/ martes 7 de noviembre de 2023

Acuérdate de Acapulco…

Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María bonita, María del alma. Acuérdate que en la playa, con tus manitas, las estrellitas las enjuagabas.

Quién no ha disfrutado la hermosa prosa y melodía que Agustín Lara le regaló María Félix, con el compromiso de entregarle toda su vida a la diva en un ambiente espectacular del hermoso Puerto. Es el Acapulco de finales de los 40s. Romanticismo puro.

Por desgracia otras imágenes se han venido normalizando en Aca nada románticas, antes de la catástrofe sufrida por los daños causados por el huracán Otis. Aquellas terroríficas, de los restos humanos esparcidos en distintos lugares con amenazas de lo que pasará si se meten con los intereses de las mafias que se han apoderado de este territorio, donde las autoridades municipales simplemente no pintan, porque estos delitos están en el marco federal; delitos solapados, como la desaparición forzada, que ya existía antes de Ayotzinapa. Guerrero, una de las rutas del trasiego y producción de la droga.

Otro hecho deleznable es necesario señalar: la trata de niños y niñas con fines de explotación sexual. Este paraíso turístico también lo es, antes de Otis, de la pederastia nacional e internacional. No solo se constataba en las calles del centro histórico, sino en las playas, donde era común encontrar a hombres adultos con niñas y niños, oriundos de Guerrero, y no en pocas ocasiones, vendidos por sus propios padres.

La emergencia hoy debe ser decretada desde todas las esferas de la vida para recuperar la legalidad, el respeto a los derechos de la niñez guerrerense. El apoyo y la solidaridad tiene como objetivo atender el momento. Sin embargo el reto de la reconstrucción debe ser a fondo, integral, con la participación de las cámaras de comercio, de turismo, medioambientales, de las asociaciones y de la sociedad civil que buscan regresar al Acapulco limpio, seguro, de las historias de placer y descanso, del gozo de su clima y hábitat. Ese Acapulco que necesita de organizaciones como la Asociación ciudadana Grupo ACA que integra diversas personalidades, todas unidas para fomentar el progreso de su ciudad y que hoy debe ser un referente indispensable para la reconstrucción de este puerto.

Quienes participarán en la reconstrucción de Acapulco deben proponerse quitar el nombre de Acapulco de las listas negras del horrendo comercio de niñas y niños. Limpiar su nombre, como lo hará de los escombros. Construir un centro turístico libre de trata de niñas y niños: que ningún hotel de cualquier característica deje de señalar que en ese lugar no se permite ningún adulto se hospede con una niña o niño que no sea su familiar directo; toda agencia turística de cualquier índole se comprometa a promover viajes libres de trata de niñas y niños; policías especializadas que vigilen y procedan para que en ningún lugar se permita la trata de niñas y niños.

El congreso del Estado de Guerrero debe reformar la ley penal para sancionar también a los padres, tutores o custodios que venden a sus pequeños. Acapulco debe regresar a esa época dónde la arena y el agua del mar eran limpias de mugre y heces, donde las familias pueden caminar libremente a cualquier hora del día y la noche, sin encontrarse con escenas de horror con partes de cuerpos tiradas por cualquier parte, incluso frente a la presidencia municipal. Con autoridades que sean recordadas por su esmerado trabajo a favor de la buena gobernanza.


*Defensora de derechos humanos


Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María bonita, María del alma. Acuérdate que en la playa, con tus manitas, las estrellitas las enjuagabas.

Quién no ha disfrutado la hermosa prosa y melodía que Agustín Lara le regaló María Félix, con el compromiso de entregarle toda su vida a la diva en un ambiente espectacular del hermoso Puerto. Es el Acapulco de finales de los 40s. Romanticismo puro.

Por desgracia otras imágenes se han venido normalizando en Aca nada románticas, antes de la catástrofe sufrida por los daños causados por el huracán Otis. Aquellas terroríficas, de los restos humanos esparcidos en distintos lugares con amenazas de lo que pasará si se meten con los intereses de las mafias que se han apoderado de este territorio, donde las autoridades municipales simplemente no pintan, porque estos delitos están en el marco federal; delitos solapados, como la desaparición forzada, que ya existía antes de Ayotzinapa. Guerrero, una de las rutas del trasiego y producción de la droga.

Otro hecho deleznable es necesario señalar: la trata de niños y niñas con fines de explotación sexual. Este paraíso turístico también lo es, antes de Otis, de la pederastia nacional e internacional. No solo se constataba en las calles del centro histórico, sino en las playas, donde era común encontrar a hombres adultos con niñas y niños, oriundos de Guerrero, y no en pocas ocasiones, vendidos por sus propios padres.

La emergencia hoy debe ser decretada desde todas las esferas de la vida para recuperar la legalidad, el respeto a los derechos de la niñez guerrerense. El apoyo y la solidaridad tiene como objetivo atender el momento. Sin embargo el reto de la reconstrucción debe ser a fondo, integral, con la participación de las cámaras de comercio, de turismo, medioambientales, de las asociaciones y de la sociedad civil que buscan regresar al Acapulco limpio, seguro, de las historias de placer y descanso, del gozo de su clima y hábitat. Ese Acapulco que necesita de organizaciones como la Asociación ciudadana Grupo ACA que integra diversas personalidades, todas unidas para fomentar el progreso de su ciudad y que hoy debe ser un referente indispensable para la reconstrucción de este puerto.

Quienes participarán en la reconstrucción de Acapulco deben proponerse quitar el nombre de Acapulco de las listas negras del horrendo comercio de niñas y niños. Limpiar su nombre, como lo hará de los escombros. Construir un centro turístico libre de trata de niñas y niños: que ningún hotel de cualquier característica deje de señalar que en ese lugar no se permite ningún adulto se hospede con una niña o niño que no sea su familiar directo; toda agencia turística de cualquier índole se comprometa a promover viajes libres de trata de niñas y niños; policías especializadas que vigilen y procedan para que en ningún lugar se permita la trata de niñas y niños.

El congreso del Estado de Guerrero debe reformar la ley penal para sancionar también a los padres, tutores o custodios que venden a sus pequeños. Acapulco debe regresar a esa época dónde la arena y el agua del mar eran limpias de mugre y heces, donde las familias pueden caminar libremente a cualquier hora del día y la noche, sin encontrarse con escenas de horror con partes de cuerpos tiradas por cualquier parte, incluso frente a la presidencia municipal. Con autoridades que sean recordadas por su esmerado trabajo a favor de la buena gobernanza.


*Defensora de derechos humanos