/ viernes 17 de enero de 2020

Acciones diarias

En mi anterior Columna y con motivo del comienzo de un nuevo año, compartí con todos ustedes la importante tarea que, como ciudadanos, tenemos para participar en la construcción de una sociedad mejor, así como los valores que es necesario fortalecer y recrear en nuestra vida diaria para hacerlo posible.

Coincidentemente, en estos días tuve la oportunidad de leer un reciente documento publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) titulado “170 Acciones Diarias para Transformar Nuestro Mundo”; el cual contiene un conjunto de propuestas dirigidas a cómo podemos “hacer una diferencia en el mundo que nos rodea”.

Desde luego que, por cuestiones de espacio, resulta imposible abordar cada una de dichas recomendaciones; sin embargo, intentaré rescatar aquellas diez que, por su sencillez, considero que podemos llevarlas a la práctica de forma inmediata.

Algunas de esas propuestas están asociadas a la atención de los diferentes problemas nacionales que padecemos y que en distintas ocasiones aquí he abordado; además, todas se inscriben en el propósito de contribuir desde nuestro propio ámbito, no sólo a la construcción de una sociedad más unida y más solidaria, sino también, a ser mejores ciudadanos.

Una. “Educa a tus hijos sobre el poder de la educación, ya que muchos no perciben sus ventajas”.

Dos. “La igualdad de género empieza en casa”.

Tres. “Si puedes, da algo a los mendigos que veas en la calle. Una manzana, una botella de agua, una moneda o incluso una sonrisa es mejor que no dar nada”.

Cuatro. “Aprende a respetar a todo tipo de personas con maneras de actuar distintas de la tuya”.

Cinco. “No guardes ropa u otros artículos que no uses. Dónalos”.

Seis. “Date duchas rápidas. No llenes la bañera hasta arriba. El uso excesivo de agua contribuye al estrés hídrico mundial”.

Siete. “Mantén un ambiente pacífico en casa”.

Ocho. “Detén la violencia contra las mujeres. Si eres testigo de esta violencia, denúnciala”.

Nueve. “Apaga las luces de las habitaciones vacías. Apagando las luces, incluso unos segundos, ahorras más energía de la que se necesita para conectar la luz, independientemente del tipo de bombilla”.

Diez. “Apoya a los agricultores locales comprando productos en los mercados agrícolas”.

Con este abanico de recomendaciones, adicionales a las restantes 160 que apunta la ONU -y que ojalá todos ustedes puedan consultar en la página Web de este organismo-, se busca incidir desde el entorno personal, familiar y social en la atención de los principales retos globales: pobreza, hambre, salud y bienestar, mejor educación, igualdad de género, agua limpia, energía asequible y no contaminante, trabajo decente, reducción de las desigualdades, ciudades sostenibles, consumo responsable y cuidado del medio ambiente.

Estoy convencido de que estas acciones están a nuestro alcance, que no significan grandes sacrificios o erogaciones económicas extras para ponerlas en marcha. En realidad, hoy mismo podemos empezar a generar esa gran diferencia que comenta la ONU, en el marco de cumplimiento de la Agenda 2030 y el conjunto de 17 objetivos para el desarrollo sostenible.

Con esta nueva aportación, la Organización de las Naciones Unidas parece dar un giro en sus esfuerzos por apoyar a los distintos gobiernos ante el conjunto de retos políticos, económicos, sociales y climáticos que, en mayor o menor medida, todas las naciones encaran y que, evidentemente, su solución no ha sido fácil.

Desde esta nueva perspectiva, articulada en un mayor involucramiento de todas las personas, la ONU plantea que los problemas globales nos atañen a todos, “ya que todos somos responsables de formar parte del cambio” y “nuestras acciones de hoy afectarán mañana a nuestros hijos”.

En este sentido comparto un mensaje que recibí recientemente de mi amigo Pedro Vázquez Colmenares. En donde toma acción personal en el tema de equidad de género. Dice así: Tuve una conversación con mis hijas sobre el fenómeno de la violencia de género y la inequidad que sufren las mujeres en México, como papá y ciudadano no puedo quedarme expectante ante la gravedad de la situación. Por ello he decidido tomar acciones y cambiar hábitos que antes no considera lesivos para la dignidad de la mujer. Les comunico que no deseo recibir por WhatsApp fotografías de mujeres semidesnudas o videos que exaltan a la mujer como objeto sexual, tampoco quiero recibir chistes misóginos por más divertidos que sean. Los exhorto a que se sumen como hombres a la causa en favor de las mujeres.

Así es, como Pedro, amables lectores, que los invito a reflexionar en torno a lo que aquí les he compartido; pero sobre todo, los invito a que cada uno asuma sus propios compromisos y que los lleve a la práctica en su vida diaria.

No pasemos por alto cada una de las recomendaciones. Debemos responsabilizarnos y actuar ahora. De lo contrario, el futuro será cada vez más adverso y más complejo para todos; ésta es la única certeza que hoy tenemos.

