/ miércoles 6 de enero de 2016

Premio Nacional de Derechos Humanos / José Roberto Ruiz Saldaña

El pasado 10 de diciembre se entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos (reconocimiento que la sociedad mexicana confiere a las personas que se han destacado en la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales) a Consuelo Morales Elizondo, directora fundadora de “Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A. C.” (CADHAC).

La también religiosa Morales Elizondo fundó en 1993 esa asociación y trabaja principalmente temas de violaciones de derechos humanos en centros penitenciarios de Nuevo León, tortura, los abusos policiacos y de autoridad, violencia contra la mujer, abusos a menores, entre otros. Desde 2009 ha contribuido con su trabajo ante la terrible problemática de personas desaparecidas.

La valiosa labor desarrollada todos estos años, su trayectoria de servicio y compromiso social, incluso desde antes de formar CADHAC, la han hecho merecedora, sin duda, del Premio Nacional de Derechos Humanos 2015, el cual se entregó precisamente el día en que se celebran éstos, es decir, el 10 de diciembre.

Igualmente merecedores de este premio han sido los antecesores de Consuelo Morales Elizondo, a saber: Juan Manuel Estrada Juárez de la “Fundación Find”; Norma Romero Vásquez de la organización “Las Patronas”; Alejandro Solalinde Guerra de “Hermanos en el Camino”; Federico Fleischmann Loredo de “Libre Acceso A. C.”; Isabel Miranda de Wallace “Alto al Secuestro A.C.”; Enrique Morones Careaga, también promotor y defensor de los derechos de los migrantes; así como Esther Chávez Cano, activista ante los feminicidios en Ciudad Juárez.

En nuestros días, los derechos humanos son el único criterio de legitimación del ejercicio del Poder público. La legitimidad de las decisiones u omisiones detentando el Poder público solo se puede dar por el grado de promoción y defensa de los derechos humanos de los gobernantes en turno. Los también llamados derechos fundamentales son así el paradigma que sirve de parámetro para legitimar lo que hacen o dejan de hacer nuestros gobernantes.

Por esa razón, no solo en nuestro país debemos esforzarnos por construir un régimen democrático que sirva para dar legitimidad en el acceso al Poder público, sino consolidar una vida en sociedad respetuosa de los derechos humanos para lograr también la legitimidad en el ejercicio del Poder público. No bastan elecciones democráticas sino gobiernos garantes de los derechos y del Estado de Derecho. *Consejero electoral del INE.

@Jose_Roberto77

joseroberto.ruiz@ine.mx

El pasado 10 de diciembre se entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos (reconocimiento que la sociedad mexicana confiere a las personas que se han destacado en la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales) a Consuelo Morales Elizondo, directora fundadora de “Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A. C.” (CADHAC).

La también religiosa Morales Elizondo fundó en 1993 esa asociación y trabaja principalmente temas de violaciones de derechos humanos en centros penitenciarios de Nuevo León, tortura, los abusos policiacos y de autoridad, violencia contra la mujer, abusos a menores, entre otros. Desde 2009 ha contribuido con su trabajo ante la terrible problemática de personas desaparecidas.

La valiosa labor desarrollada todos estos años, su trayectoria de servicio y compromiso social, incluso desde antes de formar CADHAC, la han hecho merecedora, sin duda, del Premio Nacional de Derechos Humanos 2015, el cual se entregó precisamente el día en que se celebran éstos, es decir, el 10 de diciembre.

Igualmente merecedores de este premio han sido los antecesores de Consuelo Morales Elizondo, a saber: Juan Manuel Estrada Juárez de la “Fundación Find”; Norma Romero Vásquez de la organización “Las Patronas”; Alejandro Solalinde Guerra de “Hermanos en el Camino”; Federico Fleischmann Loredo de “Libre Acceso A. C.”; Isabel Miranda de Wallace “Alto al Secuestro A.C.”; Enrique Morones Careaga, también promotor y defensor de los derechos de los migrantes; así como Esther Chávez Cano, activista ante los feminicidios en Ciudad Juárez.

En nuestros días, los derechos humanos son el único criterio de legitimación del ejercicio del Poder público. La legitimidad de las decisiones u omisiones detentando el Poder público solo se puede dar por el grado de promoción y defensa de los derechos humanos de los gobernantes en turno. Los también llamados derechos fundamentales son así el paradigma que sirve de parámetro para legitimar lo que hacen o dejan de hacer nuestros gobernantes.

Por esa razón, no solo en nuestro país debemos esforzarnos por construir un régimen democrático que sirva para dar legitimidad en el acceso al Poder público, sino consolidar una vida en sociedad respetuosa de los derechos humanos para lograr también la legitimidad en el ejercicio del Poder público. No bastan elecciones democráticas sino gobiernos garantes de los derechos y del Estado de Derecho. *Consejero electoral del INE.

@Jose_Roberto77

joseroberto.ruiz@ine.mx

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