/ miércoles 11 de diciembre de 2019

A transbordar, pobretones del Sureste

Pantitlán es uno de esos sitios en los que nadie quiere estar. Sólo es destino para quienes viven en los alrededores; sin embargo es más bien un puerto de enlace entre los microbuses y autobuses del Estado de México, con las cuatro líneas del metro que allí convergen, y entre ellas mismas. En otras palabras, dicho coloquialmente, nadie quiere ir a Pantitlán. ¿Queremos más personas transbordando en Pantitlán?

La línea A del metro recibe en promedio 300 mil usuarios al día, 100 millones al año. La inmensa mayoría de sus usuarios cambia de línea en Pantitlán, un multi transbordo mal diseñado que se construyó en los años ochenta, como respuesta a la saturación de la otrora terminal de la línea 1 del metro, Zaragoza.

Desde hace años se plantea la extensión de la Línea A del metro hasta Chalco. El derecho de vía, como pocos en la ciudad, está previsto al centro de la Autopista a Puebla, entre La Paz, actual terminal del metro, y Chalco. Hacer esta obra beneficiará a muchos habitantes de los municipios de La Paz, Valle de Chalco, Chalco e Ixtapaluca. Sin embargo, este diseño mantiene la necesidad de que los más pobres siempre transborden en Pantitlán que, como hemos dicho, no es un destino en sí mismo. Más usuarios del metro significan más riesgos e incomodidades en Pantitlán, pues hasta el momento no hay planes de crecer la Línea A, de allí hacia un punto central.

En distintos momentos, se ha planteado una línea de tren o metro desde Chalco, hacia La Paz o Santa Martha, pero continuando por Ermita Iztapalapa hasta conectar con Constitución de 1917, de la línea 8 del metro. Esto daría más opciones de conectividad y hacia el centro de Ciudad de México: mientras más opciones tengamos de transbordo, más flexible es el viaje; y si se puede evitar el transbordo llegando a más destinos, mucho mejor.

Hace días, el gobernador del Estado de México hizo el planteamiento de un tren suburbano entre Chalco y La Paz, ya sin conexión con la línea 8 del Metro, ni recorrido sobre Ermita. ¿Por qué plantear un “tren” cuando hace unos días se hablaba de extender la línea A del Metro, a partir del Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura? Las culpas hay que buscarlas en Ciudad de México.

Desde hace algunos años escuché a Florencia Serranía, directora del Sistema de Transporte Colectivo Metro, plantear la construcción de un tranvía para el tramo oriente de Ermita Iztapalapa. Tenía como bondad que a esa zona de la ciudad nunca ha llegado una inversión de esa calidad, pero como inconveniente que sus usuarios tendrían que transbordar en los extremos de la línea.

El tranvía se degradó, ahora, a trolebús en viaducto elevado, la propuesta de transporte más absurda de los últimos años, porque además el viaducto no servirá más adelante como infraestructura de transición hacia el metro o el tren suburbano.

¿Quieren saber por qué Alfredo del Mazo plantea un tren suburbano sólo hasta La Paz, que refuerza los transbordos de sus usuarios potenciales? Porque el Gobierno de Ciudad de México está empecinado con su trolebús elevado, en un derecho de vía que tendría que ocuparse para un tren y mejorarse la calle al nivel de los peatones. Mientras, que los más pobres, aquellos que viven en el Sureste de la zona metropolitana, transborden y transborden, al cabo que aguantan todo.

Pantitlán es uno de esos sitios en los que nadie quiere estar. Sólo es destino para quienes viven en los alrededores; sin embargo es más bien un puerto de enlace entre los microbuses y autobuses del Estado de México, con las cuatro líneas del metro que allí convergen, y entre ellas mismas. En otras palabras, dicho coloquialmente, nadie quiere ir a Pantitlán. ¿Queremos más personas transbordando en Pantitlán?

La línea A del metro recibe en promedio 300 mil usuarios al día, 100 millones al año. La inmensa mayoría de sus usuarios cambia de línea en Pantitlán, un multi transbordo mal diseñado que se construyó en los años ochenta, como respuesta a la saturación de la otrora terminal de la línea 1 del metro, Zaragoza.

Desde hace años se plantea la extensión de la Línea A del metro hasta Chalco. El derecho de vía, como pocos en la ciudad, está previsto al centro de la Autopista a Puebla, entre La Paz, actual terminal del metro, y Chalco. Hacer esta obra beneficiará a muchos habitantes de los municipios de La Paz, Valle de Chalco, Chalco e Ixtapaluca. Sin embargo, este diseño mantiene la necesidad de que los más pobres siempre transborden en Pantitlán que, como hemos dicho, no es un destino en sí mismo. Más usuarios del metro significan más riesgos e incomodidades en Pantitlán, pues hasta el momento no hay planes de crecer la Línea A, de allí hacia un punto central.

En distintos momentos, se ha planteado una línea de tren o metro desde Chalco, hacia La Paz o Santa Martha, pero continuando por Ermita Iztapalapa hasta conectar con Constitución de 1917, de la línea 8 del metro. Esto daría más opciones de conectividad y hacia el centro de Ciudad de México: mientras más opciones tengamos de transbordo, más flexible es el viaje; y si se puede evitar el transbordo llegando a más destinos, mucho mejor.

Hace días, el gobernador del Estado de México hizo el planteamiento de un tren suburbano entre Chalco y La Paz, ya sin conexión con la línea 8 del Metro, ni recorrido sobre Ermita. ¿Por qué plantear un “tren” cuando hace unos días se hablaba de extender la línea A del Metro, a partir del Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura? Las culpas hay que buscarlas en Ciudad de México.

Desde hace algunos años escuché a Florencia Serranía, directora del Sistema de Transporte Colectivo Metro, plantear la construcción de un tranvía para el tramo oriente de Ermita Iztapalapa. Tenía como bondad que a esa zona de la ciudad nunca ha llegado una inversión de esa calidad, pero como inconveniente que sus usuarios tendrían que transbordar en los extremos de la línea.

El tranvía se degradó, ahora, a trolebús en viaducto elevado, la propuesta de transporte más absurda de los últimos años, porque además el viaducto no servirá más adelante como infraestructura de transición hacia el metro o el tren suburbano.

¿Quieren saber por qué Alfredo del Mazo plantea un tren suburbano sólo hasta La Paz, que refuerza los transbordos de sus usuarios potenciales? Porque el Gobierno de Ciudad de México está empecinado con su trolebús elevado, en un derecho de vía que tendría que ocuparse para un tren y mejorarse la calle al nivel de los peatones. Mientras, que los más pobres, aquellos que viven en el Sureste de la zona metropolitana, transborden y transborden, al cabo que aguantan todo.

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