/ jueves 17 de noviembre de 2016

Horizonte económico

  • Eficiencia presupuestaria y prudencia

Con un reconocimiento a la trayectoria

periodística de Pilar Ferreira Las instituciones públicas de educación superior pueden apoyar una mayor eficiencia en el ejercicio del gasto.

A la incertidumbre internacional que se ha venido presentando por el comportamiento del mercado petrolero, se sumó la desconfianza que generaron las propuestas del candidato republicano durante el proceso electoral norteamericano, lo que ocasionó una gran volatilidad y especulación en el mercado cambiario y distorsiones en el mercado de valores. Actualmente, con Trump como presidente electo, la perspectiva de que aplique sus propuestas como acciones gubernamentales ha generando un recrudecimiento en la aversión al riesgo, ante la percepción de una mayor debilidad de la economía mexicana.

Ante estas circunstancias, el Gobierno mexicano ha procedido con prudencia en materia fiscal y monetaria. Desde el año pasado se llevó a cabo un ajuste al gasto público para no presionar al mercado de fondos prestables, mientras que al principio de este año el Banco de México subió la tasa de interés de referencia en medio punto. Estas medidas buscan preservar la estabilidad de la economía y de la estructura interna de precios, absorbiendo los efectos que podrían ocasionar los choques externos.

Las inciertas políticas comercial, fiscal y monetaria que podría aplicar Trump, amenazan con destruir el entramado de la economía mundial. Si bien estas acciones gubernamentales en el corto plazo pueden generar un efímero crecimiento y una sensación de mejoría del nivel de vida de la población, se corre el riesgo de que se regrese al doble déficit: en finanzas públicas y en balanza de pagos; con un mayor fortalecimiento del dólar y con pérdida de competitividad internacional. Sin embargo, la propuesta de impulsar la inversión en infraestructura a través de asociaciones público-privadas sería una estrategia adecuada para reactivar la economía interna de Estados Unidos, sobre bases más sólidas y sostenibles.

Por su parte, México se ha preparado para enfrentar el periodo de incertidumbre sobre lo que emprenderá la nueva administración norteamericana el próximo año. En tal sentido se busca quitar, en mayor medida, presiones al mercado financiero con un presupuesto más austero para el próximo año, así como cambiar la política monetaria hacia un sesgo restrictivo.

Con el fin de que el menor presupuesto no se convierta en un factor restrictivo para la economía interna del país, debe ejercerse con la mayor eficiencia, así como acelerar las reformas en materia energética, de transparencia y anticorrupción y consolidar la educativa. Adicionalmente, es necesario recurrir a las asociaciones del sector público con el privado para modernizar la infraestructura, así como impulsar la producción y transformación de petróleo, al igual que en materia de energía eléctrica, buscando un creciente acceso a fuentes renovables y limpias.

En el caso del gasto destinado a la política social, se requiere asegurar una mayor eficacia, para que se logren erradicar las causas que originan la pobreza y la desigualdad, por lo que su ejercicio se debe hacer con la mayor eficiencia, apoyándose en las evaluaciones de desempeño y en un permanente monitoreo, actividad que podría ser llevada a cabo por las instituciones públicas de educación superior lo cual, adicionalmente, permitiría canalizarles mayores recursos y fortalecer la formación del capital humano del país, cumpliendo así un doble propósito. miggoib@unam.mx

  • Eficiencia presupuestaria y prudencia

Con un reconocimiento a la trayectoria

periodística de Pilar Ferreira Las instituciones públicas de educación superior pueden apoyar una mayor eficiencia en el ejercicio del gasto.

A la incertidumbre internacional que se ha venido presentando por el comportamiento del mercado petrolero, se sumó la desconfianza que generaron las propuestas del candidato republicano durante el proceso electoral norteamericano, lo que ocasionó una gran volatilidad y especulación en el mercado cambiario y distorsiones en el mercado de valores. Actualmente, con Trump como presidente electo, la perspectiva de que aplique sus propuestas como acciones gubernamentales ha generando un recrudecimiento en la aversión al riesgo, ante la percepción de una mayor debilidad de la economía mexicana.

Ante estas circunstancias, el Gobierno mexicano ha procedido con prudencia en materia fiscal y monetaria. Desde el año pasado se llevó a cabo un ajuste al gasto público para no presionar al mercado de fondos prestables, mientras que al principio de este año el Banco de México subió la tasa de interés de referencia en medio punto. Estas medidas buscan preservar la estabilidad de la economía y de la estructura interna de precios, absorbiendo los efectos que podrían ocasionar los choques externos.

Las inciertas políticas comercial, fiscal y monetaria que podría aplicar Trump, amenazan con destruir el entramado de la economía mundial. Si bien estas acciones gubernamentales en el corto plazo pueden generar un efímero crecimiento y una sensación de mejoría del nivel de vida de la población, se corre el riesgo de que se regrese al doble déficit: en finanzas públicas y en balanza de pagos; con un mayor fortalecimiento del dólar y con pérdida de competitividad internacional. Sin embargo, la propuesta de impulsar la inversión en infraestructura a través de asociaciones público-privadas sería una estrategia adecuada para reactivar la economía interna de Estados Unidos, sobre bases más sólidas y sostenibles.

Por su parte, México se ha preparado para enfrentar el periodo de incertidumbre sobre lo que emprenderá la nueva administración norteamericana el próximo año. En tal sentido se busca quitar, en mayor medida, presiones al mercado financiero con un presupuesto más austero para el próximo año, así como cambiar la política monetaria hacia un sesgo restrictivo.

Con el fin de que el menor presupuesto no se convierta en un factor restrictivo para la economía interna del país, debe ejercerse con la mayor eficiencia, así como acelerar las reformas en materia energética, de transparencia y anticorrupción y consolidar la educativa. Adicionalmente, es necesario recurrir a las asociaciones del sector público con el privado para modernizar la infraestructura, así como impulsar la producción y transformación de petróleo, al igual que en materia de energía eléctrica, buscando un creciente acceso a fuentes renovables y limpias.

En el caso del gasto destinado a la política social, se requiere asegurar una mayor eficacia, para que se logren erradicar las causas que originan la pobreza y la desigualdad, por lo que su ejercicio se debe hacer con la mayor eficiencia, apoyándose en las evaluaciones de desempeño y en un permanente monitoreo, actividad que podría ser llevada a cabo por las instituciones públicas de educación superior lo cual, adicionalmente, permitiría canalizarles mayores recursos y fortalecer la formación del capital humano del país, cumpliendo así un doble propósito. miggoib@unam.mx

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