/ miércoles 8 de julio de 2020

Centro de Barrio | De la A a la Z

Desde que inició esta administración gubernamental en Ciudad de México hemos visto una tendencia a que se establezca algún mecanismo de orden. Con la crisis de la gasolina, a principios de 2019, la Jefa de Gobierno propuso cargar según la terminación de la placa. Ahora, con la reapertura del Centro Histórico, vemos que las “calles flexibles” han sido ordenadas de tal forma que locales con número impar abren un día, y pares al día siguiente.

La cereza del pastel, por supuesto ridícula y jocosa, fue el anuncio de que recomendaban a la población acudir al centro según la letra de su apellido. Y digo ridícula no sólo por las bromas que ha propiciado sino también porque al establecer esta clasificación, de la A a la L y de la M a la Z, en realidad lo que la Jefa de Gobierno está haciendo es convocar a la población a visitar el Centro Histórico.

La decisión de ir es aleatoria, más eficiente que una asignación artificial, pero suele tener un sesgo los días de quincena, esa saturación es la que más habría que evitar.

¿Pero por qué dividir a la población? ¿Por qué intentar establecer un principio de orden? En realidad esto obedece siempre a bienes escasos. En este caso el bien escaso es la sana distancia, el espacio público. Cuando la escasez de gasolina, naturalmente el bien escaso era el combustible, el precio habría sido una opción polémica de racionamiento. Pero el Hoy No Circula también es respuesta a la escasez, en este caso de oxígeno, o las filas para el examen de las preparatorias, o la gestión de algún trámite.

Si se saturan las calles, como parece estar ocurriendo desde el inicio de la reapertura, habrá que tomar alguna medida, sin caer en el “buen intento” de proponer días distintos según la inicial del apellido.

¿Podríamos generar la apertura del centro de manera temática y en forma coordinada con los comerciantes? ¿Podríamos generar ferias temáticas en los estadios para que no toda la gente se concentre en el centro? la maravilla del Centro Histórico es que lo que no encuentras no existe, pero muchos bienes deberían estar presentes en lugares menos saturados del resto de la ciudad. Qué maravilla que en República del Salvador haya papelerías, en Donceles librerías y en Isabela Católica sastrerías y casimires. Sin embargo, hoy esto es complicado: necesitamos generar otros espacios en la ciudad en los que haya una gran oferta como en el centro. Esto puede ser una buena intención en el mediano plazo, no hoy, cuando debemos evitar la saturación.

¿Cuál creo que sería la solución? Si bien es cierto que con las peatonalizaciones la gente está ganando mucho espacio público, dosificar la entrada de vehículos tendría que ser la estrategia complementaria. No es a las personas a las que hay que restringir el acceso, por la inicial de su apellido, sino a los coches, cualquiera que sea el mecanismo. Eso dosificará la entrada de personas al centro e iría preparando acciones de mayor alcance, post Covid: crear una Zona baja en emisiones, de la que hablaremos en otra ocasión.

Desde que inició esta administración gubernamental en Ciudad de México hemos visto una tendencia a que se establezca algún mecanismo de orden. Con la crisis de la gasolina, a principios de 2019, la Jefa de Gobierno propuso cargar según la terminación de la placa. Ahora, con la reapertura del Centro Histórico, vemos que las “calles flexibles” han sido ordenadas de tal forma que locales con número impar abren un día, y pares al día siguiente.

La cereza del pastel, por supuesto ridícula y jocosa, fue el anuncio de que recomendaban a la población acudir al centro según la letra de su apellido. Y digo ridícula no sólo por las bromas que ha propiciado sino también porque al establecer esta clasificación, de la A a la L y de la M a la Z, en realidad lo que la Jefa de Gobierno está haciendo es convocar a la población a visitar el Centro Histórico.

La decisión de ir es aleatoria, más eficiente que una asignación artificial, pero suele tener un sesgo los días de quincena, esa saturación es la que más habría que evitar.

¿Pero por qué dividir a la población? ¿Por qué intentar establecer un principio de orden? En realidad esto obedece siempre a bienes escasos. En este caso el bien escaso es la sana distancia, el espacio público. Cuando la escasez de gasolina, naturalmente el bien escaso era el combustible, el precio habría sido una opción polémica de racionamiento. Pero el Hoy No Circula también es respuesta a la escasez, en este caso de oxígeno, o las filas para el examen de las preparatorias, o la gestión de algún trámite.

Si se saturan las calles, como parece estar ocurriendo desde el inicio de la reapertura, habrá que tomar alguna medida, sin caer en el “buen intento” de proponer días distintos según la inicial del apellido.

¿Podríamos generar la apertura del centro de manera temática y en forma coordinada con los comerciantes? ¿Podríamos generar ferias temáticas en los estadios para que no toda la gente se concentre en el centro? la maravilla del Centro Histórico es que lo que no encuentras no existe, pero muchos bienes deberían estar presentes en lugares menos saturados del resto de la ciudad. Qué maravilla que en República del Salvador haya papelerías, en Donceles librerías y en Isabela Católica sastrerías y casimires. Sin embargo, hoy esto es complicado: necesitamos generar otros espacios en la ciudad en los que haya una gran oferta como en el centro. Esto puede ser una buena intención en el mediano plazo, no hoy, cuando debemos evitar la saturación.

¿Cuál creo que sería la solución? Si bien es cierto que con las peatonalizaciones la gente está ganando mucho espacio público, dosificar la entrada de vehículos tendría que ser la estrategia complementaria. No es a las personas a las que hay que restringir el acceso, por la inicial de su apellido, sino a los coches, cualquiera que sea el mecanismo. Eso dosificará la entrada de personas al centro e iría preparando acciones de mayor alcance, post Covid: crear una Zona baja en emisiones, de la que hablaremos en otra ocasión.