/ miércoles 17 de abril de 2019

Atorones

Lo que parecía miel sobre hojuelas –el triunfo de Miguel Barbosa en las próximas elecciones poblanas- empieza a retorcerse. La reforma educativa se estanca, en vista de la rebeldía de la CNTE y el ambiente, en general, se crispa.

Parecía que se había arreglado la confrontación en Puebla, entre quienes contendieron por la candidatura de Morena: El senador Alejandro Armenta, con el cobijo de Ricardo Monreal y Miguel Barbosa, bajo las enaguas de Yeidckol Polevnsky.

La mandamás del partido, tras los resultados de una controvertida encuesta, dio por ganador a Barbosa. Armenta tuvo algunos escarceos, pero a poco pareció conformarse y se había hecho el silencio, hasta que irrumpió Alejandro Rojas Díaz Durán. Quien fuera coordinador de asesores del Senado y brazo derecho del líder de la fracción (Monreal), despepitó hasta lo indecible.

Como Yeidckol no estaba dispuesta a ceder en el tema de su protegido, se arrancó contra Rojas y lo llevó ante la Comisión de Honor y Justicia del partido, la que aún no dice “esta boca es mía”.

Se vuelven a calentar los ánimos y ahora Rojas denuncia a Barbosa, ante la Fiscalía General de la República, por un titipuchal de delitos. Lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, evasión fiscal y compra inmobiliaria fraudulenta, que de comprobarse, le supondrían penas graves.

Es seguro que la demanda no prospere, a pesar de que, el acusador presentó un par de pruebas, como la de la compra que hizo el candidato de la casa del exPresidente, Miguel de la Madrid y de un departamento en la colonia Hipódromo Condesa. La residencia está situada en el corazón de Coyoacán y debe haber pagado una fortuna.

Barbosa respondió como acostumbra, con vituperios y majaderías. Seguramente la librará, aunque de no explicar con puntos y señales su patrimonio, quedará la mancha. El voto, en última instancia, es “volátil”.

Mientras la CNTE destaza el tránsito capitalino, exige ver a López Obrador y rechaza la iniciativa a discusión de la Reforma Educativa. La oposición en el Congreso estaba molesta. La propuesta de Ley se discutía en lo oscurito, con esa Coordinadora que ya sabemos a qué le tira: dinero y privilegios.

Argumentan que su lucha no es porque les devuelvan, en pocas palabras, el control de la educación, pero pocos se creen tan buenas intenciones. La tirada es el acceso a las plazas y a los presupuestos estatales, que manejaban a su antojo.

Es comprensible: AMLO los apoyó en el pasado, propagó sus ideas y sus exigencias y les dijo que de llegar, las adoptaría y sumaría. Lo mismo debe haber hecho con Elba Esther Gordillo, la que se sumó a su campaña sin más y se conocen los alcances de sus gestiones.

Y la maestra reaparece liberada de todos los cargos y dispuesta a reconquistar la cabeza del SNTE. El Sindicato parecía fantasma. Como si la CNTE lo representara en el movimiento para echar abajo la Reforma de Peña Nieto, se agazapó y ni media palabra dijo al respecto.

Sabían que la doña regresaría por lo que considera su liderazgo vitalicio y a cobrar venganza. Quienes la traicionaron durante su estancia en prisión –aunque fuera cómoda-, saben que les llegó la caída.

Entre los rebeldes y la maestra, las aspiraciones a un avance educativo, desaparecen. Ambos echan fuera de su escena a los niños, a lo que supone el que tuvieran una educación de calidad y sólo los usan para conseguir sus fines, mezquinos y perversos.

La realidad pinta morada y los atorones, al alza.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

Lo que parecía miel sobre hojuelas –el triunfo de Miguel Barbosa en las próximas elecciones poblanas- empieza a retorcerse. La reforma educativa se estanca, en vista de la rebeldía de la CNTE y el ambiente, en general, se crispa.

Parecía que se había arreglado la confrontación en Puebla, entre quienes contendieron por la candidatura de Morena: El senador Alejandro Armenta, con el cobijo de Ricardo Monreal y Miguel Barbosa, bajo las enaguas de Yeidckol Polevnsky.

La mandamás del partido, tras los resultados de una controvertida encuesta, dio por ganador a Barbosa. Armenta tuvo algunos escarceos, pero a poco pareció conformarse y se había hecho el silencio, hasta que irrumpió Alejandro Rojas Díaz Durán. Quien fuera coordinador de asesores del Senado y brazo derecho del líder de la fracción (Monreal), despepitó hasta lo indecible.

Como Yeidckol no estaba dispuesta a ceder en el tema de su protegido, se arrancó contra Rojas y lo llevó ante la Comisión de Honor y Justicia del partido, la que aún no dice “esta boca es mía”.

Se vuelven a calentar los ánimos y ahora Rojas denuncia a Barbosa, ante la Fiscalía General de la República, por un titipuchal de delitos. Lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, evasión fiscal y compra inmobiliaria fraudulenta, que de comprobarse, le supondrían penas graves.

Es seguro que la demanda no prospere, a pesar de que, el acusador presentó un par de pruebas, como la de la compra que hizo el candidato de la casa del exPresidente, Miguel de la Madrid y de un departamento en la colonia Hipódromo Condesa. La residencia está situada en el corazón de Coyoacán y debe haber pagado una fortuna.

Barbosa respondió como acostumbra, con vituperios y majaderías. Seguramente la librará, aunque de no explicar con puntos y señales su patrimonio, quedará la mancha. El voto, en última instancia, es “volátil”.

Mientras la CNTE destaza el tránsito capitalino, exige ver a López Obrador y rechaza la iniciativa a discusión de la Reforma Educativa. La oposición en el Congreso estaba molesta. La propuesta de Ley se discutía en lo oscurito, con esa Coordinadora que ya sabemos a qué le tira: dinero y privilegios.

Argumentan que su lucha no es porque les devuelvan, en pocas palabras, el control de la educación, pero pocos se creen tan buenas intenciones. La tirada es el acceso a las plazas y a los presupuestos estatales, que manejaban a su antojo.

Es comprensible: AMLO los apoyó en el pasado, propagó sus ideas y sus exigencias y les dijo que de llegar, las adoptaría y sumaría. Lo mismo debe haber hecho con Elba Esther Gordillo, la que se sumó a su campaña sin más y se conocen los alcances de sus gestiones.

Y la maestra reaparece liberada de todos los cargos y dispuesta a reconquistar la cabeza del SNTE. El Sindicato parecía fantasma. Como si la CNTE lo representara en el movimiento para echar abajo la Reforma de Peña Nieto, se agazapó y ni media palabra dijo al respecto.

Sabían que la doña regresaría por lo que considera su liderazgo vitalicio y a cobrar venganza. Quienes la traicionaron durante su estancia en prisión –aunque fuera cómoda-, saben que les llegó la caída.

Entre los rebeldes y la maestra, las aspiraciones a un avance educativo, desaparecen. Ambos echan fuera de su escena a los niños, a lo que supone el que tuvieran una educación de calidad y sólo los usan para conseguir sus fines, mezquinos y perversos.

La realidad pinta morada y los atorones, al alza.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq