/ jueves 8 de junio de 2017

Democracia mutilada

Muchos analistas insisten en caracterizar a nuestro sistema político mexicano como “democrático”. Yo no lo creo.

La selección de candidatas y candidatos en los partidos es todo menos democrática, actualmente en el PRI el presidente de la República es el que decide; en Morena es Andrés Manuel e igual en todos los partidos.

El proceso de convencimiento a los electores está plagado de todos los vicios y manipulaciones habidos y por haber, el análisis y el debate de ideas, propuestas y proyectos se ha sustituido por eslogan pegadores y acusaciones de todo tipo.

Más todavía en el estado de marginación y sobrevivencia en que se encuentran cientos de miles de familias ¿se puede pensar en una reflexión y un convencimiento sereno a los electores? Así no hay democracia.

El proceso electoral que acaba de concluir fue expresión clara de lo antes descrito. Eso sí, a pesar de algunas fallas, el INE es un órgano confiable en el cumplimiento de sus funciones, los equipos que integra y capacita representan un verdadero ejército institucional que junto con los representantes de partido hacen un gran esfuerzo por darle certeza y legalidad al proceso electoral.

El problema está como dice Héctor Aguilar Camín “en el camino a ese lugar de procedimientos impecables… sucede todo lo que la mala fe y espíritu contra democrático puede imaginar: compra y coacción de votos, uso de programas sociales y de inversiones gubernamentales como soborno, amenaza de votantes, campañas sucias, violación de las reglas electorales y ríos de dinero ilegal”.

Vivimos una “democracia mutilada” en donde “el que tiene más saliva come más pinole”.

No obstante hay esperanza de avanzar a la modernización de la política mexicana y con ella a un mejor estadío de nuestros todavía frágiles e incipientes procesos electorales.

Nadie que piense en México con responsabilidad e institucionalidad puede decir que el proceso electoral del pasado domingo sea el modelo para la elección del 2018.

El PRI debe aceptar que con victorias como la del Edomex y Coahuila no le da para hacer un gobierno mínimamente decoroso. El objetivo debe ser gobernar antes que ganar.

López Obrador debe entender que la cerrazón no le da para ganar menos para gobernar, el resultado del Edomex a pesar de haber sido muy bueno para Morena demuestra que sin una política seria y responsable de alianzas, no le alcanza.

Sobra decir que el PAN, a pesar de su extraordinario posicionamiento si no resuelve unitariamente su proceso interno de selección de candidato tampoco puede ganar.

El PRD fue el que mejor librado salió, ante la debacle que se anunciaba un par de meses antes de la elección, el triunfo en Nayarit en coalición con el PAN, más de 1 millón de votos en el Edomex y 42 alcaldías en Veracruz, le dan por mucho para construir e impulsar junto con Miguel Ángel Mancera un polo centro izquierda si Andrés Manuel acepta o el frente amplio opositor contra el PRI que Alejandra Barrales y Ricardo Anaya anunciaron.

Todo lo anterior tendría sentido si avanzamos con rapidez en legislar la Segunda Vuelta y lo que falta para Gobiernos de Coalición, de esta manera habrá garantía de llegar al 2018 en mucho mejores condiciones de certeza y legalidad.

*Miembro de Unidos Podemos A.C. ZACATECAS

pedro_deleonm@hotmail.com

Pedro de León Mojarro

@Pdeleonm

www.pedrodeleon.mx

Muchos analistas insisten en caracterizar a nuestro sistema político mexicano como “democrático”. Yo no lo creo.

La selección de candidatas y candidatos en los partidos es todo menos democrática, actualmente en el PRI el presidente de la República es el que decide; en Morena es Andrés Manuel e igual en todos los partidos.

El proceso de convencimiento a los electores está plagado de todos los vicios y manipulaciones habidos y por haber, el análisis y el debate de ideas, propuestas y proyectos se ha sustituido por eslogan pegadores y acusaciones de todo tipo.

Más todavía en el estado de marginación y sobrevivencia en que se encuentran cientos de miles de familias ¿se puede pensar en una reflexión y un convencimiento sereno a los electores? Así no hay democracia.

El proceso electoral que acaba de concluir fue expresión clara de lo antes descrito. Eso sí, a pesar de algunas fallas, el INE es un órgano confiable en el cumplimiento de sus funciones, los equipos que integra y capacita representan un verdadero ejército institucional que junto con los representantes de partido hacen un gran esfuerzo por darle certeza y legalidad al proceso electoral.

El problema está como dice Héctor Aguilar Camín “en el camino a ese lugar de procedimientos impecables… sucede todo lo que la mala fe y espíritu contra democrático puede imaginar: compra y coacción de votos, uso de programas sociales y de inversiones gubernamentales como soborno, amenaza de votantes, campañas sucias, violación de las reglas electorales y ríos de dinero ilegal”.

Vivimos una “democracia mutilada” en donde “el que tiene más saliva come más pinole”.

No obstante hay esperanza de avanzar a la modernización de la política mexicana y con ella a un mejor estadío de nuestros todavía frágiles e incipientes procesos electorales.

Nadie que piense en México con responsabilidad e institucionalidad puede decir que el proceso electoral del pasado domingo sea el modelo para la elección del 2018.

El PRI debe aceptar que con victorias como la del Edomex y Coahuila no le da para hacer un gobierno mínimamente decoroso. El objetivo debe ser gobernar antes que ganar.

López Obrador debe entender que la cerrazón no le da para ganar menos para gobernar, el resultado del Edomex a pesar de haber sido muy bueno para Morena demuestra que sin una política seria y responsable de alianzas, no le alcanza.

Sobra decir que el PAN, a pesar de su extraordinario posicionamiento si no resuelve unitariamente su proceso interno de selección de candidato tampoco puede ganar.

El PRD fue el que mejor librado salió, ante la debacle que se anunciaba un par de meses antes de la elección, el triunfo en Nayarit en coalición con el PAN, más de 1 millón de votos en el Edomex y 42 alcaldías en Veracruz, le dan por mucho para construir e impulsar junto con Miguel Ángel Mancera un polo centro izquierda si Andrés Manuel acepta o el frente amplio opositor contra el PRI que Alejandra Barrales y Ricardo Anaya anunciaron.

Todo lo anterior tendría sentido si avanzamos con rapidez en legislar la Segunda Vuelta y lo que falta para Gobiernos de Coalición, de esta manera habrá garantía de llegar al 2018 en mucho mejores condiciones de certeza y legalidad.

*Miembro de Unidos Podemos A.C. ZACATECAS

pedro_deleonm@hotmail.com

Pedro de León Mojarro

@Pdeleonm

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