/ sábado 20 de agosto de 2016

Olimpiónicos

En el deporte mexicano no sabemos hacer equipo y tampoco hacer planes de mediano y largo plazo. Todo lo que se dice entra al campo de la retórica, en una amalgama de ideas generalmente sin pie, ni cabeza. Los que critican tampoco conocen de lo que hablan y demeritar es lo más fácil.

Todo se reduce a un calendario y el presupuesto, pero qué hacer para acabar con Ela maldición del ya merito”, que se reduce a una salida falaz, que todo es culpa de la idiosincrasia del mexicano, que no tiene la mentalidad para triunfar. Cómo si perteneciéramos a un submundo, incapaz de resolver nuestra propia realidad.

En materia del desarrollo deportivo siempre se habla de lo mismo, pero en realidad no existe un programa nacional que tenga como piedra angular el desarrollo desde edades tempranas, en una etapa preescolar, donde nacen los deportistas del futuro.

Las instalaciones públicas se han privatizado, se usan para actos políticos o en salones de fiestas. No tienen mantenimiento, ni personal que se dedique a la enseñanza deportiva, ni hablar de la educación física que es un tema abandonado por las autoridades educativas porque no existe el profesorado para cubrir el universo escolar que demanda un país que más del 50 por ciento son jóvenes.

Hablar del deporte de competencia sería un oasis en medio del desierto, un espejismo en el horizonte: ¿Quiénes son los deportistas mexicanos de alto rendimiento, cómo llegan y hacia dónde pueden dirigirse?

Un tema de cada cuatro años y la respuesta abarca un tema económico, político y social: El deporte es reflejo de la sociedad y los Juegos Olímpicos de Río 2016, son la respuesta que piden los mexicanos.

Ivar Sisniega, exdirector de la Conade, comentó que la pesista Soraya Jiménez formó parte de un programa de talentos integrado en 1996 y a la postre se convirtió en campeona olímpica. Hay que apoyar a los mejores deportistas con todo lo necesario y no solo meses antes del evento fundamental.

Por qué no adoptar esa misma estrategia de tener a deportistas que lleguen a Tokio con las condiciones reales de un atleta de alto rendimiento y un segundo grupo de talentos para el 2024. Ya que no se puede resolver una problemática de la noche a la mañana, por lo menos hacerla asequible a nuestra realidad. EMAIL: olimpionico6@hotmail.com

Twitter: @olimpionico10

En el deporte mexicano no sabemos hacer equipo y tampoco hacer planes de mediano y largo plazo. Todo lo que se dice entra al campo de la retórica, en una amalgama de ideas generalmente sin pie, ni cabeza. Los que critican tampoco conocen de lo que hablan y demeritar es lo más fácil.

Todo se reduce a un calendario y el presupuesto, pero qué hacer para acabar con Ela maldición del ya merito”, que se reduce a una salida falaz, que todo es culpa de la idiosincrasia del mexicano, que no tiene la mentalidad para triunfar. Cómo si perteneciéramos a un submundo, incapaz de resolver nuestra propia realidad.

En materia del desarrollo deportivo siempre se habla de lo mismo, pero en realidad no existe un programa nacional que tenga como piedra angular el desarrollo desde edades tempranas, en una etapa preescolar, donde nacen los deportistas del futuro.

Las instalaciones públicas se han privatizado, se usan para actos políticos o en salones de fiestas. No tienen mantenimiento, ni personal que se dedique a la enseñanza deportiva, ni hablar de la educación física que es un tema abandonado por las autoridades educativas porque no existe el profesorado para cubrir el universo escolar que demanda un país que más del 50 por ciento son jóvenes.

Hablar del deporte de competencia sería un oasis en medio del desierto, un espejismo en el horizonte: ¿Quiénes son los deportistas mexicanos de alto rendimiento, cómo llegan y hacia dónde pueden dirigirse?

Un tema de cada cuatro años y la respuesta abarca un tema económico, político y social: El deporte es reflejo de la sociedad y los Juegos Olímpicos de Río 2016, son la respuesta que piden los mexicanos.

Ivar Sisniega, exdirector de la Conade, comentó que la pesista Soraya Jiménez formó parte de un programa de talentos integrado en 1996 y a la postre se convirtió en campeona olímpica. Hay que apoyar a los mejores deportistas con todo lo necesario y no solo meses antes del evento fundamental.

Por qué no adoptar esa misma estrategia de tener a deportistas que lleguen a Tokio con las condiciones reales de un atleta de alto rendimiento y un segundo grupo de talentos para el 2024. Ya que no se puede resolver una problemática de la noche a la mañana, por lo menos hacerla asequible a nuestra realidad. EMAIL: olimpionico6@hotmail.com

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