/ miércoles 17 de febrero de 2021

Centro de Barrio | División

Cuando aún llevaba una comunicación amable con Andrés Lajous, recuerdo que me comentó que el Secretario de Obras estaba más dispuesto a hacer la ciclovía de División del Norte que él. Su preocupación estaba en que la negociación con vecinos y locatarios sería desgastante, frente a la posibilidad de detonar otros proyectos ciclistas en la ciudad.

Al cabo de dos años y meses, Lajous se encuentra desgastado, pero firme, y aún sin intenciones de hacer la ciclovía de División del Norte. Desde hace unos meses, todos los viernes se reúnen decenas de ciclistas, en un número creciente, para protestar por la inseguridad vial y las malas decisiones que la han agravado. Nuestras autoridades piensan que se trata de un movimiento político y no un reclamo legítimo, pese a que las evidencias están en las calles: el 2021 lleva más muertos que días por incidentes viales en Ciudad de México.

En distintos momentos ha habido activaciones de ciclistas para promover la ciclovía en División del Norte, quizá la más esperada de la ciudad. El Sol de México destacó la semana pasada que la Secretaría de Obras cambió el balizamiento de la avenida por uno centrado en los coches. Desde 2012 estaba pintado un carril de bicicletas, ocupado por vehículos estacionados, pese a la prohibición para vías primarias. Si esto fuera la base para primero retirar los vehículos estacionados y luego hacer la ciclovía, sería una buena noticia; no es el caso.

No he ido a las rodadas de los viernes, pero tengo una gran simpatía con lo que están haciendo: pese a la resistencia, están metiendo el tema en la agenda pública. Puedo estar a favor o en contra de demandas puntuales, incluso puedo decir que si por mi fuera los bloqueos no incluirían el carril del metrobús sino sólo los carriles del automóvil, pero lo más importante es la notoriedad de las manifestaciones, en un entorno de represión y resistencia de la autoridad, y la división creciente en los movimientos a favor de la movilidad sustentable.

Hace año y medio, Héctor Zamarrón, ciclista y periodista, publicó un artículo que hablaba de estas divisiones, “De cicatrices y divisiones en la movilidad”. Allí decía “no se trata de activistas domesticados frente a rebeldes indomables, sino de un campo de batalla por el futuro de nuestra ciudad y sobre las diferencias en los métodos para conseguirlo.” Las voces moderadas, y desplazadas por el radicalismo, sufren y le buscan peros al movimiento; la furia ciclista, en realidad, ve con escepticismo no sólo al secretario Lajous sino a todo aquel que lo apoya directa o indirectamente.

La solución a estas divisiones debería pasar por un objetivo común. Hay muchos posibles, pero deberíamos comenzar por División del Norte. Sí es posible construir una ciclovía en esta avenida, de Xochimilco a Insurgentes. Para ello hay que convocar al respaldo ciudadano: esto no es un tema de vecinos o de comerciantes de materiales de construcción que hoy dejan sus autos en lugar prohibido. La ciclovía no matará los negocios, ni reducirá la calidad de vida de quienes vivan en División del Norte, al contrario; la ciclovía sí podría ser no sólo algo bueno para la movilidad y el comercio, sino un gran factor de unidad en torno a la movilidad sustentable.

Cuando aún llevaba una comunicación amable con Andrés Lajous, recuerdo que me comentó que el Secretario de Obras estaba más dispuesto a hacer la ciclovía de División del Norte que él. Su preocupación estaba en que la negociación con vecinos y locatarios sería desgastante, frente a la posibilidad de detonar otros proyectos ciclistas en la ciudad.

Al cabo de dos años y meses, Lajous se encuentra desgastado, pero firme, y aún sin intenciones de hacer la ciclovía de División del Norte. Desde hace unos meses, todos los viernes se reúnen decenas de ciclistas, en un número creciente, para protestar por la inseguridad vial y las malas decisiones que la han agravado. Nuestras autoridades piensan que se trata de un movimiento político y no un reclamo legítimo, pese a que las evidencias están en las calles: el 2021 lleva más muertos que días por incidentes viales en Ciudad de México.

En distintos momentos ha habido activaciones de ciclistas para promover la ciclovía en División del Norte, quizá la más esperada de la ciudad. El Sol de México destacó la semana pasada que la Secretaría de Obras cambió el balizamiento de la avenida por uno centrado en los coches. Desde 2012 estaba pintado un carril de bicicletas, ocupado por vehículos estacionados, pese a la prohibición para vías primarias. Si esto fuera la base para primero retirar los vehículos estacionados y luego hacer la ciclovía, sería una buena noticia; no es el caso.

No he ido a las rodadas de los viernes, pero tengo una gran simpatía con lo que están haciendo: pese a la resistencia, están metiendo el tema en la agenda pública. Puedo estar a favor o en contra de demandas puntuales, incluso puedo decir que si por mi fuera los bloqueos no incluirían el carril del metrobús sino sólo los carriles del automóvil, pero lo más importante es la notoriedad de las manifestaciones, en un entorno de represión y resistencia de la autoridad, y la división creciente en los movimientos a favor de la movilidad sustentable.

Hace año y medio, Héctor Zamarrón, ciclista y periodista, publicó un artículo que hablaba de estas divisiones, “De cicatrices y divisiones en la movilidad”. Allí decía “no se trata de activistas domesticados frente a rebeldes indomables, sino de un campo de batalla por el futuro de nuestra ciudad y sobre las diferencias en los métodos para conseguirlo.” Las voces moderadas, y desplazadas por el radicalismo, sufren y le buscan peros al movimiento; la furia ciclista, en realidad, ve con escepticismo no sólo al secretario Lajous sino a todo aquel que lo apoya directa o indirectamente.

La solución a estas divisiones debería pasar por un objetivo común. Hay muchos posibles, pero deberíamos comenzar por División del Norte. Sí es posible construir una ciclovía en esta avenida, de Xochimilco a Insurgentes. Para ello hay que convocar al respaldo ciudadano: esto no es un tema de vecinos o de comerciantes de materiales de construcción que hoy dejan sus autos en lugar prohibido. La ciclovía no matará los negocios, ni reducirá la calidad de vida de quienes vivan en División del Norte, al contrario; la ciclovía sí podría ser no sólo algo bueno para la movilidad y el comercio, sino un gran factor de unidad en torno a la movilidad sustentable.