/ jueves 16 de diciembre de 2021

Cable Diplomático | ¿Qué sigue? 

Una de las preguntas que constantemente nos hacemos todos es: ¿qué sigue?. Y tiene una infinidad de aplicaciones a diversas situaciones y circunstancias. Por ejemplo podríamos preguntarnos qué sigue después de terminar la universidad, o qué sigue después de casarnos o de separarnos, o después de tener hijos, o después de perder a un ser querido, o de conseguir un trabajo o cambiarnos de él. Adicionalmente a estas preguntas que de forma intrínseca nos hacemos todos, la gente que nos rodea (casi siempre con buenas intenciones) nos dice con frecuencia que nos enfoquemos en lo que sigue, en el futuro, en lo posterior. Y en muchos casos no se equivocan. Luego entonces de forma directa o indirecta todos tenemos esta idea en nuestra cabeza de siempre estar viendo hacia adelante, hacia lo que sigue.

Y al leer las novedades internacionales esta mañana, de pronto caí en cuenta que las noticias sobre el COVID19 empiezan a dejar de ser los titulares o las noticias más importantes. Incluso las circunstancias sobre la variante Omicron han sido tratadas como otras, y en muchos casos, no son ya la nota principal de diarios o de noticieros. Ante ello y haciendo una lectura rápida de los temas más importantes que hay en el mundo, me percaté que de pronto estamos todos haciéndonos la pregunta de qué sigue. La pandemia por supuesto que no se ha terminado, pero hoy por hoy tenemos herramientas certeras que nos ayudan a luchar contra el virus y a que nuestra vida cotidiana conviva de forma balanceada con la realidad del COVID19; por tanto pienso que para muchas personas, la situación vuelve a cierta normalidad y con ello, la inevitable pregunta de ahora hacia donde vamos.

El mundo, las sociedades y los gobiernos, todos enfocamos una gran cantidad de energía y atención en la situación sanitaria que nos ha tenido aislados desde marzo de 2020. Pero ahora que tenemos la posibilidad de vacunarnos, de viajar, de sanar y de regresar a cierta cotidianeidad como la que teníamos antes, me parece que todos estamos tratando de averiguar el rumbo, de recuperar el tiempo perdido y de tratar de entender ahora cuáles son las prioridades. Si para cada uno de nosotros ha sido difícil ajustarnos a la nueva realidad y vamos apenas saliendo de esta situación sin mucha idea de hacia donde caminar, la situación es solamente comparable a la forma en que la pandemia descarriló muchos planes y políticas de gobiernos alrededor del mundo y de cómo ahora reaccionarán ante ello. El mundo no se puede administrar como lo habíamos hecho antes; tiene que haber un cambio.

Luego entonces, la clave será identificar cuáles son los temas prominentes (por ejemplo, en Estados Unidos son infraestructura, democracia, cambio climático, etc.). En relación con México son aquellos que tienen que ver con seguridad y migración. Pero el secreto está en identificar dos cosas: ¿cuáles son las políticas y prioridades verdaderamente importantes para cada uno de los interlocutores como estrategia de continuidad? Y segundo: ¿quién está fijando la agenda y el rumbo de la discusión bilateral y qué gana con ello? Hay que prestar atención.

Una de las preguntas que constantemente nos hacemos todos es: ¿qué sigue?. Y tiene una infinidad de aplicaciones a diversas situaciones y circunstancias. Por ejemplo podríamos preguntarnos qué sigue después de terminar la universidad, o qué sigue después de casarnos o de separarnos, o después de tener hijos, o después de perder a un ser querido, o de conseguir un trabajo o cambiarnos de él. Adicionalmente a estas preguntas que de forma intrínseca nos hacemos todos, la gente que nos rodea (casi siempre con buenas intenciones) nos dice con frecuencia que nos enfoquemos en lo que sigue, en el futuro, en lo posterior. Y en muchos casos no se equivocan. Luego entonces de forma directa o indirecta todos tenemos esta idea en nuestra cabeza de siempre estar viendo hacia adelante, hacia lo que sigue.

Y al leer las novedades internacionales esta mañana, de pronto caí en cuenta que las noticias sobre el COVID19 empiezan a dejar de ser los titulares o las noticias más importantes. Incluso las circunstancias sobre la variante Omicron han sido tratadas como otras, y en muchos casos, no son ya la nota principal de diarios o de noticieros. Ante ello y haciendo una lectura rápida de los temas más importantes que hay en el mundo, me percaté que de pronto estamos todos haciéndonos la pregunta de qué sigue. La pandemia por supuesto que no se ha terminado, pero hoy por hoy tenemos herramientas certeras que nos ayudan a luchar contra el virus y a que nuestra vida cotidiana conviva de forma balanceada con la realidad del COVID19; por tanto pienso que para muchas personas, la situación vuelve a cierta normalidad y con ello, la inevitable pregunta de ahora hacia donde vamos.

El mundo, las sociedades y los gobiernos, todos enfocamos una gran cantidad de energía y atención en la situación sanitaria que nos ha tenido aislados desde marzo de 2020. Pero ahora que tenemos la posibilidad de vacunarnos, de viajar, de sanar y de regresar a cierta cotidianeidad como la que teníamos antes, me parece que todos estamos tratando de averiguar el rumbo, de recuperar el tiempo perdido y de tratar de entender ahora cuáles son las prioridades. Si para cada uno de nosotros ha sido difícil ajustarnos a la nueva realidad y vamos apenas saliendo de esta situación sin mucha idea de hacia donde caminar, la situación es solamente comparable a la forma en que la pandemia descarriló muchos planes y políticas de gobiernos alrededor del mundo y de cómo ahora reaccionarán ante ello. El mundo no se puede administrar como lo habíamos hecho antes; tiene que haber un cambio.

Luego entonces, la clave será identificar cuáles son los temas prominentes (por ejemplo, en Estados Unidos son infraestructura, democracia, cambio climático, etc.). En relación con México son aquellos que tienen que ver con seguridad y migración. Pero el secreto está en identificar dos cosas: ¿cuáles son las políticas y prioridades verdaderamente importantes para cada uno de los interlocutores como estrategia de continuidad? Y segundo: ¿quién está fijando la agenda y el rumbo de la discusión bilateral y qué gana con ello? Hay que prestar atención.