estado mexicano a través de la Constitución es lo correcto. Solamente que lo que está ahora en cuestión está más centrado en epigramas que en argumentos que soporten un debate riguroso y objetivo. Así como los liberales defendieron la Constitución de 1857, estamos llamados a defender el nuevo tercero constitucional.

@Luis__Humberto

El nuevo marco constitucional de la educación se está definiendo hoy en el Congreso de la Unión, el predictamen ha logrado los mayores consensos de prácticamente todos los partidos y fuerzas políticas, es una reforma incluyente sobre los principios éticos y de direccionalidad del Estado mexicano, con un sistema justo, funcional y con claridad de lo que debe ser la ciudadanía del futuro. Da más derechos y certidumbres a los maestros.

Las bondades de la reforma han sido reconocidas incluso por algunos de los críticos más firmes de esta administración, como es el caso de Marco Fernández quien la calificó en una entrevista televisiva. “En términos generales y de lo que sabemos del proyecto público que se está por discutir en Cámara de Diputados es un buen producto, digamos del 1 al 10 le daríamos un 8.5 o un 9”.

Esto no significa que se de en unanimidad, hay diferencias pero es natural, siempre las hay, vale la pena traer a la memoria cómo la Constitución de 1857 fundamento del Estado mexicano y una de las mejores piezas legislativas de la historia de México, sufrió fuertes críticas por conservadores y radicales al grado de que sus diputados afines publicaron un manifiesto a la Nación que decía: “Los constituyentes tomaron como guía la opinión pública, aprovecharon las amargas lecciones de la experiencia para evitar los escollos del pasado, y les sonrió halagüeña la esperanza de mejorar el porvenir de la patria”.

El texto es perfectamente vigente y aplicable a esta reforma del artículo tercero; viene de foros, un debate amplísimo y significante, aprende de las lecciones del pasado, no solo de la fallida reforma, sino de las reformas anteriores a ésta, tiene la esperanza y los fundamentos para aspirar a una mejora sensible en la educación y el progreso del país.

El debate por la educación es natural y el quid del asunto es cómo lograr una visión incluyente, sin imposiciones, ni de los más a los menos, ni de los menos a los más. El nuevo tercero constitucional es una buena ley, nadie ha podido argumentar que no crea un mejor sistema, se ha aceptado que la estructura, dirección e intención que tendrá el Estado mexicano a través de la Constitución es lo correcto. Solamente que lo que está ahora en cuestión está más centrado en epigramas que en argumentos que soporten un debate riguroso y objetivo. Así como los liberales defendieron la Constitución de 1857, estamos llamados a defender el nuevo tercero constitucional.

@Luis__Humberto

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