/ sábado 10 de noviembre de 2018

Alto poder

Hágase o no el aeropuerto en Texcoco, lo que resulta imperativo para la salud política del nuevo gobierno es que se realicen auditorías a fondo de todos los contratos, presuntamente amañados, que hizo la administración saliente.

Además, se debe investigar minuciosamente a los propietarios de todos los predios alrededor de lo que sería el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, porque se los compraron a los campesinos de manera cautelosa y sospechosa.

El polígono del aeropuerto de Texcoco abarca 13 mil hectáreas, 100 de las cuales no podrán rehabilitarse, y dañan a la importante zona lacustre de ese lago, que durante siglos reguló el clima del Valle de México.

Lo único incompatible en cualquier proyecto para la recuperación ambiental fue la cimentación de la plancha de concreto de la terminal aérea, la que tiene forma de equis que la caracteriza, justo donde estarían las pistas de aterrizaje.

Para facilitar la entrada de pasajeros y el aterrizaje de aviones, fue necesario nivelar la parte más profunda del lago, utilizando materiales que imposibilitarán la recuperación ecológica.

Según Fernando Córdova Tapia, doctor en Ecología por la UNAM, consultado por Alto Poder, dijo que una afectación de esa magnitud “es posible revertirla, pero tendrá un costo y llevará bastante tiempo, aunque las expectativas son mejores que si llevara más de 50 por ciento de avance” la construcción en general.

Para el investigador Córdova, “hasta el momento ninguna organización ha cuantificado el daño realizado al ecosistema de Texcoco. Organismos como la Comisión Nacional del Agua y la Secretaría del Medio Ambiente no realizaron ningún estudio después de comenzar la construcción, en 2015.”


CANCELAN NAIM PERO DEJAN DAÑOS

Por otro lado, extrajeron material de los cerros cercanos a la obra, lo cual ha generado desechos en la zona oriente del polígono del NAIM. Los especialistas señalan que son contaminantes como el arsénico, aunque se deben hacer estudios para determinar el impacto crónico e inmediato.

En un documento proporcionado a esta columna, por el Colegio de Ingenieros Civiles señala que “con o sin definición sobre la ubicación de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, la Comisión Nacional del Agua concluyó en 2016 la compra de predios en al menos ocho ejidos del Estado de México que le permitirían conformar el polígono de suelos susceptibles de rescatarse con el objetivo de revertir el grave deterioro ambiental que experimenta esa región del Valle de México.”

Los ingenieros señalaron que en 2012 la Conagua advirtió el riesgo que generaría la construcción de la terminal aérea en el Lago de Texcoco, “era una mala opción” porque habría riesgo de constantes inundaciones.

Sin embargo, los encargados de los proyectos alternos al NAIM, que pretendían regular el impacto ambiental, dan como un hecho que el Parque Ecológico Lago de Texcoco y México, Ciudad Futura, servirán para evitar afectaciones en época de lluvias.

No debe soslayarse que en esa región, en 2001, se centró el conflicto social que sacó a las calles a los Macheteros de Atenco, en protesta por la posible construcción de un aeropuerto que pretendió Vicente Fox, y debió conformarse con ampliar la actual terminal aérea.

Los ejidatarios de San Salvador Atenco también metieron en problemas al entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien ordenó su desalojó por la fuerza, lo que generó quejas ante organismos internacionales contra la brutalidad policiaca que continúan debatiéndose en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


LOS MACHETEROS VOLVIERON A VENCER

Los Macheteros no se sometieron y continuaron su lucha, que revivió el proyecto de Peña Nieto y que prometió cancelar Andrés Manuel López Obrador durante su campaña. Ya como presidente electo, evitó la imposición y convocó a una consulta (amañada, pero ciudadana).

Al conocer el resultado de ese ejercicio, AMLO hizo su primer acto de gobierno sin ser aún Presidente de la República. La oposición ha criticado severamente la consulta, han amenazado con cancelar, la califican de ilegal. Pero nadie se pone a considerar que el lago de Texcoco representa el 11 por ciento de la zona lacustre de la región metropolitana.

Será imposible revivir el proyecto del NAIM de Peña Nieto o cancelar la ampliación de la base militar y remodelación de los aeropuertos de la Ciudad de México y Toluca que iniciará López Obrador.

La construcción de un nuevo aeropuerto se ha convertido en la aspiración máxima de los presidentes desde Vicente Fox. Ninguno ha podido concretar la obra. Andrés Manuel tampoco lo hará, porque su proyecto busca construir dos pistas y ampliar el tráfico de pasajeros y aviones en dos terminales que ya están en operaciones.

La gran obra magna que persigue el gobierno entrante es el Tren Maya, absolutamente necesario para impulsar la zona más pobre del país y al mismo tiempo la de mayor proyección turística, porque abarca los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

También ese gran proyecto del Tren Maya será sometido a la consulta popular, pero bajo otras reglas que garantizarán la construcción transexenal, de ser necesario, de ese ferrocarril.

Al día de hoy, no han surgido grupos opositores a este mega proyecto, porque aún se desconoce cuál será la ruta exacta y las regiones por las que transitará. Se deberá tener especial cuidado en no afectar lugares como la Selva la Candona, el Cañón del Sumidero, las Lagunas de Montebello, la incomparable laguna de Bacalar y tantos otros sitios de máxima belleza que se encuentran escondidos en esa región del país.

