/ lunes 2 de agosto de 2021

Adiós René… demócrata con el que coincidí

Con profundo dolor despedimos a nuestro amigo René Juárez Cisneros. La gratitud es la memoria del corazón y el alma es la memoria que permaence porque nos da vida y nos da movimiento. Octavio Paz señala que la maravilla de la cultura es su trascendencia frente a lo inevitable de la muerte; René trasciende y por eso, con el amor de mexicano, con el máximo respeto y aprecio eterno, le digo gracias.

Persona cabal, político de altos vuelos, orgulloso de su origen frente a la adversidad. Pocas personas han llegado a esta Cámara, al Senado de la República y a la Gubernatura con tanta persistencia y perserverancia. René nos demostró que quien persevera alcanza y que en el orgullo de su identidad afroamericana y afromexicana tenía raices profundas y frutos fecundos. Perteneció a una generación del PRI en la que prevalecía una visión constructora y reformista del Estado que él asumió como propia.

La vida nos dio la oportunidad de encontrarnos en distintos momentos de nuestras trayectorias políticas. Fue una persona con la que tuve muchas coincidencias y me siento inmensamente afortunado por ello. Fuimos gobernadores en la misma época, él de su querido Guerrero y quien escribe de Guanajuato; fue la ocasión para conocernos y coincidir a la hora de gobernar. Era la etapa de la primera alternancia política de la historia de México, tiempo donde el diálogo entre actores políticos no solamente era importante, era una necesidad para poder establecer un ambiente de gobernanza sobre la base de entender la pluralidad como divisa y no como mal tolerado. Ahí estuvo René como Gobernador de Guerrero trabajando de forma incansable por el bien común y la justicia de su pueblo.

Años más tarde, la acción ciudadana nos hizo encontrarnos de nueva cuenta en el Senado de la República y posteriormente en la Cámara de Diputados en las dos últimas legislaturas, donde logramos avanzar orgullosamente en reformas de gran calado. Su labor legislativa siempre estuvo inspirada en su gran sentido y responsabilidad social, de manera especial para generar mejores condiciones para las personas en mayor desventaja.

Fue un ser humano siempre dispuesto a buscar acuerdos, a generar consensos. Lo recuerdo el 14 de abril, la última ocasión que estuvo en el Pleno de la Cámara de Diputados. Estuvimos dialogando para construir, para ir al encuentro de los demás y así lo mostró durante toda la legislatura, en la que el destino dispone que ya no será partícipe de su conclusión.

Tuvimos la oportunidad de ser coordinadores de nuestros grupos parlamentarios y participar entorno a decisiones muy complejas, muy sensibles, y con grandes repercusiones. En él siempre encontrábamos el diálogo franco, la propuesta, la capacidad de alcanzar acuerdos, una de las grandes virtudes del político. No confundía la sensatez con la flaqueza ni la prundencia con la debilidad, nuestros puntos de encuentro siempre opacaron cualquier diferencia.

René fue hombre de Estado, hombre de la palabra, hombre de familia, hombre que escuchaba, el que podía hacer el bien por el valor superior de México; por la sensibilidad y su carácter humano.

La muerte nos deja un dolor en el corazón que nadie puede sanar. El amor deja una memoria que nadie nos puede robar. Sus abrazos cálidos y espontáneos siempre nos van generar memoria presente, memoria que van a permanecer. A su familia, amigos, colaboradores y compañeros de legislatura, mis más sinceras condolencias.

@JCRomeroHicks

Con profundo dolor despedimos a nuestro amigo René Juárez Cisneros. La gratitud es la memoria del corazón y el alma es la memoria que permaence porque nos da vida y nos da movimiento. Octavio Paz señala que la maravilla de la cultura es su trascendencia frente a lo inevitable de la muerte; René trasciende y por eso, con el amor de mexicano, con el máximo respeto y aprecio eterno, le digo gracias.

Persona cabal, político de altos vuelos, orgulloso de su origen frente a la adversidad. Pocas personas han llegado a esta Cámara, al Senado de la República y a la Gubernatura con tanta persistencia y perserverancia. René nos demostró que quien persevera alcanza y que en el orgullo de su identidad afroamericana y afromexicana tenía raices profundas y frutos fecundos. Perteneció a una generación del PRI en la que prevalecía una visión constructora y reformista del Estado que él asumió como propia.

La vida nos dio la oportunidad de encontrarnos en distintos momentos de nuestras trayectorias políticas. Fue una persona con la que tuve muchas coincidencias y me siento inmensamente afortunado por ello. Fuimos gobernadores en la misma época, él de su querido Guerrero y quien escribe de Guanajuato; fue la ocasión para conocernos y coincidir a la hora de gobernar. Era la etapa de la primera alternancia política de la historia de México, tiempo donde el diálogo entre actores políticos no solamente era importante, era una necesidad para poder establecer un ambiente de gobernanza sobre la base de entender la pluralidad como divisa y no como mal tolerado. Ahí estuvo René como Gobernador de Guerrero trabajando de forma incansable por el bien común y la justicia de su pueblo.

Años más tarde, la acción ciudadana nos hizo encontrarnos de nueva cuenta en el Senado de la República y posteriormente en la Cámara de Diputados en las dos últimas legislaturas, donde logramos avanzar orgullosamente en reformas de gran calado. Su labor legislativa siempre estuvo inspirada en su gran sentido y responsabilidad social, de manera especial para generar mejores condiciones para las personas en mayor desventaja.

Fue un ser humano siempre dispuesto a buscar acuerdos, a generar consensos. Lo recuerdo el 14 de abril, la última ocasión que estuvo en el Pleno de la Cámara de Diputados. Estuvimos dialogando para construir, para ir al encuentro de los demás y así lo mostró durante toda la legislatura, en la que el destino dispone que ya no será partícipe de su conclusión.

Tuvimos la oportunidad de ser coordinadores de nuestros grupos parlamentarios y participar entorno a decisiones muy complejas, muy sensibles, y con grandes repercusiones. En él siempre encontrábamos el diálogo franco, la propuesta, la capacidad de alcanzar acuerdos, una de las grandes virtudes del político. No confundía la sensatez con la flaqueza ni la prundencia con la debilidad, nuestros puntos de encuentro siempre opacaron cualquier diferencia.

René fue hombre de Estado, hombre de la palabra, hombre de familia, hombre que escuchaba, el que podía hacer el bien por el valor superior de México; por la sensibilidad y su carácter humano.

La muerte nos deja un dolor en el corazón que nadie puede sanar. El amor deja una memoria que nadie nos puede robar. Sus abrazos cálidos y espontáneos siempre nos van generar memoria presente, memoria que van a permanecer. A su familia, amigos, colaboradores y compañeros de legislatura, mis más sinceras condolencias.

@JCRomeroHicks