/ miércoles 5 de febrero de 2020

Centro de Barrio | Ah, politics, paso

En una discusión, un especialista en datos, investigador de Matemáticas de la Universidad de Oxford, Rafael Prieto (@rafaelprietoc), mostró a Pepe Merino (@ppmerino), titular de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), que los datos duros dicen: la economía no crece, los homicidios suben y los incidentes de tránsito también. La respuesta para el responsable de la innovación pública fue ”Ah, politics, paso”.

Ciudad de México hoy presume ser, al menos como lema de gobierno “innovadora y de derechos”. Está claro, “innovación” significa que, aunque te agarren con los pantalones abajo ¡niégalo! Cuando convenga, usemos datos duros; cuando no, usemos percepciones; cuando convenga, usemos estadística mensual, cuando no, hablemos de estacionalidad. Cuando convenga, hablemos de que las plataformas de la ADIP son visitadas por decenas de miles de usuarios ... aunque muy pocos las utilicen. Innovación como discurso, simulación como dato duro.

¿Y cómo andamos con los derechos? ¿Qué tal una flamante madre hablando de su percepción de la inseguridad? En este caso, la víctima de Merino fue Clorinda Romo (@clora), hace unos días, cuando simplemente expresó: “Nunca me había sentido tan insegura. Y ahora con un pequeño es peor esa sensación de pensar que te puede tocar en cualquier momento..”. La respuesta del dios que juzga lo que está bien y lo que está mal en esta ciudad fue: “Igual lo que extrañas es la opacidad de un gobierno que escondía info y un laboratorio complaciente con no abrirla.”

Para Merino, el pecado de Clora fue dedicar seis años a la planeación del Laboratorio de la Ciudad, que él mismo se encargó de desaparecer. El resto de la trayectoria de Clora no cuenta. No somos iguales, pensó Merino al cerrar el día de su desdén a Clora, y expresó, con cinismo, que había sido uno de los mejores de su vida. “No somos iguales” representa su visión del gobierno, tal y como me lo reprochó a mí mismo cuando le escribí en tuiter: “Somos iguales (...) nadie vendió su alma, sólo luchó por sus quimeras.”

Así gobierna uno de los más cercanos colaboradores de Claudia Sheinbaum, desde la desigualdad. Así, ley tras ley, el Congreso de la Ciudad de México le viene dando nuevas funciones a la ADIP sin medir el compromiso real de su titular con los derechos ni la supervisión de sus atribuciones. Para él, los ciudadanos no somos iguales, él ya juzgó. Ciudad Innovadora y de Derechos, como slogan vacío, marketing ... o politics, como diría el propio Merino.

Deploro la actitud de su titular, contraria al espíritu democrático de las luchas que precedieron en esta ciudad al 1 de julio de 2018. La democracia no se inventó ese día ni dividió al mundo entre buenos y malos. Los actos se juzgan con reglas y en instancias administrativas o penales, no desde la cima de un ladrillo.

Claudia Sheinbaum ha elegido empoderar a un ególatra que sólo acepta sus propios argumentos, que sólo empatiza con quien lo elogia, pero que niega en los hechos el lema de este gobierno. Sería cándido esperar que lo destituya, pero al mantenerlo, ella misma se compromete. El titular de la ADIP seguirá con sus burlas desde tuiter, con su trato diferenciado, negando lo evidente, lo que venga después será responsabilidad de ella misma. La democracia no la perdonará.

En una discusión, un especialista en datos, investigador de Matemáticas de la Universidad de Oxford, Rafael Prieto (@rafaelprietoc), mostró a Pepe Merino (@ppmerino), titular de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), que los datos duros dicen: la economía no crece, los homicidios suben y los incidentes de tránsito también. La respuesta para el responsable de la innovación pública fue ”Ah, politics, paso”.

Ciudad de México hoy presume ser, al menos como lema de gobierno “innovadora y de derechos”. Está claro, “innovación” significa que, aunque te agarren con los pantalones abajo ¡niégalo! Cuando convenga, usemos datos duros; cuando no, usemos percepciones; cuando convenga, usemos estadística mensual, cuando no, hablemos de estacionalidad. Cuando convenga, hablemos de que las plataformas de la ADIP son visitadas por decenas de miles de usuarios ... aunque muy pocos las utilicen. Innovación como discurso, simulación como dato duro.

¿Y cómo andamos con los derechos? ¿Qué tal una flamante madre hablando de su percepción de la inseguridad? En este caso, la víctima de Merino fue Clorinda Romo (@clora), hace unos días, cuando simplemente expresó: “Nunca me había sentido tan insegura. Y ahora con un pequeño es peor esa sensación de pensar que te puede tocar en cualquier momento..”. La respuesta del dios que juzga lo que está bien y lo que está mal en esta ciudad fue: “Igual lo que extrañas es la opacidad de un gobierno que escondía info y un laboratorio complaciente con no abrirla.”

Para Merino, el pecado de Clora fue dedicar seis años a la planeación del Laboratorio de la Ciudad, que él mismo se encargó de desaparecer. El resto de la trayectoria de Clora no cuenta. No somos iguales, pensó Merino al cerrar el día de su desdén a Clora, y expresó, con cinismo, que había sido uno de los mejores de su vida. “No somos iguales” representa su visión del gobierno, tal y como me lo reprochó a mí mismo cuando le escribí en tuiter: “Somos iguales (...) nadie vendió su alma, sólo luchó por sus quimeras.”

Así gobierna uno de los más cercanos colaboradores de Claudia Sheinbaum, desde la desigualdad. Así, ley tras ley, el Congreso de la Ciudad de México le viene dando nuevas funciones a la ADIP sin medir el compromiso real de su titular con los derechos ni la supervisión de sus atribuciones. Para él, los ciudadanos no somos iguales, él ya juzgó. Ciudad Innovadora y de Derechos, como slogan vacío, marketing ... o politics, como diría el propio Merino.

Deploro la actitud de su titular, contraria al espíritu democrático de las luchas que precedieron en esta ciudad al 1 de julio de 2018. La democracia no se inventó ese día ni dividió al mundo entre buenos y malos. Los actos se juzgan con reglas y en instancias administrativas o penales, no desde la cima de un ladrillo.

Claudia Sheinbaum ha elegido empoderar a un ególatra que sólo acepta sus propios argumentos, que sólo empatiza con quien lo elogia, pero que niega en los hechos el lema de este gobierno. Sería cándido esperar que lo destituya, pero al mantenerlo, ella misma se compromete. El titular de la ADIP seguirá con sus burlas desde tuiter, con su trato diferenciado, negando lo evidente, lo que venga después será responsabilidad de ella misma. La democracia no la perdonará.

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