/ jueves 8 de octubre de 2015

Independientes vs coaliciones / Libertad Bajo Palabra / Pedro de León Mojarro

“El político se convierte en estadista cuando

comienza a pensar en las próximas

generaciones y no en las próximas elecciones”

Winston Churchill

Muchos se han deslumbrado con las candidaturas independientes. Las elecciones de este año fueron históricas por los espacios logrados a través de esta modalidad, sin duda, consecuencia del descontento generado por los partidos políticos, lamentablemente rebasados por el sentimiento ciudadano ante la práctica de mantener posiciones y candidaturas sin una mayor representatividad y cercanía con la gente.

Al interior de los partidos, esta tendencia se expresa muchas veces en imposición de dirigentes y candidatos, unilateralidad, pragmatismo y exclusión de perfiles mucho mejores que los que la mayoría de las veces resultan candidatos, perdiendo el sentido de partido como vehículo de los intereses de distintos actores políticos para representar sus intereses.

Situación que indiscutiblemente genera una crisis de representatividad, que ha generado el descontento y rechazo generalizado hacia los partidos. Las elecciones del 2015 son la mejor prueba con la pérdida generalizada de votos y votantes.

La crisis de representatividad de los partidos, indudablemente obliga a los electores en la mayoría de los casos lamentablemente, a la indiferencia, absteniéndose de participar y ahora las candidaturas independientes, se han convertido en el instrumento idóneo y en el instrumento idóneo para llamar la atención a la práctica excluyente y a veces sectaria de los partidos.

El auge de las CANDIDATURAS INDEPENDIENTES, es antes que otra cosa, un llamado de atención fuerte, no de los que ganan, sino de los que votan, hacia los partidos.

El candidato independiente es de todos e indudablemente se corre el riesgo que termine siendo de nadie, por eso hay que moderar el optimismo, las candidaturas independientes son bienvenidas como un fuerte llamado de atención a la partidocracia, pero no más que eso, todo sistema que intenta ser democrático como el nuestro, requiere de una batería de partidos fuerte, auténtica, y verdaderamente representativa del sentimiento social.

Habrá que ver los primeros resultados de Jaime Rodríguez gobernador de Nuevo León, del presidente municipal de Morelia y de los diputados que llegaron vía la candidatura ciudadana a los congresos.

José (Pepe) Woldenberg, hombre inteligente y con una gran experiencia en materia electoral, ha manifestado su preocupación por que una vez en el poder, los independientes se conviertan en figuras testimoniales que, “en lugar de asumir con seriedad que para la reproducción de un sistema democrático se requieren auténticos partidos, se le da la vuelta al asunto, y se pretende que “CANDIDATOS INDEPENDIENTES” puedan ser una alternativa[…] Lo que estaremos creando es quizá un archipiélago de partidos, partiditos y partidotes que no se atrevan a asumirse como tales, y de políticos, de todas las tonalidades y calidades, que aparecerán en público disfrazados de ciudadanos INDEPENDIENTES”.

Coincido en que es un error contraponer a los partidos con los ciudadanos que deciden contender en aparente castidad por un cargo público, es urgente la verdadera democratización y actualización de los partidos, para no obligar a los electores a recurrir a salidas falsas, incluida la peor de todas que es la abstención.

En la coyuntura actual, las COALICIONES INTERPARTIDARIAS, dando apertura a aspiraciones de ciudadanos no militantes pero con probada capacidad, experiencia y respaldo ciudadano, se convierten en la alternativa viable y válida para hacerle frente a la crisis que actualmente viven los partidos y que solos resulta difícil superar.

Sin negarle su papel a las candidaturas independientes, por el contrario, asumiéndolas como el necesario y obligado llamado de atención, paralelamente se vuelve imponderable la coalición a partir de reglas y elementos programáticos previamente establecidos. Hay que cerrar con audacia e imaginación las brechas que se han generado entre partidos e interés ciudadano.

Y si usted, lectora, lector querido, no tienen inconveniente, muchas gracias por sus amables comentarios y aportaciones. Nos leemos el próximo jueves. Facebook: Pedro de Leon Mojarro / twitter:@Pdeleonm

Sitio Web:www.pedrodeleon.mx

*Miembro de Unidos Podemos A.C.

