/ martes 19 de noviembre de 2019

Ajo y Agua | El daño ya está hecho

Lo que realmente importa en este momento es arropar a estos jóvenes que representaron dignamente a nuestro futbol, con todo y la presión que traía consigo la oportunidad de conquistar el tercer título mundial de la categoría para México.

El momento para lamentarse debió quedar atrás desde que la Selección Mexicana Sub-17 abandonó el estadio Bezerrao.

Más allá de si era o no penalti a favor de Brasil, aferrarnos a una discusión que no cambiará la historia sólo sería perder el tiempo y dejar de lado lo que realmente importa en este momento, que es arropar a estos jóvenes que representaron dignamente a nuestro futbol, con todo y la presión que traía consigo la oportunidad de conquistar el tercer título mundial de la categoría para México.

A estos jóvenes, muchos de nosotros ni siquiera los conocíamos antes del partido contra Holanda. Incluso hubo casos en los que sus propios clubes no los seguían en redes sociales.

Debemos agradecer, reconocer y aplaudir el esfuerzo de Eduardo García, Arturo Delgado, Gerardo Magaña, Emilio Lara, Alejandro Gómez, Rafael Martínez, José Ruiz, Gabriel Martínez, Víctor Guzmán, Eugenio Pizzuto, Gustavo Armas, Josué Martínez, Bryan González, Abraham Flores, Joel Gomez, Bruce El Mesmari, Santiago Muñoz, Israel Luna, Luis Puente, Efraín Álvarez Y Ali Ávila.

Y los menciono así, en este espacio, con la firme convicción de que sus nombres no deberán caer en el olvido, como penosamente les ha ocurrido a muchos otros jugadores.

Al llegar a la final del Mundial de Brasil 2019 demostraron tener las amígdalas que muchos otros no tienen, y de paso silenciaron las críticas de los siempre molestos malinchistas, quienes se creen grandes sabios sin ni siquiera saber lo complicado que puede llegar a ser el proceso en nuestro futbol.

Aunque las comparaciones son odiosas, en este caso debemos reconocer que, por ejemplo, en el futbol sudamericano un jugador Sub-17 debuta en Primera División un año después.

En cambio, el proceso en nuestro país es tan largo que muchos de nuestros talentos se pierden en el camino, con tanto desánimo que hay algunos que prefieren irse a Ligas de menos proyección con tal de tener continuidad y cumplir su sueño de jugar futbol.

Lo anterior es motivado por la falta de apoyo por parte de algunos directivos que tienen muy descuidadas sus fuerzas básicas, prácticamente como un simple requisito; y que sobre todo prefieren traer jugadores del extranjero, como en otras tantas ocasiones he denunciado y denunciaré cada vez que me sea posible hasta que el número de jugadores extranjeros sea reducido, como máximo, a cinco.

Es por ello que destaco la importancia de arropar a estos jóvenes, quienes soñaban con levantar la Copa del Mundo Sub- 17 con la esperanza de que fuera una especie de paso directo a la Universidad, en este caso a la Primera División.

Pero bueno, ya en años anteriores ha quedado claro que ni siquiera así tienen ganada la oportunidad de mostrarse en el máximo circuito. Y penosamente así será mientras las cosas no cambien en nuestro futbol y mientras no se le dé la importancia a lo que realmente lo amerita.

Es una verdadera pena que no se haya conquistado el objetivo, sobre todo por una situación tan polémica como lo es una decisión arbitral.

Pero entendamos que el futbol va más allá de ser un deporte, que se trata de toda una pasión, y que por ende nunca podremos estar todos de acuerdo.

La implementación del VAR no terminará con las polémicas en el futbol, al menos no como se esperaba o como debiera ser. Al final, la decisión siempre será bajo la interpretación del árbitro.

Las críticas a esta tecnología llegan cuando lejos de ayudar al árbitro lo que hacen es confundirlo, y de paso crear controversia sobre si decide favorecer o no al local.

Que hubo contacto dentro del área… Sí, lo hubo, como parte de la inercia de la jugada, y si eso le bastó al letón Andris Treimanis para señalar la falta, apegándose al reglamento, pues habrá que ponerlo, simplemente, a consideración.

Sin embargo, hay que aclarar que Alejandro Gómez nunca tuvo la intención de derribar a Gabriel Verón, quien incluso ni siquiera reclama penalti al igual que el resto de sus compañeros que presenciaron de cerca la jugada.

A esto refuerza la reacción del árbitro Andris Treimanis, quien tiene la jugada de frente y da la indicación de que no hay ninguna infracción.

El VAR está para ayudar, y si no tiene la certeza de que hay penalti, no debe intervenir y presionar al árbitro con la revisión de la jugada, ya que, en este caso, influye notoriamente para favorecer al equipo local.

Al final, el que tomó la decisión fue quien inicialmente dejó seguir la jugada al no considerar que existiera este polémico penalti, que tardaremos muchos años en poder sacudírnoslo, como pasó en el Mundial de Brasil 2014, con el marcado a favor del holandés Arjen Robben.

En lo que debemos enfocarnos es en trabajar con mejor mentalidad y concentración para evitar que una decisión arbitral nos arrebate la gloria. Porque hasta en eso, si es cierto que Brasil tenía mayor merecimiento por haber generado más ocasiones de gol, también lo es que en el futbol no gana aquel equipo que genera más ocasiones de gol, sino el más efectivo, y ese fue México, que aprovechó la ocasión que tuvo.

