/ miércoles 7 de octubre de 2015

Olimpiónicos / Héctor Reyes

Son muchos los retos que se impone el ser humano a lo largo de su vida. En el deporte se tiene como rivales a vencer, tiempos y marcas. Así podemos mencionar a los deportes olímpicos, deportes extremos y hasta el reconocido Guinness. La imaginación en este campo es tan amplia como el ingenio mismo que pone a prueba las capacidades humanas.

Recordamos el sábado pasado el “récord mundial” de supervivencia en el monte Everest impuesto por el mexicano Hugo Rodríguez, en 1996. El afrontar la noche en un vivac en la Zona de la Muerte  (ocho mil 550 metros) y poder contarlo, ha sido el único por el equipamiento no tan desarrollado como ahora, sin oxígeno suplementario, la baja presión del oxígeno a esas alturas y una temperatura por debajo de los menos 20 grados centígrados.

Ha circulado en las redes sociales un programa de Discovery Channel “El hombre que no respira”, sobre las hazañas logradas por el danés Stig Severinsen que ha impuesto una serie de Guinness en apnea. El más reconocido es la marca de 22 minutos sin respirar abajo del agua (un ser humano normal muere antes de los tres minutos).

En días pasados circuló en las redes sociales el récord del mundo obtenido 26 de octubre de 2013 y que no deja de sorprender. Discovery Channel lo presentó de principio a fin, lo que para algunos es algo imposible, él lo narra en sus diferentes etapas hasta la conclusión que solo tiene un sencillo festejo.

El delfín nórdico nadó 76.2 metros, en un tiempo de 1.26 minutos. Pero, no solo lo hizo sin respirar sino debajo del mar congelado y con un traje de baño convencional. Habló del equilibrio y ritmo en las brazadas, de la concentración y no entrar en pánico porqué, dijo, son las causas de perder la vida en el intento.

El último superhombre, como también es conocido, dijo que el control de la respiración tiene que ver con la optimización de la salud y el rendimiento: “Ampliar lo que el cuerpo y la mente humana puede lograr”. Stig también es clavadista de estilo libre.

Ambos han sobrevivido a situaciones extremas, bajo condiciones diferentes, una bajo una situación inevitable y la otra con entrenamientos específicos. Pero, nos damos cuenta de la aparente fragilidad del ser humano. Ellos son la excepción a la regla.

Email: olimpionico6@hotmail.com

Twitter: @olimpionico10

Son muchos los retos que se impone el ser humano a lo largo de su vida. En el deporte se tiene como rivales a vencer, tiempos y marcas. Así podemos mencionar a los deportes olímpicos, deportes extremos y hasta el reconocido Guinness. La imaginación en este campo es tan amplia como el ingenio mismo que pone a prueba las capacidades humanas.

Recordamos el sábado pasado el “récord mundial” de supervivencia en el monte Everest impuesto por el mexicano Hugo Rodríguez, en 1996. El afrontar la noche en un vivac en la Zona de la Muerte  (ocho mil 550 metros) y poder contarlo, ha sido el único por el equipamiento no tan desarrollado como ahora, sin oxígeno suplementario, la baja presión del oxígeno a esas alturas y una temperatura por debajo de los menos 20 grados centígrados.

Ha circulado en las redes sociales un programa de Discovery Channel “El hombre que no respira”, sobre las hazañas logradas por el danés Stig Severinsen que ha impuesto una serie de Guinness en apnea. El más reconocido es la marca de 22 minutos sin respirar abajo del agua (un ser humano normal muere antes de los tres minutos).

En días pasados circuló en las redes sociales el récord del mundo obtenido 26 de octubre de 2013 y que no deja de sorprender. Discovery Channel lo presentó de principio a fin, lo que para algunos es algo imposible, él lo narra en sus diferentes etapas hasta la conclusión que solo tiene un sencillo festejo.

El delfín nórdico nadó 76.2 metros, en un tiempo de 1.26 minutos. Pero, no solo lo hizo sin respirar sino debajo del mar congelado y con un traje de baño convencional. Habló del equilibrio y ritmo en las brazadas, de la concentración y no entrar en pánico porqué, dijo, son las causas de perder la vida en el intento.

El último superhombre, como también es conocido, dijo que el control de la respiración tiene que ver con la optimización de la salud y el rendimiento: “Ampliar lo que el cuerpo y la mente humana puede lograr”. Stig también es clavadista de estilo libre.

Ambos han sobrevivido a situaciones extremas, bajo condiciones diferentes, una bajo una situación inevitable y la otra con entrenamientos específicos. Pero, nos damos cuenta de la aparente fragilidad del ser humano. Ellos son la excepción a la regla.

Email: olimpionico6@hotmail.com

Twitter: @olimpionico10

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