/ domingo 11 de junio de 2017

Para complacer egolatrías

1.- El costo de los pecadillos de la petulancia suele pagarse caro, y no nada más en Estados Unidos. A fuerza de enredarse con su propia cola, el Presidente de ese país se avoca a comprar más pleitos de los que puede revender e insiste en su terquedad. Su inagotable desconocimiento de la política, su deliberada ignorancia de la Historia, y el desbordante volumen de su cinismo lo hacen desestimar el hecho de que para actuar con maldad, para ser siniestro, se requiere una mente muy inteligente y estar sumamente bien informado. La obsesión por enajenar voluntades fuera y crearse enemigos dentro, sobre todo si son de tamaño superior al suyo, exhibe su total extravío sobre la dimensión de su cargo y la consecuencia de sus torpezas.

2.- La grosería a los generales siendo Presidente electo, al decir que era mejor estratega que ellos, el desdén a los reportes diarios de inteligencia al decir que no le hacía falta porque él estaba mejor informado que los órganos que la operan y la producen, eran rasgos serios de su confusión. Pero repetirlo ya Presidente en funciones, y además provocar un choque gratuito del calado que ha emprendido con el exdirector del FBI y todo el aparato de justicia de Estados Unidos en medio de acusaciones sobre la injerencia de Putin en las elecciones, con el deterioro institucional que ni siquiera advierte, acusa un grave desequilibrio emocional en esa persona.

3.- Y como la arrogancia no reconoce fronteras, el contagio en Gran Bretaña se ha hecho de nueva cuenta evidente, si no bastara el error de cálculo del primer ministro Cameron, de llamar a un referéndum sobre el Brexit que afianzara su mayoría y perdió el gambito, su relevo quiso hacer lo propio al convocar unas elecciones innecesarias, la señora May perdió la mayoría en los Comunes, intentará formar gobierno y ha fallado en su intención de ir fortalecida a negociar la salida –que nadie preveía- de la Unión Europea.

4.- De Venezuela poco que añadir al frenesí del líder supremo, que desprecia la situación de caos en que tiene a su país, la cancelación de libertades, el desabasto y la espiral de miseria en que ha sumido a la población en aras de su egolatría insaciable.

5.- En ese contexto y a la luz de toda proporción, en México parecemos no solo conformes, sino gustosos de padecer los recurrentes intentos de uno que quiere ser líder supremo de nuestras conciencias por denigrar, desestabilizar y trastocar el funcionamiento de las instituciones, para complacer su megalomanía. Como no ganó su Juanita de turno en el Estado de México, donde logró una votación que ni él mismo esperaba –y eso que el candidato era él- ya se lanzó a Coahuila, donde ni siquiera tiene vela, a arremeter contra todo lo que se mueva porque no ganó el PAN. Y el dirigente de Acción Nacional, que también hace viento, fractura aún más un partido dañado ya por la estruendosa caída de Josefina, para servir sus personales afanes presidenciales.

6.- Más esmero debería tener el PRD, ahora que su candidato en el Estado de México logró una inusitada votación y al parecer contra todas las cábalas. En vez de buscar congraciarse con el ayatola que los ha desairado a cada oportunidad, y que ni siquiera es de izquierda –él es él, la humana primavera-, bien haría en voltear a sus propios liderazgos, y recobrar para sí el estandarte de una izquierda honesta, moderna y funcional, que México tanto precisa para tapar huecos políticos que solo benefician al extremo de la no política. camilo@kawage.com

1.- El costo de los pecadillos de la petulancia suele pagarse caro, y no nada más en Estados Unidos. A fuerza de enredarse con su propia cola, el Presidente de ese país se avoca a comprar más pleitos de los que puede revender e insiste en su terquedad. Su inagotable desconocimiento de la política, su deliberada ignorancia de la Historia, y el desbordante volumen de su cinismo lo hacen desestimar el hecho de que para actuar con maldad, para ser siniestro, se requiere una mente muy inteligente y estar sumamente bien informado. La obsesión por enajenar voluntades fuera y crearse enemigos dentro, sobre todo si son de tamaño superior al suyo, exhibe su total extravío sobre la dimensión de su cargo y la consecuencia de sus torpezas.

2.- La grosería a los generales siendo Presidente electo, al decir que era mejor estratega que ellos, el desdén a los reportes diarios de inteligencia al decir que no le hacía falta porque él estaba mejor informado que los órganos que la operan y la producen, eran rasgos serios de su confusión. Pero repetirlo ya Presidente en funciones, y además provocar un choque gratuito del calado que ha emprendido con el exdirector del FBI y todo el aparato de justicia de Estados Unidos en medio de acusaciones sobre la injerencia de Putin en las elecciones, con el deterioro institucional que ni siquiera advierte, acusa un grave desequilibrio emocional en esa persona.

3.- Y como la arrogancia no reconoce fronteras, el contagio en Gran Bretaña se ha hecho de nueva cuenta evidente, si no bastara el error de cálculo del primer ministro Cameron, de llamar a un referéndum sobre el Brexit que afianzara su mayoría y perdió el gambito, su relevo quiso hacer lo propio al convocar unas elecciones innecesarias, la señora May perdió la mayoría en los Comunes, intentará formar gobierno y ha fallado en su intención de ir fortalecida a negociar la salida –que nadie preveía- de la Unión Europea.

4.- De Venezuela poco que añadir al frenesí del líder supremo, que desprecia la situación de caos en que tiene a su país, la cancelación de libertades, el desabasto y la espiral de miseria en que ha sumido a la población en aras de su egolatría insaciable.

5.- En ese contexto y a la luz de toda proporción, en México parecemos no solo conformes, sino gustosos de padecer los recurrentes intentos de uno que quiere ser líder supremo de nuestras conciencias por denigrar, desestabilizar y trastocar el funcionamiento de las instituciones, para complacer su megalomanía. Como no ganó su Juanita de turno en el Estado de México, donde logró una votación que ni él mismo esperaba –y eso que el candidato era él- ya se lanzó a Coahuila, donde ni siquiera tiene vela, a arremeter contra todo lo que se mueva porque no ganó el PAN. Y el dirigente de Acción Nacional, que también hace viento, fractura aún más un partido dañado ya por la estruendosa caída de Josefina, para servir sus personales afanes presidenciales.

6.- Más esmero debería tener el PRD, ahora que su candidato en el Estado de México logró una inusitada votación y al parecer contra todas las cábalas. En vez de buscar congraciarse con el ayatola que los ha desairado a cada oportunidad, y que ni siquiera es de izquierda –él es él, la humana primavera-, bien haría en voltear a sus propios liderazgos, y recobrar para sí el estandarte de una izquierda honesta, moderna y funcional, que México tanto precisa para tapar huecos políticos que solo benefician al extremo de la no política. camilo@kawage.com

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