¡Que te lo digo yo!

Lo que realmente importa en este momento es arropar a estos jóvenes que representaron dignamente a nuestro futbol, con todo y la presión que traía consigo la oportunidad de conquistar el tercer título mundial de la categoría para México.

El momento para lamentarse debió quedar atrás desde que la Selección Mexicana Sub-17 abandonó el estadio Bezerrao.

Más allá de si era o no penalti a favor de Brasil, aferrarnos a una discusión que no cambiará la historia sólo sería perder el tiempo y dejar de lado lo que realmente importa en este momento, que es arropar a estos jóvenes que representaron dignamente a nuestro futbol, con todo y la presión que traía consigo la oportunidad de conquistar el tercer título mundial de la categoría para México.

A estos jóvenes, muchos de nosotros ni siquiera los conocíamos antes del partido contra Holanda. Incluso hubo casos en los que sus propios clubes no los seguían en redes sociales.

Debemos agradecer, reconocer y aplaudir el esfuerzo de Eduardo García, Arturo Delgado, Gerardo Magaña, Emilio Lara, Alejandro Gómez, Rafael Martínez, José Ruiz, Gabriel Martínez, Víctor Guzmán, Eugenio Pizzuto, Gustavo Armas, Josué Martínez, Bryan González, Abraham Flores, Joel Gomez, Bruce El Mesmari, Santiago Muñoz, Israel Luna, Luis Puente, Efraín Álvarez Y Ali Ávila.

Y los menciono así, en este espacio, con la firme convicción de que sus nombres no deberán caer en el olvido, como penosamente les ha ocurrido a muchos otros jugadores.

Al llegar a la final del Mundial de Brasil 2019 demostraron tener las amígdalas que muchos otros no tienen, y de paso silenciaron las críticas de los siempre molestos malinchistas, quienes se creen grandes sabios sin ni siquiera saber lo complicado que puede llegar a ser el proceso en nuestro futbol.

Aunque las comparaciones son odiosas, en este caso debemos reconocer que, por ejemplo, en el futbol sudamericano un jugador Sub-17 debuta en Primera División un año después.

En cambio, el proceso en nuestro país es tan largo que muchos de nuestros talentos se pierden en el camino, con tanto desánimo que hay algunos que prefieren irse a Ligas de menos proyección con tal de tener continuidad y cumplir su sueño de jugar futbol.

Lo anterior es motivado por la falta de apoyo por parte de algunos directivos que tienen muy descuidadas sus fuerzas básicas, prácticamente como un simple requisito; y que sobre todo prefieren traer jugadores del extranjero, como en otras tantas ocasiones he denunciado y denunciaré cada vez que me sea posible hasta que el número de jugadores extranjeros sea reducido, como máximo, a cinco.

Es por ello que destaco la importancia de arropar a estos jóvenes, quienes soñaban con levantar la Copa del Mundo Sub- 17 con la esperanza de que fuera una especie de paso directo a la Universidad, en este caso a la Primera División.

Pero bueno, ya en años anteriores ha quedado claro que ni siquiera así tienen ganada la oportunidad de mostrarse en el máximo circuito. Y penosamente así será mientras las cosas no cambien en nuestro futbol y mientras no se le dé la importancia a lo que realmente lo amerita.

Es una verdadera pena que no se haya conquistado el objetivo, sobre todo por una situación tan polémica como lo es una decisión arbitral.

Pero entendamos que el futbol va más allá de ser un deporte, que se trata de toda una pasión, y que por ende nunca podremos estar todos de acuerdo.

La implementación del VAR no terminará con las polémicas en el futbol, al menos no como se esperaba o como debiera ser. Al final, la decisión siempre será bajo la interpretación del árbitro.

Las críticas a esta tecnología llegan cuando lejos de ayudar al árbitro lo que hacen es confundirlo, y de paso crear controversia sobre si decide favorecer o no al local.

Que hubo contacto dentro del área… Sí, lo hubo, como parte de la inercia de la jugada, y si eso le bastó al letón Andris Treimanis para señalar la falta, apegándose al reglamento, pues habrá que ponerlo, simplemente, a consideración.

Sin embargo, hay que aclarar que Alejandro Gómez nunca tuvo la intención de derribar a Gabriel Verón, quien incluso ni siquiera reclama penalti al igual que el resto de sus compañeros que presenciaron de cerca la jugada.

A esto refuerza la reacción del árbitro Andris Treimanis, quien tiene la jugada de frente y da la indicación de que no hay ninguna infracción.

El VAR está para ayudar, y si no tiene la certeza de que hay penalti, no debe intervenir y presionar al árbitro con la revisión de la jugada, ya que, en este caso, influye notoriamente para favorecer al equipo local.

Al final, el que tomó la decisión fue quien inicialmente dejó seguir la jugada al no considerar que existiera este polémico penalti, que tardaremos muchos años en poder sacudírnoslo, como pasó en el Mundial de Brasil 2014, con el marcado a favor del holandés Arjen Robben.

En lo que debemos enfocarnos es en trabajar con mejor mentalidad y concentración para evitar que una decisión arbitral nos arrebate la gloria. Porque hasta en eso, si es cierto que Brasil tenía mayor merecimiento por haber generado más ocasiones de gol, también lo es que en el futbol no gana aquel equipo que genera más ocasiones de gol, sino el más efectivo, y ese fue México, que aprovechó la ocasión que tuvo.

¡Que te lo digo yo!

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