/ jueves 15 de julio de 2021

Arte y academia | Moncayo, y su patriótico legado a México

José Pablo Moncayo, se enamoró primero, obvio, de la irresistible belleza de su Guadalajara. Y después, libremente, ---y a través de la cortedad de sus 46 años, celebrados cada 29 de junio---; de la interesante diversidad de nuestro País. Importantes etapas, que hicieron posible, que sus investigadores, llegaran a la conclusión; que el entonces muy joven músico, lo que realmente se propuso, --y magnífico, porque lo logró a plenitud---; consistió, desde su entregada labor de estudiante; en legarnos a todas las generaciones habidas y por haber, un auténtico nutrimento de nuestra mexicanidad; sólo qué transformado en un producto distinto, bello, elegante y ciento por ciento delicioso. ¡¡Vaya!!:

Y todo esto: ¿Por qué?. ,

.. Porque, desde que era un imparable estudioso de piano, percusiones y armonía; al disciplinado y resuelto compositor Moncayo, sólo le preocupaba realizar un sueño: El de gritar con todos los recursos armónicos e instrumentales a sus paisanos; que nuestro rico y basto tesoro musical, no sólo era tradición leyenda y transformación; sino muchísimo más: Una asombrosa belleza, que no sólo era factible explicarla con escolaridad, libros, festejos o luces, sino con algo mucho más efectivo: Con descripciones artísticas únicas y exclusivas, que refirieran los infinitos relatos y escrituras, que tan innegable grandeza cultural merece. Herramientas, que él, y sólo él, Moncayo; ya las tenía perfectamente visualizadas y, por ende, listas para ser expresadas justamente así: con Música, inspirada toda ella, con todo el amor, constancia y entusiasmo, que sólo sus anhelos de artista y hasta de ejemplar e innegable patriota, nos han hecho posible identificar desde el ayer, el hoy y el siempre.

Y como todo adepto que lo ama, José Pablo Moncayo, (1912-1958), gran musicólogo del siglo XX; realizó sus primeros estudios de música, en su natal Guadalajara. Mudándose. Muy joven, a la Ciudad de México, para estudiar piano con Eduardo Hernández Moncada y, armonía y dirección orquestal con Carlos Chávez y Candelario Huízar. Etapa, en el que el Maestro, tuvo que ganarse el sustento como pianista, en cafés y estaciones de radio, con el propósito de ayudar a su familia y solventar, al mismo tiempo, sus estudios de percusionista dentro de la Orquesta Sinfónica de México, dirigida por Carlos Chávez. Así, Moncayo fue nombrado subdirector en 1945, cargo que desempeñó hasta 1947; estudiando en 1942 con el compositor Aaron Copland gracias a una beca del Berkshire Institute. Obteniendo, en 1944, el primer lugar del concurso convocado por la Orquesta Sinfónica de México con su Sinfonía. Sumado, a que en 1949, su poema sinfónico Tierra de temporal lo hizo acreedor al segundo premio del Concurso Chopin organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Impartiendo, además, clases de armonía, direcciones de coros y de orquestas en el Conservatorio Nacional.

Fue director de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de 1949 a 1954, y de 1955 hasta su deceso en 1958. Entre sus obras orquestales, comparecen: Tenabari, Huapango, Sinfonía, Sinfonietta, Tres piezas para orquesta: Feria, canción y danza, Tierra de temporal, Penatori, Canciones de mar, Fantasía intocable, Danza de los maíces, Romanza de las flores de calabaza, Bosques, Homenaje a Cervantes y Cumbres. En tanto sus óperas, se nutren con La Mulata de Córdoba (con libreto de Xavier Villaurrutia. Sus obras de Cámara, ,vibran con

Una sonata para violonchelo y piano (inédita), una sonata para violín y violonchelo (inédita), una sonata para viola y piano, una sonatina para piano, una sonata para violín y piano, Pequeño nocturno para piano y cuarteto, una romanza para violín, violonchelo y piano, Amatzinac (quinteto para flauta y cuerdas), Homenaje a Carlos Chávez para piano, Muros verdes para piano. Mientras qué, su música para películas, enorgullecen con obras como Cuento de la potranca (música incidental para un episodio de Raíces [1954]). Moncayo, falleció en junio de 1958 en la ciudad de México. Por tanto, disfrutemos también, su Sonata para viola y piano (III Allegro), con Omar Hernández-Hidalgo (viola) y, Mauricio Nader (piano)… Así que gracias, y a sana distancia… con un beso.