*Presidente de la Academia Mexicana de Educación.

En mi anterior Columna y con motivo del comienzo de un nuevo año, compartí con todos ustedes la importante tarea que, como ciudadanos, tenemos para participar en la construcción de una sociedad mejor, así como los valores que es necesario fortalecer y recrear en nuestra vida diaria para hacerlo posible.

Coincidentemente, en estos días tuve la oportunidad de leer un reciente documento publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) titulado “170 Acciones Diarias para Transformar Nuestro Mundo”; el cual contiene un conjunto de propuestas dirigidas a cómo podemos “hacer una diferencia en el mundo que nos rodea”.

Desde luego que, por cuestiones de espacio, resulta imposible abordar cada una de dichas recomendaciones; sin embargo, intentaré rescatar aquellas diez que, por su sencillez, considero que podemos llevarlas a la práctica de forma inmediata.

Algunas de esas propuestas están asociadas a la atención de los diferentes problemas nacionales que padecemos y que en distintas ocasiones aquí he abordado; además, todas se inscriben en el propósito de contribuir desde nuestro propio ámbito, no sólo a la construcción de una sociedad más unida y más solidaria, sino también, a ser mejores ciudadanos.

Una. “Educa a tus hijos sobre el poder de la educación, ya que muchos no perciben sus ventajas”.

Dos. “La igualdad de género empieza en casa”.

Tres. “Si puedes, da algo a los mendigos que veas en la calle. Una manzana, una botella de agua, una moneda o incluso una sonrisa es mejor que no dar nada”.

Cuatro. “Aprende a respetar a todo tipo de personas con maneras de actuar distintas de la tuya”.

Cinco. “No guardes ropa u otros artículos que no uses. Dónalos”.

Seis. “Date duchas rápidas. No llenes la bañera hasta arriba. El uso excesivo de agua contribuye al estrés hídrico mundial”.

Siete. “Mantén un ambiente pacífico en casa”.

Ocho. “Detén la violencia contra las mujeres. Si eres testigo de esta violencia, denúnciala”.

Nueve. “Apaga las luces de las habitaciones vacías. Apagando las luces, incluso unos segundos, ahorras más energía de la que se necesita para conectar la luz, independientemente del tipo de bombilla”.

Diez. “Apoya a los agricultores locales comprando productos en los mercados agrícolas”.

Con este abanico de recomendaciones, adicionales a las restantes 160 que apunta la ONU -y que ojalá todos ustedes puedan consultar en la página Web de este organismo-, se busca incidir desde el entorno personal, familiar y social en la atención de los principales retos globales: pobreza, hambre, salud y bienestar, mejor educación, igualdad de género, agua limpia, energía asequible y no contaminante, trabajo decente, reducción de las desigualdades, ciudades sostenibles, consumo responsable y cuidado del medio ambiente.

Estoy convencido de que estas acciones están a nuestro alcance, que no significan grandes sacrificios o erogaciones económicas extras para ponerlas en marcha. En realidad, hoy mismo podemos empezar a generar esa gran diferencia que comenta la ONU, en el marco de cumplimiento de la Agenda 2030 y el conjunto de 17 objetivos para el desarrollo sostenible.

Con esta nueva aportación, la Organización de las Naciones Unidas parece dar un giro en sus esfuerzos por apoyar a los distintos gobiernos ante el conjunto de retos políticos, económicos, sociales y climáticos que, en mayor o menor medida, todas las naciones encaran y que, evidentemente, su solución no ha sido fácil.

Desde esta nueva perspectiva, articulada en un mayor involucramiento de todas las personas, la ONU plantea que los problemas globales nos atañen a todos, “ya que todos somos responsables de formar parte del cambio” y “nuestras acciones de hoy afectarán mañana a nuestros hijos”.

En este sentido comparto un mensaje que recibí recientemente de mi amigo Pedro Vázquez Colmenares. En donde toma acción personal en el tema de equidad de género. Dice así: Tuve una conversación con mis hijas sobre el fenómeno de la violencia de género y la inequidad que sufren las mujeres en México, como papá y ciudadano no puedo quedarme expectante ante la gravedad de la situación. Por ello he decidido tomar acciones y cambiar hábitos que antes no considera lesivos para la dignidad de la mujer. Les comunico que no deseo recibir por WhatsApp fotografías de mujeres semidesnudas o videos que exaltan a la mujer como objeto sexual, tampoco quiero recibir chistes misóginos por más divertidos que sean. Los exhorto a que se sumen como hombres a la causa en favor de las mujeres.

Así es, como Pedro, amables lectores, que los invito a reflexionar en torno a lo que aquí les he compartido; pero sobre todo, los invito a que cada uno asuma sus propios compromisos y que los lleve a la práctica en su vida diaria.

No pasemos por alto cada una de las recomendaciones. Debemos responsabilizarnos y actuar ahora. De lo contrario, el futuro será cada vez más adverso y más complejo para todos; ésta es la única certeza que hoy tenemos.

*Presidente de la Academia Mexicana de Educación.

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