/ jueves 8 de octubre de 2015

El papa viene de México / Felipe Arizmendi

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Varios me preguntaron por qué el Papa no pasó a México, estando tan cerca cuando vino a Cuba y Estados Unidos. Al respecto, en un programa de radio, alguien me expresó: El Papa tiene los pies sobre la tierra, ya que no vino a México para no justificar los crímenes de este sistema. Ahora que se acaba de anunciar que sí vendrá, cada quien le dará la interpretación que quiera, según los lentes con los que vean su visita.

Respondí que el papa Francisco no va a un país a justificar o apoyar un sistema, sino a evangelizar a los de corazón abierto y a confortar en la fe a los creyentes. Al pasar a Cuba, no justificó en todo a los hermanos Castro. Al ir a Estados Unidos, no aprobó el sistema capitalista. Fue a Bolivia, no porque estuviera de acuerdo en todo con Evo Morales. Con una pedagogía muy prudente, y a la vez valiente, criticó varios puntos de esos sistemas, sin actitudes demagógicas. Si viene a México, no faltará quienes quieran aprovechar su visita con fines partidistas e ideológicos, pero no es esa su intención.

Este Papa ha demostrado que tiene prioridades para sus visitas pastorales. No va a los países más grandes e importantes económica o políticamente, sino que su prioridad son los más pobres y que pasan por situaciones delicadas, como Ecuador, Bolivia, Paraguay, Albania, Turquía, Corea, Filipinas, Jordania, Israel y Cuba. Vino a Brasil, por la Jornada Mundial de la Juventud, y a Estados Unidos, por la Jornada Mundial de la Familia, que los papas acostumbran acompañar. Pensar

En una entrevista que le hicieron, a la pregunta de por qué no pasaba a México, si venía a Estados Unidos, respondió: “Yo pensaba hacerlo, porque quería entrar en los Estados Unidos por la frontera mexicana. Pero, si yo iba a Ciudad Juárez, por ejemplo, y entraba desde ahí, o a Morelia, y entraba desde ahí, se iba a armar un poco de barullo: ¡Cómo va ahí y no viene a ver a la Señora, a la Madre! Además, no se puede visitar México de a pedacitos. México requiere una semana. O sea que yo prometo un viaje a México como se lo merece y no a la apurada y de paso. Por eso decidí no entrar por México”.

Y abundó sobre la migración y el narcotráfico: “Gente no sólo de México, sino de Centroamérica, cruza todo México para buscar un futuro mejor. Hoy día, la emigración es fruto del hambre, de buscar nuevas fronteras. Es una zona de mucha lucha, de problemas de narcotráfico. Los Estados Unidos están entre los primeros consumidores de droga en el mundo y la frontera por la que entra la droga, la principal, es la mexicana. Morelia es una zona de mucho sufrimiento, donde las organizaciones de traficantes de droga no se van con chiquitas; es decir, saben hacer sus trabajos de muerte, son mensajeros de muerte, sea por la droga, o sea por ‘limpiar’, entre comillas, a aquellos que se oponen a la droga. Los 43 estudiantes de alguna manera están pidiendo, no digo venganza, sino justicia, y que se los recuerde”.

Y cuando le preguntaron si había venido antes a nuestro país, dijo: “Estuve dos veces en México. En el 70, estuve en la Villa antigua; fui a visitar la Casa de Formación, porque me habían nombrado Maestro de novicios. La segunda vez, cuando San Juan Pablo II promulgó la Ecclesia in America. Y ahí conocí el nuevo Santuario. Dos veces, pero el cine mexicano en Argentina lo veíamos mucho, me acuerdo de Cantinflas; la música me gusta mucho. Con mucho gusto les voy a dar la bendición a todos y les pido que recen por mí”. Actuar

Preparemos el corazón para recibir su mensaje, y no nos quedemos en anécdotas o comentarios sin mayor importancia. + Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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Varios me preguntaron por qué el Papa no pasó a México, estando tan cerca cuando vino a Cuba y Estados Unidos. Al respecto, en un programa de radio, alguien me expresó: El Papa tiene los pies sobre la tierra, ya que no vino a México para no justificar los crímenes de este sistema. Ahora que se acaba de anunciar que sí vendrá, cada quien le dará la interpretación que quiera, según los lentes con los que vean su visita.

Respondí que el papa Francisco no va a un país a justificar o apoyar un sistema, sino a evangelizar a los de corazón abierto y a confortar en la fe a los creyentes. Al pasar a Cuba, no justificó en todo a los hermanos Castro. Al ir a Estados Unidos, no aprobó el sistema capitalista. Fue a Bolivia, no porque estuviera de acuerdo en todo con Evo Morales. Con una pedagogía muy prudente, y a la vez valiente, criticó varios puntos de esos sistemas, sin actitudes demagógicas. Si viene a México, no faltará quienes quieran aprovechar su visita con fines partidistas e ideológicos, pero no es esa su intención.

Este Papa ha demostrado que tiene prioridades para sus visitas pastorales. No va a los países más grandes e importantes económica o políticamente, sino que su prioridad son los más pobres y que pasan por situaciones delicadas, como Ecuador, Bolivia, Paraguay, Albania, Turquía, Corea, Filipinas, Jordania, Israel y Cuba. Vino a Brasil, por la Jornada Mundial de la Juventud, y a Estados Unidos, por la Jornada Mundial de la Familia, que los papas acostumbran acompañar. Pensar

En una entrevista que le hicieron, a la pregunta de por qué no pasaba a México, si venía a Estados Unidos, respondió: “Yo pensaba hacerlo, porque quería entrar en los Estados Unidos por la frontera mexicana. Pero, si yo iba a Ciudad Juárez, por ejemplo, y entraba desde ahí, o a Morelia, y entraba desde ahí, se iba a armar un poco de barullo: ¡Cómo va ahí y no viene a ver a la Señora, a la Madre! Además, no se puede visitar México de a pedacitos. México requiere una semana. O sea que yo prometo un viaje a México como se lo merece y no a la apurada y de paso. Por eso decidí no entrar por México”.

Y abundó sobre la migración y el narcotráfico: “Gente no sólo de México, sino de Centroamérica, cruza todo México para buscar un futuro mejor. Hoy día, la emigración es fruto del hambre, de buscar nuevas fronteras. Es una zona de mucha lucha, de problemas de narcotráfico. Los Estados Unidos están entre los primeros consumidores de droga en el mundo y la frontera por la que entra la droga, la principal, es la mexicana. Morelia es una zona de mucho sufrimiento, donde las organizaciones de traficantes de droga no se van con chiquitas; es decir, saben hacer sus trabajos de muerte, son mensajeros de muerte, sea por la droga, o sea por ‘limpiar’, entre comillas, a aquellos que se oponen a la droga. Los 43 estudiantes de alguna manera están pidiendo, no digo venganza, sino justicia, y que se los recuerde”.

Y cuando le preguntaron si había venido antes a nuestro país, dijo: “Estuve dos veces en México. En el 70, estuve en la Villa antigua; fui a visitar la Casa de Formación, porque me habían nombrado Maestro de novicios. La segunda vez, cuando San Juan Pablo II promulgó la Ecclesia in America. Y ahí conocí el nuevo Santuario. Dos veces, pero el cine mexicano en Argentina lo veíamos mucho, me acuerdo de Cantinflas; la música me gusta mucho. Con mucho gusto les voy a dar la bendición a todos y les pido que recen por mí”. Actuar

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