/ jueves 30 de julio de 2020

Arte y academia

Con la amenaza de esta Pandemia de Coronavirus, estacionada gravemente a nivel mundial desde principios de este 2020 y que resulta muy inseguro considerar que no se prolongará mucho más allá de este lapso anual, no podemos evitar, extrañar entre las muchas expresiones artísticas que se han interrumpido; a la danza, tan presente siempre en todos los espacios del Instituto Nacional de Bellas Artes, y de manera muy constante; aún cuando esa nueva modalidad electrónica de las computadoras que hemos bautizado con la frase de “transmisión en línea”, está salvando de alguna manera nuestras necesidades comunicantes con los proyectos culturales.

Así que, recordando a tan hermosa aportación, resultó interesante charlar hace muchos años, con la primera bailarina cubana de danza clásica, Alicia Alonso Martínez. La inmortal Gisel; -quien, no sólo logró encarnar de manera espléndida desde los principios de su exitosa carrera, al clásico personaje; sino que incluso, los críticos estaban de acuerdo que en cada presentación su danza expresaba un mayor enfoque no sólo virtuoso sino purista. Al desarrollar una escuela con sello propio. Una especie de arte de fuego, luz y movimiento con el que Alicia, se sumó para siempre y con pasión, a lo que fue otra de sus entregas ideológicas más importantes: La Revolución Cubana de Fidel Castro Ruz. Una fuerza que podría definirse también como su otro círculo perfecto y compacto. Y bueno yo la entrevisté en 1990, cuando la Maestra Alonso, dirigía El Gran Teatro de la Habana y contaba entonces con 70 años de edad.

Recuerdo que una de sus respuestas fue inflexible: “A nuestro presidentede la República -Mi presidente-, yo lo vi luchar siempre en carne viva. Y cuando una es testigo de algo así; tiene que decidirse a aceptar una causa social tan importante como la de Fidel, o a renunciar. Yo la acepté. La tomé con pasión, desde la única estatura con la que yo podría tomarla: Con mi danza. Es decir. Si yo crezco y hago crecer mi danza, desde mi Cuba y para el mundo entero, entonces estoy con Castro. Estoy apoyándolo. Y estoy apoyando al mismo tiempo, a la Revolución Cubana, y al propio Fidel, dentro de su proceso intelectual como presidente y como dirigente.

“Así que apliquémoslo bien, continuó externando la artista. Castro, es, ante todo un dirigente, que se entregó por entero y para la eternidad a dicho proceso. Y digo esto, porque Fidel, líder carismático, se echó a cuestas la responsabilidad de erigirse como portavoz del Tercer Mundo. Y mire periodista. En este mundo, Cuba tiembla entristecida por la caída de los países socialistas, aliados de nosotros; así como por el endurecimiento del embargo estadounidense, que ya empieza a perfilar. Y si usted me pregunta, de qué manera me solidarizo con la causa castrista, yo le puedo contestar simplemente que danzando. Porque el gran programa de la Revolución de Cuba, es un enorme proyecto social y humanístico profundamente importante, que incluye Educación, Cultura, Vivienda, Alimento, Salud, Ciencia, Arte y sobre todo solidaridad en Amor y en Espíritu.

“Y si Cuba, ha logrado tener una de las mejores danzas del mundo; entonces Cuba está cumpliendo. Castro está cumpliendo. Y yo, Alicia Alonso, estoy cumpliendo. Gracias periodista, pero eso es todo lo que tengo que decirle. No más…”…Y Alicia Alonso, alta, esbelta, gran bailarina, gran señora. La primera en todo; alejó su señorío de mí, luego de haberme obsequiado su interesante respuesta, con una voz de matices perfectos que logró romper en esa ocasión el silencio y posiblemente también, muchos otros silencios.

Un beso… y hasta la próxima charla.

Con la amenaza de esta Pandemia de Coronavirus, estacionada gravemente a nivel mundial desde principios de este 2020 y que resulta muy inseguro considerar que no se prolongará mucho más allá de este lapso anual, no podemos evitar, extrañar entre las muchas expresiones artísticas que se han interrumpido; a la danza, tan presente siempre en todos los espacios del Instituto Nacional de Bellas Artes, y de manera muy constante; aún cuando esa nueva modalidad electrónica de las computadoras que hemos bautizado con la frase de “transmisión en línea”, está salvando de alguna manera nuestras necesidades comunicantes con los proyectos culturales.

Así que, recordando a tan hermosa aportación, resultó interesante charlar hace muchos años, con la primera bailarina cubana de danza clásica, Alicia Alonso Martínez. La inmortal Gisel; -quien, no sólo logró encarnar de manera espléndida desde los principios de su exitosa carrera, al clásico personaje; sino que incluso, los críticos estaban de acuerdo que en cada presentación su danza expresaba un mayor enfoque no sólo virtuoso sino purista. Al desarrollar una escuela con sello propio. Una especie de arte de fuego, luz y movimiento con el que Alicia, se sumó para siempre y con pasión, a lo que fue otra de sus entregas ideológicas más importantes: La Revolución Cubana de Fidel Castro Ruz. Una fuerza que podría definirse también como su otro círculo perfecto y compacto. Y bueno yo la entrevisté en 1990, cuando la Maestra Alonso, dirigía El Gran Teatro de la Habana y contaba entonces con 70 años de edad.

Recuerdo que una de sus respuestas fue inflexible: “A nuestro presidentede la República -Mi presidente-, yo lo vi luchar siempre en carne viva. Y cuando una es testigo de algo así; tiene que decidirse a aceptar una causa social tan importante como la de Fidel, o a renunciar. Yo la acepté. La tomé con pasión, desde la única estatura con la que yo podría tomarla: Con mi danza. Es decir. Si yo crezco y hago crecer mi danza, desde mi Cuba y para el mundo entero, entonces estoy con Castro. Estoy apoyándolo. Y estoy apoyando al mismo tiempo, a la Revolución Cubana, y al propio Fidel, dentro de su proceso intelectual como presidente y como dirigente.

“Así que apliquémoslo bien, continuó externando la artista. Castro, es, ante todo un dirigente, que se entregó por entero y para la eternidad a dicho proceso. Y digo esto, porque Fidel, líder carismático, se echó a cuestas la responsabilidad de erigirse como portavoz del Tercer Mundo. Y mire periodista. En este mundo, Cuba tiembla entristecida por la caída de los países socialistas, aliados de nosotros; así como por el endurecimiento del embargo estadounidense, que ya empieza a perfilar. Y si usted me pregunta, de qué manera me solidarizo con la causa castrista, yo le puedo contestar simplemente que danzando. Porque el gran programa de la Revolución de Cuba, es un enorme proyecto social y humanístico profundamente importante, que incluye Educación, Cultura, Vivienda, Alimento, Salud, Ciencia, Arte y sobre todo solidaridad en Amor y en Espíritu.

“Y si Cuba, ha logrado tener una de las mejores danzas del mundo; entonces Cuba está cumpliendo. Castro está cumpliendo. Y yo, Alicia Alonso, estoy cumpliendo. Gracias periodista, pero eso es todo lo que tengo que decirle. No más…”…Y Alicia Alonso, alta, esbelta, gran bailarina, gran señora. La primera en todo; alejó su señorío de mí, luego de haberme obsequiado su interesante respuesta, con una voz de matices perfectos que logró romper en esa ocasión el silencio y posiblemente también, muchos otros silencios.

Un beso… y hasta la próxima charla.