/ viernes 29 de abril de 2022

Antena | La caída del PANAUT

El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió la inconstitucionalidad del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía (PANAUT) que se había creado mediante reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) en abril de 2021, estuvo casi un año en vigor pero en realidad nunca tuvo eficacia debido a que hubo cientos de juicios de amparo en su contra además de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) no contaba con recursos presupuestales para su implementación.

El PANAUT obligaba a que las personas otorgasen sus datos biométricos para poder tener acceso al servicio de telefonía móvil, bajo la justificación de inhibir la comisión de delitos y facilitar su investigación, lo cierto es que se violaban derechos de los ciudadanos, se ponía en riesgo la confidencialidad de nuestros datos personales, se violaba la presunción de inocencia al vincular penalmente al titular de una línea telefónica, la falta de controles en el padrón iba facilitar otros delitos, se restringía indebidamente el acceso a los servicios de telecomunicaciones, etcétera, por ello fue declarado inconstitucional por la SCJN.

Pese a las advertencias de notoria y evidente inconstitucionalidad, la 4T en el Congreso impulsó el PANAUT e hizo caso omiso, ¿para que querían nuestros datos personales? Y sobre todo vinculados a un teléfono móvil como una extensión o herramienta de las personas para informarse, expresarse, trabajar, educarse, entretenerse y ejercer otros derechos.

La caída del PANAUT fue un triunfo para los derechos humanos, y hay que reconocer el mérito a la SCJN, se trata de una buena señal ante futuros casos judiciales donde están en juego otras libertades fundamentales, como la libertad de expresión.

A toro pasado, ¿qué implicaciones tiene esta decisión judicial para el futuro? En principio, ya no se exigirán datos biométricos para contar con servicio de telefonía móvil; el IFT se libera de una carga que no deseaba, que iba a mermar sus ahorros y que si lo implementaba se colocaba en una situación de riesgo que podía dañar su autonomía; es otro revés para la 4T que fueron quienes impulsaron el PANAUT.

Asimismo, constituye un gran precedente para cualquier pretensión gubernamental futura de recabar datos personales y biométricos; además de que pone el foco de atención sobre aquellas bases informáticas gubernamentales que tienen datos biométricos de los ciudadanos como serían el CURP, las licencias de conducir, los pasaportes o la que maneja el Instituto Nacional Electoral.

No hay que dejar de lado que un padrón con datos biométricos y con otros datos personales de los ciudadanos es una pieza esencial para el proceso electoral de 2024, de ahí la relevancia de la decisión de la SCJN, el punto fino no está en tener y controlar datos personales, el asunto a resolver es la inseguridad, no ofendan la inteligencia.

El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió la inconstitucionalidad del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía (PANAUT) que se había creado mediante reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) en abril de 2021, estuvo casi un año en vigor pero en realidad nunca tuvo eficacia debido a que hubo cientos de juicios de amparo en su contra además de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) no contaba con recursos presupuestales para su implementación.

El PANAUT obligaba a que las personas otorgasen sus datos biométricos para poder tener acceso al servicio de telefonía móvil, bajo la justificación de inhibir la comisión de delitos y facilitar su investigación, lo cierto es que se violaban derechos de los ciudadanos, se ponía en riesgo la confidencialidad de nuestros datos personales, se violaba la presunción de inocencia al vincular penalmente al titular de una línea telefónica, la falta de controles en el padrón iba facilitar otros delitos, se restringía indebidamente el acceso a los servicios de telecomunicaciones, etcétera, por ello fue declarado inconstitucional por la SCJN.

Pese a las advertencias de notoria y evidente inconstitucionalidad, la 4T en el Congreso impulsó el PANAUT e hizo caso omiso, ¿para que querían nuestros datos personales? Y sobre todo vinculados a un teléfono móvil como una extensión o herramienta de las personas para informarse, expresarse, trabajar, educarse, entretenerse y ejercer otros derechos.

La caída del PANAUT fue un triunfo para los derechos humanos, y hay que reconocer el mérito a la SCJN, se trata de una buena señal ante futuros casos judiciales donde están en juego otras libertades fundamentales, como la libertad de expresión.

A toro pasado, ¿qué implicaciones tiene esta decisión judicial para el futuro? En principio, ya no se exigirán datos biométricos para contar con servicio de telefonía móvil; el IFT se libera de una carga que no deseaba, que iba a mermar sus ahorros y que si lo implementaba se colocaba en una situación de riesgo que podía dañar su autonomía; es otro revés para la 4T que fueron quienes impulsaron el PANAUT.

Asimismo, constituye un gran precedente para cualquier pretensión gubernamental futura de recabar datos personales y biométricos; además de que pone el foco de atención sobre aquellas bases informáticas gubernamentales que tienen datos biométricos de los ciudadanos como serían el CURP, las licencias de conducir, los pasaportes o la que maneja el Instituto Nacional Electoral.

No hay que dejar de lado que un padrón con datos biométricos y con otros datos personales de los ciudadanos es una pieza esencial para el proceso electoral de 2024, de ahí la relevancia de la decisión de la SCJN, el punto fino no está en tener y controlar datos personales, el asunto a resolver es la inseguridad, no ofendan la inteligencia.