/ jueves 10 de junio de 2021

Amarga victoria

La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona.

Voltaire


El ciudadano presidente dijo en la mañana del 7 de junio que estaba “feliz, feliz, feliz”, porque habrá continuidad en el proyecto de transformación. Un disparo de optimismo ficticio. En 2018 Morena obtuvo 253 diputados, ahora serían 196. ¿De dónde tanto optimismo? Su movimiento perdió 57 legisladores. Y si el tabasqueño se refiere a la aprobación del Presupuesto de Egresos y a la Ley de Ingresos, esto no depende de su bancada ni de sus lugartenientes del PT, tendrá que recurrir forzosamente al partido Verde. Lo cual es una apuesta volátil y muy cara. Insistimos ¿por qué la felicidad?


¡Ah! pero eso sí, cantinflea con la mayoría calificada. Sabe que ni con el Verde la obtiene. Después, reflexionó (eso creemos) e insinuó que la puede lograr con el PRI. No sería la primera vez, aunque el gerente del partido tricolor ahora anda radical, pero para eso está Santiago Nieto y la FGR, en su papel de “ablandadores”.


AMLO apuesta a la división, no a los acuerdos, que son naturales en los ambientes legislativos. Es incapaz de llamar públicamente al diálogo a las oposiciones. En casi tres años nunca se ha reunido con bancadas distintas a su partido. Su concepción de la cooperación entre poderes es la de un capataz que somete y ordena.


Y cuando alguien le pregunta acerca de la estrepitosa derrota en la CDMX, dio una respuesta patética: “fue producto de la guerra sucia”. Nadie le informó al presidente que la coalición opositora le arrebató también la mayoría de diputados en el EDOMEX y la mayoría de las alcaldías. ¿También fue producto de la guerra sucia? Ninguna reacción.


El mundo ideal de AMLO es de sometimiento a su iluminada voluntad. En el plano regional, los triunfos de Morena en 11 entidades son un logro que no hay que regatear. Aquí, el PRI fue el perdedor. El PAN mantuvo sus plazas. MC adquirió fuerza. En el análisis focalizado, el bloque opositor ganó importantes capitales (35 ciudades cambiaron de gobernantes) y Morena tiene mayoría en 19 cámaras locales. La rica pluralidad se expresó.


Así, quedó claro que nadie ganó todo, sino que se construyó una geografía de equilibrios y contrastes. Con ello se difuminó la galaxia anunciada por AMLO de que la oposición no existía. Los retos están a la vista: el primero de ellos será observar el comportamiento del bloque opositor, saber la calidad de cemento que los une; y, el segundo, valorar las reacciones de AMLO y sus fieles frente a esta nueva correlación de fuerzas. Que nadie se confíe.


pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz

La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona.

Voltaire


El ciudadano presidente dijo en la mañana del 7 de junio que estaba “feliz, feliz, feliz”, porque habrá continuidad en el proyecto de transformación. Un disparo de optimismo ficticio. En 2018 Morena obtuvo 253 diputados, ahora serían 196. ¿De dónde tanto optimismo? Su movimiento perdió 57 legisladores. Y si el tabasqueño se refiere a la aprobación del Presupuesto de Egresos y a la Ley de Ingresos, esto no depende de su bancada ni de sus lugartenientes del PT, tendrá que recurrir forzosamente al partido Verde. Lo cual es una apuesta volátil y muy cara. Insistimos ¿por qué la felicidad?


¡Ah! pero eso sí, cantinflea con la mayoría calificada. Sabe que ni con el Verde la obtiene. Después, reflexionó (eso creemos) e insinuó que la puede lograr con el PRI. No sería la primera vez, aunque el gerente del partido tricolor ahora anda radical, pero para eso está Santiago Nieto y la FGR, en su papel de “ablandadores”.


AMLO apuesta a la división, no a los acuerdos, que son naturales en los ambientes legislativos. Es incapaz de llamar públicamente al diálogo a las oposiciones. En casi tres años nunca se ha reunido con bancadas distintas a su partido. Su concepción de la cooperación entre poderes es la de un capataz que somete y ordena.


Y cuando alguien le pregunta acerca de la estrepitosa derrota en la CDMX, dio una respuesta patética: “fue producto de la guerra sucia”. Nadie le informó al presidente que la coalición opositora le arrebató también la mayoría de diputados en el EDOMEX y la mayoría de las alcaldías. ¿También fue producto de la guerra sucia? Ninguna reacción.


El mundo ideal de AMLO es de sometimiento a su iluminada voluntad. En el plano regional, los triunfos de Morena en 11 entidades son un logro que no hay que regatear. Aquí, el PRI fue el perdedor. El PAN mantuvo sus plazas. MC adquirió fuerza. En el análisis focalizado, el bloque opositor ganó importantes capitales (35 ciudades cambiaron de gobernantes) y Morena tiene mayoría en 19 cámaras locales. La rica pluralidad se expresó.


Así, quedó claro que nadie ganó todo, sino que se construyó una geografía de equilibrios y contrastes. Con ello se difuminó la galaxia anunciada por AMLO de que la oposición no existía. Los retos están a la vista: el primero de ellos será observar el comportamiento del bloque opositor, saber la calidad de cemento que los une; y, el segundo, valorar las reacciones de AMLO y sus fieles frente a esta nueva correlación de fuerzas. Que nadie se confíe.


pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz

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