/ miércoles 6 de enero de 2016

Sin Gafete / Isabel Arvide

  • ¿Y la Secretaría de Gobernación?
  • El desorden extremo de Morelos

La suma de las faltas no tiene número. Cada uno de los protagonistas es sospechoso de responsabilidades todavía más graves que las obvias, el desaseo político rebasa cualquier calificativo, pero sobre todo debe llamar la atención la ausencia de la Secretaría de Gobernación en Morelos.

Para iniciar el año, un asesinato incalificable, una mujer joven que estaba en su casa, a punto de iniciar el primer día como Presidenta Municipal de Temixco. Que define, a priori, que algo no está funcionando correctamente en el tema de seguridad.

A continuación, el intercambio de ofensas y acusaciones, que bordean chismes de lavadero, entre el gobernador y el edil de Cuernavaca. Para terminar en el atropellamiento de la autonomía municipal.

¿Qué está pasando? Más allá de la vanidad indigesta de los dos protagonistas.

Si el gobernador, un viejo político perredista, Graco Ramírez tiene información para incriminar a Cuauhtémoc Blanco en el narcotráfico y actividades criminales, tendría que haberlo llevado al ministerio público. Hacer una denuncia formal ante la autoridad. De otra manera está siendo omiso, y sobre todo poco serio.

Las confusiones existenciales del señor futbolista, convertido en Presidente Municipal de Cuernavaca por quién sabe qué motivos, son extremas. Pero tiene el derecho a nombrar a su titular de seguridad pública, sobre todo si no ha firmado un convenio, voluntario, de pertenencia al “mando único”.

A todo esto, súmese la verborrea del titular de seguridad pública estatal, amenazante y prepotente.

Es un desastre como se quiera ver.

Donde se demuestra que la capacidad política de dialogar y ponerse de acuerdo no existe.

La ciudadanía, que a final de cuentas es lo que más debe importar en esto, está vulnerable y temerosa con todos estos argumentos incriminatorios magnificados en medios de comunicación.

A lo que debe agregarse la presencia del señor Figueroa, hermano de Joan Sebastian, que con total desparpajo grita que quiere confrontar al corresponsal de Proceso.

Más allá de una telenovela, lo que vemos en Morelos, en Cuernavaca es la incapacidad del Estado Mexicano para, por lo menos, poner orden.

Si el señor Blanco es un criminal, a la cárcel. Punto. Pasando por todos los requerimientos legales para hacerlo. Si el gobernador Graco Ramírez está haciendo un despapayo por intereses, que los debe haber, que van más allá del tema de seguridad, que le pongan un alto.

¿Quién va proteger a los morelenses, a los habitantes de Cuernavaca?

¿Podría negar Graco Ramírez que cientos de miles de morelenses llevan muchos meses en manos de extorsionadores, secuestradores y asesinos? ¿Qué se ha conseguido con la instauración del “mando único”? ¿Cuál es la verdadera razón para que tomen posesión, supongo que ilegalmente, de las oficinas de seguridad pública municipal sin previo consentimiento del Presidente Municipal?

La suma de entuertos y errores es, en verdad, inmensa. Tan grande que hace pensar que hay intereses mucho más fuertes en juego.  Que las dos partes tienen vinculación con grupos criminales.

¿Y Miguel Osorio Chong? Quiero suponer que ya regresó de vacaciones. Si ha decidido apoyar al gobernador contra Blanco, va a pagar un precio alto. Es un principio de autonomía lo que se está dañando, sin que pueda probarse el beneficio social de esto.

Y a todo eso debe agregarse el desaseo inmenso. ¿Cómo vamos a confiar en autoridades que intercambian acusaciones graves? ¿Quién va a ser el bueno de esta película plena de exabruptos personales?

¿Por qué si Graco Ramírez sabe que Cuauhtémoc es un criminal no ha procedido ante el ministerio público, por qué calló hasta hoy?

¿Y la muerte de Gisela? ¿Quién va a creer que en minutos encontraron a los asesinos? ¿Quién fue el verdadero autor material?

El señor Federico Figueroa ha sido acusado por medio de mantas, por eso acudió ante la autoridad estatal a declarar. Si es un empresario impoluto debe quedar establecida su inocencia y ofrecerle una disculpa. El poder no puede ser utilizado para acusar impunemente a ninguna persona. De no ser así, tendríamos un escenario omiso de las autoridades, estatales y federales, tan grave como el que vivimos en Iguala.

Blanco no es sino un jugador de futbol ingenuo que no le entiende a la política, que está en medio de un lio inmenso. Si tiene presiones de grupos criminales debe denunciarlas. La autonomía municipal es un logro muy grande que no puede destruirse a voluntad.

