/ miércoles 11 de octubre de 2023

Así es el Derecho | La sucesión de rector en la UNAM



El pasado 21 de agosto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación con la fracción primera del artículo 6º de la Ley Orgánica de la UNAM, la Junta de Gobierno informó que esa fecha comenzaría el proceso para elegir al nuevo titular de la rectoría de esa casa de estudios, para el período 2023-2027. Al respecto, la legislación universitaria dispone que la persona que ocupe el referido cargo deberá ser mexicana por nacimiento, mayor de 35 años y menor de 70, poseer grado superior a bachiller, tener 10 años de servicio docente o de investigación dentro de la UNAM; haberse distinguido en su especialidad, gozar de estimación general como persona honorable y prudente, así como no ser miembro de la Junta de Gobierno ni haberlo sido durante los últimos dos años.

Para la elección, la Junta deberá convocar a la comunidad universitaria, integrada por todos y cada uno de los alumnos, docentes y demás trabajadores, para que expresen por escrito, libre y responsablemente los nombres de las personas que consideren idóneas para ocupar ese puesto, así como las razones por las que las proponen. Las personas propuestas por la comunidad deberán presentar sus programas de trabajo y ser entrevistadas al respecto, tras lo cual se deliberará acerca de quién es la persona idónea para ocupar la rectoría.

Quienes entregaron documentos y cumplieron lo estipulado en la convocatoria del 21 de agosto son Laura Susana Acosta Torres, Sergio Manuel Alcocer Martínez de Castro, Luis Agustín Álvarez Icaza Longoria, Raúl Juan Contreras Bustamante, Jorge Alfredo Cuéllar Ordaz, Patricia Dolores Dávila Aranda, Germán Fajardo Dolci, Héctor Hiram Hernández Bringas, William Henry Lee Alardín, Leonardo Lomelín Vanegas, María Esperanza Martínez Romero, Daniel Trejo Medina, Imanol Ordorica Sacristán, Guadalupe Valencia García, Ambrosio Francisco Javier Velasco Gómez, Luz del Carmen Alicia Vilchis Esquivel y Domingo Alberto Vital Díaz.

Próximo a terminar su período como rector, el doctor Enrique Graue Wiechers, reconoció que la UNAM se encuentra en riesgo de entrar en conflicto a causa de la intervención de grupos desestabilizadores aunque no puede ser presa de influencias partidistas ni manipulada para fines políticos, y no descarta que exista esta intención. Sobre esa base, nada deberá desenfocar la atención de la comunidad universitaria y de la ciudadanía en general, ni siquiera las chinches podrán opacar la transparencia de ese proceso.

No debe perderse de vista que la UNAM es autónoma, es decir cuenta con libertad para auto gobernarse, por lo que no se puede permitir que actores políticos o entes de orden político influyan acerca de la nueva directiva de la casa de estudios más importante del país, pues podría conllevar cambio radical en el futuro de la educación media superior y superior en México, contraviniendo lo establecido en la Constitución.

El pasado 21 de agosto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación con la fracción primera del artículo 6º de la Ley Orgánica de la UNAM, la Junta de Gobierno informó que esa fecha comenzaría el proceso para elegir al nuevo titular de la rectoría de esa casa de estudios, para el período 2023-2027. Al respecto, la legislación universitaria dispone que la persona que ocupe el referido cargo deberá ser mexicana por nacimiento, mayor de 35 años y menor de 70, poseer grado superior a bachiller, tener 10 años de servicio docente o de investigación dentro de la UNAM; haberse distinguido en su especialidad, gozar de estimación general como persona honorable y prudente, así como no ser miembro de la Junta de Gobierno ni haberlo sido durante los últimos dos años.

Para la elección, la Junta deberá convocar a la comunidad universitaria, integrada por todos y cada uno de los alumnos, docentes y demás trabajadores, para que expresen por escrito, libre y responsablemente los nombres de las personas que consideren idóneas para ocupar ese puesto, así como las razones por las que las proponen. Las personas propuestas por la comunidad deberán presentar sus programas de trabajo y ser entrevistadas al respecto, tras lo cual se deliberará acerca de quién es la persona idónea para ocupar la rectoría.

Quienes entregaron documentos y cumplieron lo estipulado en la convocatoria del 21 de agosto son Laura Susana Acosta Torres, Sergio Manuel Alcocer Martínez de Castro, Luis Agustín Álvarez Icaza Longoria, Raúl Juan Contreras Bustamante, Jorge Alfredo Cuéllar Ordaz, Patricia Dolores Dávila Aranda, Germán Fajardo Dolci, Héctor Hiram Hernández Bringas, William Henry Lee Alardín, Leonardo Lomelín Vanegas, María Esperanza Martínez Romero, Daniel Trejo Medina, Imanol Ordorica Sacristán, Guadalupe Valencia García, Ambrosio Francisco Javier Velasco Gómez, Luz del Carmen Alicia Vilchis Esquivel y Domingo Alberto Vital Díaz.

Próximo a terminar su período como rector, el doctor Enrique Graue Wiechers, reconoció que la UNAM se encuentra en riesgo de entrar en conflicto a causa de la intervención de grupos desestabilizadores aunque no puede ser presa de influencias partidistas ni manipulada para fines políticos, y no descarta que exista esta intención. Sobre esa base, nada deberá desenfocar la atención de la comunidad universitaria y de la ciudadanía en general, ni siquiera las chinches podrán opacar la transparencia de ese proceso.

No debe perderse de vista que la UNAM es autónoma, es decir cuenta con libertad para auto gobernarse, por lo que no se puede permitir que actores políticos o entes de orden político influyan acerca de la nueva directiva de la casa de estudios más importante del país, pues podría conllevar cambio radical en el futuro de la educación media superior y superior en México, contraviniendo lo establecido en la Constitución.