/ domingo 7 de febrero de 2021

A dos siglos de Acatempan, conmemoremos a Guerrero

por José Luis Camacho Vargas


Si bien después de 1815 parecía que el movimiento insurgente no tenía posibilidad alguna de resurgir, las actividades de Vicente Guerrero fueron contundentes en tanto pudo resistir los ataques de los realistas.

Vicente tenía 28 años cuando estalló la guerra de independencia. Cuando las tropas de José María Morelos ocuparon la ciudad de Tecpan, Guerrero decidió unirse al movimiento. Comenzó su carrera militar en 1810 bajo las órdenes directas de Hermenegildo Galeana, uno de los hombres de confianza de José María. Guerrero no era para nada un estratega. Carecía de dotes tácticos, pero le hacía honor a su apellido con cada una de sus letras. Era aguerrido, arrojado y valeroso. Formó una mancuerna muy eficaz y equilibrada con Hermenegildo Galeana.

En 1811, ya con el grado de capitán, el general José María Morelos lo comisionó para reforzar el ataque de Galeana a la ciudad de Taxco, una importante plaza que debía ser tomada por los insurgentes para asegurarse una posición ventajosa en la zona. La toma de la ciudad fue un éxito, en parte gracias a los ataques de la infantería que encabezaba Guerrero. También se distinguió en la batalla de Izúcar, el 23 de febrero de 1812, donde como segundo al mando, ahora con el general Mariano Matamoros, derrotan al general brigadier Ciriaco del Llano.

El 23 de julio de 1812 participa en el Sitio de Huajuapan, donde su caballería, en combinación otra vez con la de Hermenegildo Galeana, derrota al capitán realista Juan Antonio Caldelas, siendo Guerrero el primero en romper el cerco con una valerosa carga.

Buscando abrir un nuevo frente para relajar el cerco realista, Guerrero fue comisionado para combatir en el sur de Puebla. Sin embargo, Guerrero tuvo que regresar para custodiar al Congreso de Anáhuac que se había visto obligado a movilizarse luego de que las tropas enemigas tomaron su ciudad sede. Una vez cumplida su misión, don Vicente se entrevista con Morelos, quien le solicita que continúe con la tarea que le había encomendado previamente. Sería la última vez que Morelos y Guerrero se reunirían, pues Morelos caería prisionero y sería pasado por las armas el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec. El mando de la lucha insurgente recaía ahora en Vicente Guerrero.

Retomando la guerra de guerrillas en el sur, el realista José Gabriel Armijo fue elegido para combatir a las fuerzas de Vicente Guerrero, sin embargo, éste resistió los ataques. Después fue comisionado el realista Agustín de Iturbide para aplacar el movimiento. Sin embargo, las actuaciones militares de Iturbide fueron inútiles para aplacar las fuerzas de Guerrero, fue entonces cuando el realista decidió entablar negociaciones con el insurgente y así poder llegar a algún acuerdo.

El tan añorado encuentro entre los dos jefes militares se dio en el pueblo de Acatempan (en el actual Municipio de Teloloapan, Estado de Guerrero) el 10 de febrero de 1821. Según el relato de Lorenzo de Zavala (amigo de Vicente Guerrero y ministro durante su presidencia), se entabló un breve diálogo entre ambos caudillos, tras el cual se produjo el abrazo más famoso en la historia de México.

Vicente Guerrero es uno de los más grandes héroes de nuestra historia. Se encuentra inscrito con letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro junto con su apotegma “La Patria es Primero”. Aunado a esto, una importante entidad federativa de nuestra nación, justamente aquella en la que resistió hasta su último aliento por mantener viva la llama de la independencia, lleva su nombre.


@jlcamachov

por José Luis Camacho Vargas


Si bien después de 1815 parecía que el movimiento insurgente no tenía posibilidad alguna de resurgir, las actividades de Vicente Guerrero fueron contundentes en tanto pudo resistir los ataques de los realistas.

Vicente tenía 28 años cuando estalló la guerra de independencia. Cuando las tropas de José María Morelos ocuparon la ciudad de Tecpan, Guerrero decidió unirse al movimiento. Comenzó su carrera militar en 1810 bajo las órdenes directas de Hermenegildo Galeana, uno de los hombres de confianza de José María. Guerrero no era para nada un estratega. Carecía de dotes tácticos, pero le hacía honor a su apellido con cada una de sus letras. Era aguerrido, arrojado y valeroso. Formó una mancuerna muy eficaz y equilibrada con Hermenegildo Galeana.

En 1811, ya con el grado de capitán, el general José María Morelos lo comisionó para reforzar el ataque de Galeana a la ciudad de Taxco, una importante plaza que debía ser tomada por los insurgentes para asegurarse una posición ventajosa en la zona. La toma de la ciudad fue un éxito, en parte gracias a los ataques de la infantería que encabezaba Guerrero. También se distinguió en la batalla de Izúcar, el 23 de febrero de 1812, donde como segundo al mando, ahora con el general Mariano Matamoros, derrotan al general brigadier Ciriaco del Llano.

El 23 de julio de 1812 participa en el Sitio de Huajuapan, donde su caballería, en combinación otra vez con la de Hermenegildo Galeana, derrota al capitán realista Juan Antonio Caldelas, siendo Guerrero el primero en romper el cerco con una valerosa carga.

Buscando abrir un nuevo frente para relajar el cerco realista, Guerrero fue comisionado para combatir en el sur de Puebla. Sin embargo, Guerrero tuvo que regresar para custodiar al Congreso de Anáhuac que se había visto obligado a movilizarse luego de que las tropas enemigas tomaron su ciudad sede. Una vez cumplida su misión, don Vicente se entrevista con Morelos, quien le solicita que continúe con la tarea que le había encomendado previamente. Sería la última vez que Morelos y Guerrero se reunirían, pues Morelos caería prisionero y sería pasado por las armas el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec. El mando de la lucha insurgente recaía ahora en Vicente Guerrero.

Retomando la guerra de guerrillas en el sur, el realista José Gabriel Armijo fue elegido para combatir a las fuerzas de Vicente Guerrero, sin embargo, éste resistió los ataques. Después fue comisionado el realista Agustín de Iturbide para aplacar el movimiento. Sin embargo, las actuaciones militares de Iturbide fueron inútiles para aplacar las fuerzas de Guerrero, fue entonces cuando el realista decidió entablar negociaciones con el insurgente y así poder llegar a algún acuerdo.

El tan añorado encuentro entre los dos jefes militares se dio en el pueblo de Acatempan (en el actual Municipio de Teloloapan, Estado de Guerrero) el 10 de febrero de 1821. Según el relato de Lorenzo de Zavala (amigo de Vicente Guerrero y ministro durante su presidencia), se entabló un breve diálogo entre ambos caudillos, tras el cual se produjo el abrazo más famoso en la historia de México.

Vicente Guerrero es uno de los más grandes héroes de nuestra historia. Se encuentra inscrito con letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro junto con su apotegma “La Patria es Primero”. Aunado a esto, una importante entidad federativa de nuestra nación, justamente aquella en la que resistió hasta su último aliento por mantener viva la llama de la independencia, lleva su nombre.


@jlcamachov