Y si Miguel Ángel Osorio Chong no quiere regresar de vacaciones, que pongan a quien sí pueda y sí le entienda a estos temas.  Por el bien de la República…

En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx

  • ¿Y la Secretaría de Gobernación?
  • El desorden extremo de Morelos

La suma de las faltas no tiene número. Cada uno de los protagonistas es sospechoso de responsabilidades todavía más graves que las obvias, el desaseo político rebasa cualquier calificativo, pero sobre todo debe llamar la atención la ausencia de la Secretaría de Gobernación en Morelos.

Para iniciar el año, un asesinato incalificable, una mujer joven que estaba en su casa, a punto de iniciar el primer día como Presidenta Municipal de Temixco. Que define, a priori, que algo no está funcionando correctamente en el tema de seguridad.

A continuación, el intercambio de ofensas y acusaciones, que bordean chismes de lavadero, entre el gobernador y el edil de Cuernavaca. Para terminar en el atropellamiento de la autonomía municipal.

¿Qué está pasando? Más allá de la vanidad indigesta de los dos protagonistas.

Si el gobernador, un viejo político perredista, Graco Ramírez tiene información para incriminar a Cuauhtémoc Blanco en el narcotráfico y actividades criminales, tendría que haberlo llevado al ministerio público. Hacer una denuncia formal ante la autoridad. De otra manera está siendo omiso, y sobre todo poco serio.

Las confusiones existenciales del señor futbolista, convertido en Presidente Municipal de Cuernavaca por quién sabe qué motivos, son extremas. Pero tiene el derecho a nombrar a su titular de seguridad pública, sobre todo si no ha firmado un convenio, voluntario, de pertenencia al “mando único”.

A todo esto, súmese la verborrea del titular de seguridad pública estatal, amenazante y prepotente.

Es un desastre como se quiera ver.

Donde se demuestra que la capacidad política de dialogar y ponerse de acuerdo no existe.

La ciudadanía, que a final de cuentas es lo que más debe importar en esto, está vulnerable y temerosa con todos estos argumentos incriminatorios magnificados en medios de comunicación.

A lo que debe agregarse la presencia del señor Figueroa, hermano de Joan Sebastian, que con total desparpajo grita que quiere confrontar al corresponsal de Proceso.

Más allá de una telenovela, lo que vemos en Morelos, en Cuernavaca es la incapacidad del Estado Mexicano para, por lo menos, poner orden.

Si el señor Blanco es un criminal, a la cárcel. Punto. Pasando por todos los requerimientos legales para hacerlo. Si el gobernador Graco Ramírez está haciendo un despapayo por intereses, que los debe haber, que van más allá del tema de seguridad, que le pongan un alto.

¿Quién va proteger a los morelenses, a los habitantes de Cuernavaca?

¿Podría negar Graco Ramírez que cientos de miles de morelenses llevan muchos meses en manos de extorsionadores, secuestradores y asesinos? ¿Qué se ha conseguido con la instauración del “mando único”? ¿Cuál es la verdadera razón para que tomen posesión, supongo que ilegalmente, de las oficinas de seguridad pública municipal sin previo consentimiento del Presidente Municipal?

La suma de entuertos y errores es, en verdad, inmensa. Tan grande que hace pensar que hay intereses mucho más fuertes en juego.  Que las dos partes tienen vinculación con grupos criminales.

¿Y Miguel Osorio Chong? Quiero suponer que ya regresó de vacaciones. Si ha decidido apoyar al gobernador contra Blanco, va a pagar un precio alto. Es un principio de autonomía lo que se está dañando, sin que pueda probarse el beneficio social de esto.

Y a todo eso debe agregarse el desaseo inmenso. ¿Cómo vamos a confiar en autoridades que intercambian acusaciones graves? ¿Quién va a ser el bueno de esta película plena de exabruptos personales?

¿Por qué si Graco Ramírez sabe que Cuauhtémoc es un criminal no ha procedido ante el ministerio público, por qué calló hasta hoy?

¿Y la muerte de Gisela? ¿Quién va a creer que en minutos encontraron a los asesinos? ¿Quién fue el verdadero autor material?

El señor Federico Figueroa ha sido acusado por medio de mantas, por eso acudió ante la autoridad estatal a declarar. Si es un empresario impoluto debe quedar establecida su inocencia y ofrecerle una disculpa. El poder no puede ser utilizado para acusar impunemente a ninguna persona. De no ser así, tendríamos un escenario omiso de las autoridades, estatales y federales, tan grave como el que vivimos en Iguala.

Blanco no es sino un jugador de futbol ingenuo que no le entiende a la política, que está en medio de un lio inmenso. Si tiene presiones de grupos criminales debe denunciarlas. La autonomía municipal es un logro muy grande que no puede destruirse a voluntad.

Y si Miguel Ángel Osorio Chong no quiere regresar de vacaciones, que pongan a quien sí pueda y sí le entienda a estos temas.  Por el bien de la República…

En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx