/ jueves 4 de enero de 2024

Así es el Derecho | Exceso de topes y baches en la CDMX

La ciudad de México (CDMX), que es de las mayores y más pobladas del mundo, cuya población ascendía a 22.085,000 personas a finales del año 2022, requiere organización e infraestructura de movilidad cada vez más efectiva y ágil.

Sin embargo, es innegable que el desorden de buena parte de la traza urbana y la falta de mantenimiento a los seis tipos de vialidades son razón de la gran cantidad de baches que hallamos a lo largo de todas, y las hace inadecuadas e insuficientes para el gran número de vehículos que circulan diariamente, lo que dificulta el tráfico a cualquier hora del día y zona de la ciudad.

También es innegable que la anárquica circulación de vehículos pesados contribuye en buena medida a la deformación del pavimento con baches y erosión, daños que aumentan en la época de lluvias.

Las pésimas condiciones de las vialidades provocan gasto adicional al Estado y daños en los vehículos y aun el físico de sus tripulantes, lo que puede dar lugar a demandas contra las autoridades locales o federales por responsabilidad patrimonial, o por responsabilidad administrativa contra el servidor púbico omiso en el reencarpetamiento oportuno de las vialidades para suprimirles baches, desnivel u otras irregularidades.

De acuerdo con el artículo 58 del Reglamento Interior de la Administración Pública del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, corresponde a la Dirección General de Servicios Urbanos, entre otras funciones, establecer los criterios y normas técnicas para la conservación y mantenimiento de todos aquellos elementos que determinan el funcionamiento, imagen y habitabilidad de la ciudad, como son seguridad, alumbrado público eficiente y mantenimiento adecuado y oportuno de todo tipo de vialidades.

Los topes son de asfalto y por disposición oficial deben ser de dos metros de ancho en vías primarias y de un metro en vías locales o secundarias, y ocho centímetros de altura.

Pero muchos ciudadanos los colocan por su cuenta sin respetar esas medidas, para obligar a tránsito lento y así garantizar la seguridad vial en las calles donde viven, y en muchas ocasiones resultan contraproducentes.

Otro problema que los topes es no están señalizados, pues representan obstáculo, especialmente si no existe una buena iluminación en las calles, aumentando el riesgo de accidentes para los conductores.

Según las estadísticas hasta el año pasado, en México existían alrededor de 30 mil topes, de los cuales 2,316 no tienen las dimensiones y especificaciones reglamentarias, incluida la señalización, lo que propicia no sólo daños a vehículos, sino también al medio ambiente, pues se generan emisiones adicionales de dióxido de carbono al aumentar el consumo de gasolina.

Se puede solicitar la instalación, mantenimiento y/o remoción de topes v reductores de velocidad, que son responsabilidad del gobierno de la CDMX, a través de las áreas encargadas en los Centros de Servicio y Atención Ciudadana de las 16 alcaldías y a LOCATEL.

La vialidades requieren estar en buenas condiciones y con los elementos de reducción de velocidad necesarios y suficientes para hacer más ágiles los trayectos, evitando así congestionamientos innecesarios del tráfico y, como consecuencia, mayor emisión de contaminantes; de aquí que sea necesario mantener las vialidades en óptimas condiciones en todos los aspectos.

La ciudad de México (CDMX), que es de las mayores y más pobladas del mundo, cuya población ascendía a 22.085,000 personas a finales del año 2022, requiere organización e infraestructura de movilidad cada vez más efectiva y ágil.

Sin embargo, es innegable que el desorden de buena parte de la traza urbana y la falta de mantenimiento a los seis tipos de vialidades son razón de la gran cantidad de baches que hallamos a lo largo de todas, y las hace inadecuadas e insuficientes para el gran número de vehículos que circulan diariamente, lo que dificulta el tráfico a cualquier hora del día y zona de la ciudad.

También es innegable que la anárquica circulación de vehículos pesados contribuye en buena medida a la deformación del pavimento con baches y erosión, daños que aumentan en la época de lluvias.

Las pésimas condiciones de las vialidades provocan gasto adicional al Estado y daños en los vehículos y aun el físico de sus tripulantes, lo que puede dar lugar a demandas contra las autoridades locales o federales por responsabilidad patrimonial, o por responsabilidad administrativa contra el servidor púbico omiso en el reencarpetamiento oportuno de las vialidades para suprimirles baches, desnivel u otras irregularidades.

De acuerdo con el artículo 58 del Reglamento Interior de la Administración Pública del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, corresponde a la Dirección General de Servicios Urbanos, entre otras funciones, establecer los criterios y normas técnicas para la conservación y mantenimiento de todos aquellos elementos que determinan el funcionamiento, imagen y habitabilidad de la ciudad, como son seguridad, alumbrado público eficiente y mantenimiento adecuado y oportuno de todo tipo de vialidades.

Los topes son de asfalto y por disposición oficial deben ser de dos metros de ancho en vías primarias y de un metro en vías locales o secundarias, y ocho centímetros de altura.

Pero muchos ciudadanos los colocan por su cuenta sin respetar esas medidas, para obligar a tránsito lento y así garantizar la seguridad vial en las calles donde viven, y en muchas ocasiones resultan contraproducentes.

Otro problema que los topes es no están señalizados, pues representan obstáculo, especialmente si no existe una buena iluminación en las calles, aumentando el riesgo de accidentes para los conductores.

Según las estadísticas hasta el año pasado, en México existían alrededor de 30 mil topes, de los cuales 2,316 no tienen las dimensiones y especificaciones reglamentarias, incluida la señalización, lo que propicia no sólo daños a vehículos, sino también al medio ambiente, pues se generan emisiones adicionales de dióxido de carbono al aumentar el consumo de gasolina.

Se puede solicitar la instalación, mantenimiento y/o remoción de topes v reductores de velocidad, que son responsabilidad del gobierno de la CDMX, a través de las áreas encargadas en los Centros de Servicio y Atención Ciudadana de las 16 alcaldías y a LOCATEL.

La vialidades requieren estar en buenas condiciones y con los elementos de reducción de velocidad necesarios y suficientes para hacer más ágiles los trayectos, evitando así congestionamientos innecesarios del tráfico y, como consecuencia, mayor emisión de contaminantes; de aquí que sea necesario mantener las vialidades en óptimas condiciones en todos los aspectos.