/ miércoles 29 de abril de 2020

Centro de Barrio | Asuntos Internos

Este domingo, cerca del mediodía, una patrulla que se pasó el alto apareció en mi camino sin que yo tuviera posibilidad de reaccionar. La embestí sobre el costado, estallaron las bolsas de aire de mi vehículo, pero no pasó nada a ninguno de los pasajeros de ambos vehículos, básicamente por mis precauciones, entre otras la velocidad moderada que tanto he defendido en este espacio.

Pero más allá de eso, una de las primeras cosas que destacaron fue el rotulado de la patrulla: “Asuntos Internos”. Los policías argumentaron ir en una emergencia, lo que sin embargo no los exenta de tomar precauciones. ¿Asuntos Internos tiene emergencias? Asuntos internos es un área que supervisa el comportamiento de otros policías.

Existe la posibilidad de que el vehículo haya sido reasignado a otra área y los policías no pertenecieran a asuntos internos y su emergencia fuera efectiva, aunque su pericia nula.

Aún así, en las negociaciones post-choque se presentó personal del área de “Asuntos Internos” a respaldar a los policías. Desde un principio declararon lo que mejor les protegiera, no la verdad. Todo obedece a los posibles castigos que enfrentarían al interior de la policía tanto el conductor como su acompañante.

El incidente trascendió y llegó hasta el secretario Omar García Harfuch, quien tuvo la deferencia de llamarme horas después, hecho que agradezco, pero en el ínter pude ver desnuda el área de “Asuntos Internos” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

En algún momento dos funcionarios se me acercaron ¡me dieron la mano! y me dijeron que estaban dispuestos a pagar. Listo, basta que las aseguradoras se arreglen, pensé. No, quitaron a la suya de en medio y negociaron directo con la mía: ofrecieron dinero en efectivo, dilataron la entrega del dinero, luego lo retiraron de la mesa y amenazaron con cobrarme los daños a la patrulla. La negociación terminó en un pago parcial de mi deducible, que mi aseguradora aceptó como si hubiera sido completo.

Nunca hubo disculpas.

Sé que podría individualizar mis batallas contra el conductor, escribir su nombre y perseguirlo. Pero lo que quiero exhibir son al menos dos fallas estructurales de la Policía de Ciudad de México.

Por un lado, es evidente que Asuntos Internos solapó a los policías involucrados en el accidente. Si yo no hubiera presionado desde redes sociales, si yo no fuera una persona medianamente conocida en la ciudad, me habrían revictimizado y acusado. Asuntos Internos resulta un área podrida. Si el Secretario García Harfuch no revisa su actuar, terminará afectando sus resultados.

Por otro lado, está claro que cualquier ciudadano está en riesgo. Por la forma de conducir la patrulla, cualquier peatón habría estado también en riesgo aunque no hubiera habido autos en la intersección. Insisto, el problema no es el oficial que conducía la patrulla, sino los procedimientos con los que cuenta la Secretaría de Seguridad Ciudadana para asegurar una buena conducción de sus vehículos, con o sin emergencias. Pareciera que no existen.

García Harfuch muestra oficio político, lleva poco tiempo en el cargo, y ahora vivimos una emergencia. Sin embargo, para dar resultados debe hacer transformaciones profundas en la institución.

Este domingo, cerca del mediodía, una patrulla que se pasó el alto apareció en mi camino sin que yo tuviera posibilidad de reaccionar. La embestí sobre el costado, estallaron las bolsas de aire de mi vehículo, pero no pasó nada a ninguno de los pasajeros de ambos vehículos, básicamente por mis precauciones, entre otras la velocidad moderada que tanto he defendido en este espacio.

Pero más allá de eso, una de las primeras cosas que destacaron fue el rotulado de la patrulla: “Asuntos Internos”. Los policías argumentaron ir en una emergencia, lo que sin embargo no los exenta de tomar precauciones. ¿Asuntos Internos tiene emergencias? Asuntos internos es un área que supervisa el comportamiento de otros policías.

Existe la posibilidad de que el vehículo haya sido reasignado a otra área y los policías no pertenecieran a asuntos internos y su emergencia fuera efectiva, aunque su pericia nula.

Aún así, en las negociaciones post-choque se presentó personal del área de “Asuntos Internos” a respaldar a los policías. Desde un principio declararon lo que mejor les protegiera, no la verdad. Todo obedece a los posibles castigos que enfrentarían al interior de la policía tanto el conductor como su acompañante.

El incidente trascendió y llegó hasta el secretario Omar García Harfuch, quien tuvo la deferencia de llamarme horas después, hecho que agradezco, pero en el ínter pude ver desnuda el área de “Asuntos Internos” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

En algún momento dos funcionarios se me acercaron ¡me dieron la mano! y me dijeron que estaban dispuestos a pagar. Listo, basta que las aseguradoras se arreglen, pensé. No, quitaron a la suya de en medio y negociaron directo con la mía: ofrecieron dinero en efectivo, dilataron la entrega del dinero, luego lo retiraron de la mesa y amenazaron con cobrarme los daños a la patrulla. La negociación terminó en un pago parcial de mi deducible, que mi aseguradora aceptó como si hubiera sido completo.

Nunca hubo disculpas.

Sé que podría individualizar mis batallas contra el conductor, escribir su nombre y perseguirlo. Pero lo que quiero exhibir son al menos dos fallas estructurales de la Policía de Ciudad de México.

Por un lado, es evidente que Asuntos Internos solapó a los policías involucrados en el accidente. Si yo no hubiera presionado desde redes sociales, si yo no fuera una persona medianamente conocida en la ciudad, me habrían revictimizado y acusado. Asuntos Internos resulta un área podrida. Si el Secretario García Harfuch no revisa su actuar, terminará afectando sus resultados.

Por otro lado, está claro que cualquier ciudadano está en riesgo. Por la forma de conducir la patrulla, cualquier peatón habría estado también en riesgo aunque no hubiera habido autos en la intersección. Insisto, el problema no es el oficial que conducía la patrulla, sino los procedimientos con los que cuenta la Secretaría de Seguridad Ciudadana para asegurar una buena conducción de sus vehículos, con o sin emergencias. Pareciera que no existen.

García Harfuch muestra oficio político, lleva poco tiempo en el cargo, y ahora vivimos una emergencia. Sin embargo, para dar resultados debe hacer transformaciones profundas en la institución.

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