/ miércoles 2 de septiembre de 2020

Centro de Barrio | Apoyamos, pero ...

El viernes 28 de agosto hubo una rodada por la permanencia de la ciclovía emergente de Insurgentes. En tuiter se pueden leer las conversaciones previas. Hay sospechas, que comparto, de que la iniciativa partió de la propia Secretaría de Movilidad, incluso uno de los organizadores trabaja allí. Sin embargo, me queda claro que hay un bien superior: lo importante es que la ciclovía de Insurgentes se quede.


¿Por qué el secretario Andrés Lajous o su equipo estarían interesados en promover una activación social? Este antecedente existe en muchas partes del mundo, cuando las transformaciones generan resistencia, el apoyo social es clave. Comparto la inquietud y por congruencia asistí a la rodada, pero sigo siendo crítico de la calidad de la infraestructura ciclista en esta administración.


Una de las demandas ciclistas, además de la permanencia, es el otorgamiento de recursos. Allí estuvieron dos diputados comprometidos con la agenda de movilidad sustentable, uno federal y otro local, Javier Hidalgo y Mauricio Tabe. Recibieron la postura de los organizadores: que el Congreso de la Ciudad de México otorgue los recursos para hacer permanente esta obra que, si se hace bien, estimo debe costar unos 200 millones de pesos.


Jamás me opondría a que se asignen recursos para una ciclovía, pero hay que entender al Poder Legislativo como un contrapeso del Ejecutivo y un supervisor en el ejercicio del gasto. Este gobierno está haciendo infraestructura ciclista con malas especificaciones, que no incrementan la seguridad a los ciclistas, e incluso lo vulneran.


El mismo día de la inauguración del Sendero Reforma fui testigo de un atropellamiento de un ciclista a un peatón, por errores de diseño. Incluso, la Senadora Xóchitl Gálvez se lesionó allí mismo. A meses de la inauguración ese tramo presenta un deterioro acelerado. El trole–bici de Eje Central es demasiado angosto para convivir con el trolebús, con anchos desde 3.6 metros, cuando las referencias técnicas exigen 4.3; falta capacitación a los conductores, los cuales jamás deben presionar al ciclista como lo hacen.


En muchos casos, en vez de confinar, se ha optado por pintar un carril en paralelo a los coches estacionados, y éste queda invadido permanentemente por vehículos en doble fila, lo mismo en la Colonia Roma, que en Xochimilco. Hoy las calles de Doctor Velasco y Doctor Erazo pueden presumir los carriles ciclistas más estrechos de México.


En la propia Ciclovía Emergente de Insurgentes, hay tramos compartidos con el auto en Ciudad Universitaria y entre Álvaro Obregón y Reforma, donde es cosa de tiempo para lamentar una tragedia. Etcétera, etcétera y etcétera.


Insisto, no me opongo a que el Congreso asigne recursos para la Ciclovía de Insurgentes, pero es fundamental que las comisiones involucradas, Administración Pública Local, Movilidad Sustentable, Presupuesto y Cuenta Pública, Transparencia y Combate a la Corrupción, den seguimiento al recurso no sólo en términos de rendición de cuentas financieras, sino que realmente esté mejorando la seguridad. No basta con presumir kilómetros, ni refugiarse en el respaldo de la militancia ciclista. Necesitamos infraestructura ciclista bien hecha.

El viernes 28 de agosto hubo una rodada por la permanencia de la ciclovía emergente de Insurgentes. En tuiter se pueden leer las conversaciones previas. Hay sospechas, que comparto, de que la iniciativa partió de la propia Secretaría de Movilidad, incluso uno de los organizadores trabaja allí. Sin embargo, me queda claro que hay un bien superior: lo importante es que la ciclovía de Insurgentes se quede.


¿Por qué el secretario Andrés Lajous o su equipo estarían interesados en promover una activación social? Este antecedente existe en muchas partes del mundo, cuando las transformaciones generan resistencia, el apoyo social es clave. Comparto la inquietud y por congruencia asistí a la rodada, pero sigo siendo crítico de la calidad de la infraestructura ciclista en esta administración.


Una de las demandas ciclistas, además de la permanencia, es el otorgamiento de recursos. Allí estuvieron dos diputados comprometidos con la agenda de movilidad sustentable, uno federal y otro local, Javier Hidalgo y Mauricio Tabe. Recibieron la postura de los organizadores: que el Congreso de la Ciudad de México otorgue los recursos para hacer permanente esta obra que, si se hace bien, estimo debe costar unos 200 millones de pesos.


Jamás me opondría a que se asignen recursos para una ciclovía, pero hay que entender al Poder Legislativo como un contrapeso del Ejecutivo y un supervisor en el ejercicio del gasto. Este gobierno está haciendo infraestructura ciclista con malas especificaciones, que no incrementan la seguridad a los ciclistas, e incluso lo vulneran.


El mismo día de la inauguración del Sendero Reforma fui testigo de un atropellamiento de un ciclista a un peatón, por errores de diseño. Incluso, la Senadora Xóchitl Gálvez se lesionó allí mismo. A meses de la inauguración ese tramo presenta un deterioro acelerado. El trole–bici de Eje Central es demasiado angosto para convivir con el trolebús, con anchos desde 3.6 metros, cuando las referencias técnicas exigen 4.3; falta capacitación a los conductores, los cuales jamás deben presionar al ciclista como lo hacen.


En muchos casos, en vez de confinar, se ha optado por pintar un carril en paralelo a los coches estacionados, y éste queda invadido permanentemente por vehículos en doble fila, lo mismo en la Colonia Roma, que en Xochimilco. Hoy las calles de Doctor Velasco y Doctor Erazo pueden presumir los carriles ciclistas más estrechos de México.


En la propia Ciclovía Emergente de Insurgentes, hay tramos compartidos con el auto en Ciudad Universitaria y entre Álvaro Obregón y Reforma, donde es cosa de tiempo para lamentar una tragedia. Etcétera, etcétera y etcétera.


Insisto, no me opongo a que el Congreso asigne recursos para la Ciclovía de Insurgentes, pero es fundamental que las comisiones involucradas, Administración Pública Local, Movilidad Sustentable, Presupuesto y Cuenta Pública, Transparencia y Combate a la Corrupción, den seguimiento al recurso no sólo en términos de rendición de cuentas financieras, sino que realmente esté mejorando la seguridad. No basta con presumir kilómetros, ni refugiarse en el respaldo de la militancia ciclista. Necesitamos infraestructura ciclista bien hecha.