José Pablo Moncayo, se enamoró primero, obvio, de la irresistible belleza de su Guadalajara. Y después, libremente, ---y a través de la cortedad de sus 46 años, celebrados cada 29 de junio---; de la interesante diversidad de nuestro País. Importantes etapas, que hicieron posible, que sus investigadores, llegaran a la conclusión; que el entonces muy joven músico, lo que realmente se propuso, --y magnífico, porque lo logró a plenitud---; consistió, desde su entregada labor de estudiante; en legarnos a todas las generaciones habidas y por haber, un auténtico nutrimento de nuestra mexicanidad; sólo qué transformado en un producto distinto, bello, elegante y ciento por ciento delicioso. ¡¡Vaya!!:

Y todo esto: ¿Por qué?. ,

.. Porque, desde que era un imparable estudioso de piano, percusiones y armonía; al disciplinado y resuelto compositor Moncayo, sólo le preocupaba realizar un sueño: El de gritar con todos los recursos armónicos e instrumentales a sus paisanos; que nuestro rico y basto tesoro musical, no sólo era tradición leyenda y transformación; sino muchísimo más: Una asombrosa belleza, que no sólo era factible explicarla con escolaridad, libros, festejos o luces, sino con algo mucho más efectivo: Con descripciones artísticas únicas y exclusivas, que refirieran los infinitos relatos y escrituras, que tan innegable grandeza cultural merece. Herramientas, que él, y sólo él, Moncayo; ya las tenía perfectamente visualizadas y, por ende, listas para ser expresadas justamente así: con Música, inspirada toda ella, con todo el amor, constancia y entusiasmo, que sólo sus anhelos de artista y hasta de ejemplar e innegable patriota, nos han hecho posible identificar desde el ayer, el hoy y el siempre.

Y como todo adepto que lo ama, José Pablo Moncayo, (1912-1958), gran musicólogo del siglo XX; realizó sus primeros estudios de música, en su natal Guadalajara. Mudándose. Muy joven, a la Ciudad de México, para estudiar piano con Eduardo Hernández Moncada y, armonía y dirección orquestal con Carlos Chávez y Candelario Huízar. Etapa, en el que el Maestro, tuvo que ganarse el sustento como pianista, en cafés y estaciones de radio, con el propósito de ayudar a su familia y solventar, al mismo tiempo, sus estudios de percusionista dentro de la Orquesta Sinfónica de México, dirigida por Carlos Chávez. Así, Moncayo fue nombrado subdirector en 1945, cargo que desempeñó hasta 1947; estudiando en 1942 con el compositor Aaron Copland gracias a una beca del Berkshire Institute. Obteniendo, en 1944, el primer lugar del concurso convocado por la Orquesta Sinfónica de México con su Sinfonía. Sumado, a que en 1949, su poema sinfónico Tierra de temporal lo hizo acreedor al segundo premio del Concurso Chopin organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Impartiendo, además, clases de armonía, direcciones de coros y de orquestas en el Conservatorio Nacional.

Fue director de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de 1949 a 1954, y de 1955 hasta su deceso en 1958. Entre sus obras orquestales, comparecen: Tenabari, Huapango, Sinfonía, Sinfonietta, Tres piezas para orquesta: Feria, canción y danza, Tierra de temporal, Penatori, Canciones de mar, Fantasía intocable, Danza de los maíces, Romanza de las flores de calabaza, Bosques, Homenaje a Cervantes y Cumbres. En tanto sus óperas, se nutren con La Mulata de Córdoba (con libreto de Xavier Villaurrutia. Sus obras de Cámara, ,vibran con

Una sonata para violonchelo y piano (inédita), una sonata para violín y violonchelo (inédita), una sonata para viola y piano, una sonatina para piano, una sonata para violín y piano, Pequeño nocturno para piano y cuarteto, una romanza para violín, violonchelo y piano, Amatzinac (quinteto para flauta y cuerdas), Homenaje a Carlos Chávez para piano, Muros verdes para piano. Mientras qué, su música para películas, enorgullecen con obras como Cuento de la potranca (música incidental para un episodio de Raíces [1954]). Moncayo, falleció en junio de 1958 en la ciudad de México. Por tanto, disfrutemos también, su Sonata para viola y piano (III Allegro), con Omar Hernández-Hidalgo (viola) y, Mauricio Nader (piano)… Así que gracias, y a sana distancia… con un beso.