“El político se convierte en estadista cuando

comienza a pensar en las próximas

generaciones y no en las próximas elecciones”

Winston Churchill

Muchos se han deslumbrado con las candidaturas independientes. Las elecciones de este año fueron históricas por los espacios logrados a través de esta modalidad, sin duda, consecuencia del descontento generado por los partidos políticos, lamentablemente rebasados por el sentimiento ciudadano ante la práctica de mantener posiciones y candidaturas sin una mayor representatividad y cercanía con la gente.

Al interior de los partidos, esta tendencia se expresa muchas veces en imposición de dirigentes y candidatos, unilateralidad, pragmatismo y exclusión de perfiles mucho mejores que los que la mayoría de las veces resultan candidatos, perdiendo el sentido de partido como vehículo de los intereses de distintos actores políticos para representar sus intereses.

Situación que indiscutiblemente genera una crisis de representatividad, que ha generado el descontento y rechazo generalizado hacia los partidos. Las elecciones del 2015 son la mejor prueba con la pérdida generalizada de votos y votantes.

La crisis de representatividad de los partidos, indudablemente obliga a los electores en la mayoría de los casos lamentablemente, a la indiferencia, absteniéndose de participar y ahora las candidaturas independientes, se han convertido en el instrumento idóneo y en el instrumento idóneo para llamar la atención a la práctica excluyente y a veces sectaria de los partidos.

El auge de las CANDIDATURAS INDEPENDIENTES, es antes que otra cosa, un llamado de atención fuerte, no de los que ganan, sino de los que votan, hacia los partidos.

El candidato independiente es de todos e indudablemente se corre el riesgo que termine siendo de nadie, por eso hay que moderar el optimismo, las candidaturas independientes son bienvenidas como un fuerte llamado de atención a la partidocracia, pero no más que eso, todo sistema que intenta ser democrático como el nuestro, requiere de una batería de partidos fuerte, auténtica, y verdaderamente representativa del sentimiento social.

Habrá que ver los primeros resultados de Jaime Rodríguez gobernador de Nuevo León, del presidente municipal de Morelia y de los diputados que llegaron vía la candidatura ciudadana a los congresos.

José (Pepe) Woldenberg, hombre inteligente y con una gran experiencia en materia electoral, ha manifestado su preocupación por que una vez en el poder, los independientes se conviertan en figuras testimoniales que, “en lugar de asumir con seriedad que para la reproducción de un sistema democrático se requieren auténticos partidos, se le da la vuelta al asunto, y se pretende que “CANDIDATOS INDEPENDIENTES” puedan ser una alternativa[…] Lo que estaremos creando es quizá un archipiélago de partidos, partiditos y partidotes que no se atrevan a asumirse como tales, y de políticos, de todas las tonalidades y calidades, que aparecerán en público disfrazados de ciudadanos INDEPENDIENTES”.

Coincido en que es un error contraponer a los partidos con los ciudadanos que deciden contender en aparente castidad por un cargo público, es urgente la verdadera democratización y actualización de los partidos, para no obligar a los electores a recurrir a salidas falsas, incluida la peor de todas que es la abstención.

En la coyuntura actual, las COALICIONES INTERPARTIDARIAS, dando apertura a aspiraciones de ciudadanos no militantes pero con probada capacidad, experiencia y respaldo ciudadano, se convierten en la alternativa viable y válida para hacerle frente a la crisis que actualmente viven los partidos y que solos resulta difícil superar.

Sin negarle su papel a las candidaturas independientes, por el contrario, asumiéndolas como el necesario y obligado llamado de atención, paralelamente se vuelve imponderable la coalición a partir de reglas y elementos programáticos previamente establecidos. Hay que cerrar con audacia e imaginación las brechas que se han generado entre partidos e interés ciudadano.

Y si usted, lectora, lector querido, no tienen inconveniente, muchas gracias por sus amables comentarios y aportaciones. Nos leemos el próximo jueves. Facebook: Pedro de Leon Mojarro / twitter:@Pdeleonm

Sitio Web:www.pedrodeleon.mx

*Miembro de Unidos Podemos A.C.

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