En conclusión, Texcoco queda cancelado y va Santa Lucía.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.


manuelmejidot@gmail.com


Hágase o no el aeropuerto en Texcoco, lo que resulta imperativo para la salud política del nuevo gobierno es que se realicen auditorías a fondo de todos los contratos, presuntamente amañados, que hizo la administración saliente.

Además, se debe investigar minuciosamente a los propietarios de todos los predios alrededor de lo que sería el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, porque se los compraron a los campesinos de manera cautelosa y sospechosa.

El polígono del aeropuerto de Texcoco abarca 13 mil hectáreas, 100 de las cuales no podrán rehabilitarse, y dañan a la importante zona lacustre de ese lago, que durante siglos reguló el clima del Valle de México.

Lo único incompatible en cualquier proyecto para la recuperación ambiental fue la cimentación de la plancha de concreto de la terminal aérea, la que tiene forma de equis que la caracteriza, justo donde estarían las pistas de aterrizaje.

Para facilitar la entrada de pasajeros y el aterrizaje de aviones, fue necesario nivelar la parte más profunda del lago, utilizando materiales que imposibilitarán la recuperación ecológica.

Según Fernando Córdova Tapia, doctor en Ecología por la UNAM, consultado por Alto Poder, dijo que una afectación de esa magnitud “es posible revertirla, pero tendrá un costo y llevará bastante tiempo, aunque las expectativas son mejores que si llevara más de 50 por ciento de avance” la construcción en general.

Para el investigador Córdova, “hasta el momento ninguna organización ha cuantificado el daño realizado al ecosistema de Texcoco. Organismos como la Comisión Nacional del Agua y la Secretaría del Medio Ambiente no realizaron ningún estudio después de comenzar la construcción, en 2015.”


CANCELAN NAIM PERO DEJAN DAÑOS

Por otro lado, extrajeron material de los cerros cercanos a la obra, lo cual ha generado desechos en la zona oriente del polígono del NAIM. Los especialistas señalan que son contaminantes como el arsénico, aunque se deben hacer estudios para determinar el impacto crónico e inmediato.

En un documento proporcionado a esta columna, por el Colegio de Ingenieros Civiles señala que “con o sin definición sobre la ubicación de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, la Comisión Nacional del Agua concluyó en 2016 la compra de predios en al menos ocho ejidos del Estado de México que le permitirían conformar el polígono de suelos susceptibles de rescatarse con el objetivo de revertir el grave deterioro ambiental que experimenta esa región del Valle de México.”

Los ingenieros señalaron que en 2012 la Conagua advirtió el riesgo que generaría la construcción de la terminal aérea en el Lago de Texcoco, “era una mala opción” porque habría riesgo de constantes inundaciones.

Sin embargo, los encargados de los proyectos alternos al NAIM, que pretendían regular el impacto ambiental, dan como un hecho que el Parque Ecológico Lago de Texcoco y México, Ciudad Futura, servirán para evitar afectaciones en época de lluvias.

No debe soslayarse que en esa región, en 2001, se centró el conflicto social que sacó a las calles a los Macheteros de Atenco, en protesta por la posible construcción de un aeropuerto que pretendió Vicente Fox, y debió conformarse con ampliar la actual terminal aérea.

Los ejidatarios de San Salvador Atenco también metieron en problemas al entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien ordenó su desalojó por la fuerza, lo que generó quejas ante organismos internacionales contra la brutalidad policiaca que continúan debatiéndose en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


LOS MACHETEROS VOLVIERON A VENCER

Los Macheteros no se sometieron y continuaron su lucha, que revivió el proyecto de Peña Nieto y que prometió cancelar Andrés Manuel López Obrador durante su campaña. Ya como presidente electo, evitó la imposición y convocó a una consulta (amañada, pero ciudadana).

Al conocer el resultado de ese ejercicio, AMLO hizo su primer acto de gobierno sin ser aún Presidente de la República. La oposición ha criticado severamente la consulta, han amenazado con cancelar, la califican de ilegal. Pero nadie se pone a considerar que el lago de Texcoco representa el 11 por ciento de la zona lacustre de la región metropolitana.

Será imposible revivir el proyecto del NAIM de Peña Nieto o cancelar la ampliación de la base militar y remodelación de los aeropuertos de la Ciudad de México y Toluca que iniciará López Obrador.

La construcción de un nuevo aeropuerto se ha convertido en la aspiración máxima de los presidentes desde Vicente Fox. Ninguno ha podido concretar la obra. Andrés Manuel tampoco lo hará, porque su proyecto busca construir dos pistas y ampliar el tráfico de pasajeros y aviones en dos terminales que ya están en operaciones.

La gran obra magna que persigue el gobierno entrante es el Tren Maya, absolutamente necesario para impulsar la zona más pobre del país y al mismo tiempo la de mayor proyección turística, porque abarca los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

También ese gran proyecto del Tren Maya será sometido a la consulta popular, pero bajo otras reglas que garantizarán la construcción transexenal, de ser necesario, de ese ferrocarril.

Al día de hoy, no han surgido grupos opositores a este mega proyecto, porque aún se desconoce cuál será la ruta exacta y las regiones por las que transitará. Se deberá tener especial cuidado en no afectar lugares como la Selva la Candona, el Cañón del Sumidero, las Lagunas de Montebello, la incomparable laguna de Bacalar y tantos otros sitios de máxima belleza que se encuentran escondidos en esa región del país.

En conclusión, Texcoco queda cancelado y va Santa Lucía.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.


manuelmejidot@gmail.com