/ miércoles 11 de octubre de 2023

Aguas Profundas | Las soluciones a la crisis financiera de Pemex 

Hay al menos cuatro causas de la crisis de Pemex, según los analistas, ninguna es reciente y en más de un sentido son herencias malditas, sin embargo, no hay otra que lidiar con ellas lo más pronto posible, de otra forma se convertirá en una empresa aún más tóxica de lo que ya es en el ecosistema paraestatal de la 4T.

Tiene un endeudamiento excesivo, acumulado a lo largo de los últimos 25 años, desde que era director Adrián Lajous. Al cierre de 2018 la deuda alcanzó los 129 mil millones de dólares y a septiembre pasado asciendía a 106 mil millones de dólares, hoy el objetivo es que este monto sea menor. Sin embargo, el daño ya está hecho, con la deuda y su mal manejo se afectó la capacidad para invertir en exploración y producción de petróleo, que es el verdadero negocio de Pemex.

Y es esta baja producción petrolera, que ha disminuido constantemente, la que impide aprovechar la ventana de oportunidad creada por la coyuntura internacional. En 20 años México no había desaprovechado un rally de precios altos.

La política de recortes en el gasto público y la idea de que Pemex es parte de la administración pública, el no entender que su manejo debe ser diferente al de la Secretaría de Energía, por ejemplo, generó una crisis dentro de otra, los recortes en el gasto público en México afectaron los proyectos de infraestructura y de mantenimiento de la petrolera, la cantidad de accidentes graves por la falta de esto es la más alta en la historia: hasta hoy van ocho graves, más otros 50 de mediano alcance.

El elefante en la sala es la corrupción que ha erosionado cualquier intento de protocolo de eficiencia de la empresa y socavado los liderazgos formales.

¿Hay soluciones posibles y viables? Sí, pero ninguna es de corto plazo y eso lastima profundamente al presidente López Obrador que no entiende los procesos de maduración, que no entiende los estándares petroleros -que son internacionales-, de cada uno de ellos.

Él de verdad cree que sólo es perforar y ya.

Los caminos a seguir son difíciles, de entrada se requiere una real reestructuración de la deuda que sirva para aliviar su carga financiera y liberar recursos para inversiones estratégicas.

Buscar más asociaciones, abrirse a inversionistas privados podría ayudar a revitalizar la producción de petróleo y la generación de ingresos.

La transparencia y el combate a la corrupción son importantes para poder implementar medidas que sirvan para restaurar la confianza en la empresa, se puede empezar desde hoy (2023-2024) pensando en el futuro, de corto plazo, en el 2025.

Buzos

1.-Octavio Romero Oropeza, director de Pemex, ya está escogiendo cortinas para su oficina en la refinería de Dos Bocas, a la que nadie le dice Olmeca, y es que en los últimos días se le ha visto junto con su equipo realizar las pruebas para, por fin, recibir la obra. Los números de inicio es que empezará a producir combustibles antes de que termine octubre y en lo que resta del año se espera que aporte 17 mil barriles diarios al Sistema Nacional de Refinación y para el 2024, suponiendo que pueda trabajar a toda velocidad, esperan que la refinería multiplique su aportación y sume 320 mil barriles diarios de combustibles. Tomando en cuenta los retrasos que se dieron en la entrega cabe preguntar ¿Será esto posible? Veremos en unos meses.


Hay al menos cuatro causas de la crisis de Pemex, según los analistas, ninguna es reciente y en más de un sentido son herencias malditas, sin embargo, no hay otra que lidiar con ellas lo más pronto posible, de otra forma se convertirá en una empresa aún más tóxica de lo que ya es en el ecosistema paraestatal de la 4T.

Tiene un endeudamiento excesivo, acumulado a lo largo de los últimos 25 años, desde que era director Adrián Lajous. Al cierre de 2018 la deuda alcanzó los 129 mil millones de dólares y a septiembre pasado asciendía a 106 mil millones de dólares, hoy el objetivo es que este monto sea menor. Sin embargo, el daño ya está hecho, con la deuda y su mal manejo se afectó la capacidad para invertir en exploración y producción de petróleo, que es el verdadero negocio de Pemex.

Y es esta baja producción petrolera, que ha disminuido constantemente, la que impide aprovechar la ventana de oportunidad creada por la coyuntura internacional. En 20 años México no había desaprovechado un rally de precios altos.

La política de recortes en el gasto público y la idea de que Pemex es parte de la administración pública, el no entender que su manejo debe ser diferente al de la Secretaría de Energía, por ejemplo, generó una crisis dentro de otra, los recortes en el gasto público en México afectaron los proyectos de infraestructura y de mantenimiento de la petrolera, la cantidad de accidentes graves por la falta de esto es la más alta en la historia: hasta hoy van ocho graves, más otros 50 de mediano alcance.

El elefante en la sala es la corrupción que ha erosionado cualquier intento de protocolo de eficiencia de la empresa y socavado los liderazgos formales.

¿Hay soluciones posibles y viables? Sí, pero ninguna es de corto plazo y eso lastima profundamente al presidente López Obrador que no entiende los procesos de maduración, que no entiende los estándares petroleros -que son internacionales-, de cada uno de ellos.

Él de verdad cree que sólo es perforar y ya.

Los caminos a seguir son difíciles, de entrada se requiere una real reestructuración de la deuda que sirva para aliviar su carga financiera y liberar recursos para inversiones estratégicas.

Buscar más asociaciones, abrirse a inversionistas privados podría ayudar a revitalizar la producción de petróleo y la generación de ingresos.

La transparencia y el combate a la corrupción son importantes para poder implementar medidas que sirvan para restaurar la confianza en la empresa, se puede empezar desde hoy (2023-2024) pensando en el futuro, de corto plazo, en el 2025.

Buzos

1.-Octavio Romero Oropeza, director de Pemex, ya está escogiendo cortinas para su oficina en la refinería de Dos Bocas, a la que nadie le dice Olmeca, y es que en los últimos días se le ha visto junto con su equipo realizar las pruebas para, por fin, recibir la obra. Los números de inicio es que empezará a producir combustibles antes de que termine octubre y en lo que resta del año se espera que aporte 17 mil barriles diarios al Sistema Nacional de Refinación y para el 2024, suponiendo que pueda trabajar a toda velocidad, esperan que la refinería multiplique su aportación y sume 320 mil barriles diarios de combustibles. Tomando en cuenta los retrasos que se dieron en la entrega cabe preguntar ¿Será esto posible? Veremos en unos meses.