/ miércoles 29 de enero de 2020

Centro de Barrio | Eje Central

En las últimas semanas han ocurrido dos cambios importantes en el Eje Central. Por un lado la introducción de los nuevos trolebuses, modernos, de entrada baja, a los que ahora se incorpora la opción del pago con tarjeta de ciudad. Por otro, se concretó finalmente el carril “trolebús - bici”, que se había venido posponiendo por años, desde la administración de Marcelo Ebrard.

Más allá de que el Gobierno de Ciudad de México inauguró el carril Trole-bici antes que la obra esté completa, tengo la percepción de que este proyecto llega tarde a la ciudad. En la administración de Ebrard, siendo director de Servicio de Transportes Eléctricos, Rufino León, se instrumentó el corredor Cero Emisiones: se adecuaron las paradas, se reforzó la delimitación del carril exclusivo del trolebús, se mejoró la frecuencia de este servicio, pero no se señalizó para el uso ciclista.

Aún así, por años, los ciclistas que vivimos en el sur hemos encontrado en el Eje Central una buena conexión entre el Centro Histórico y las demarcaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán. En términos generales ha funcionado de manera segura, pero con sus riesgos. Por ejemplo, en el contraflujo nunca falta el invasor que circula en sentido contrario a alta velocidad y el cruce con el Eje 3 Sur es uno de los más riesgosos.

Un carril compartido de transporte público y bicicleta, con base en la Guía de Infraestructura Ciclista “Ciclociudades”, elaborada por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, exige un ancho de 4.30 a 4.60. En una entrevista escuché que el secretario Andrés Lajous presumía 4.10 metros de forma continua. Él no lo aclaraba, pero en el tramo del Centro Histórico esa distancia se reduce a 3.60, lo que no garantiza el rebase seguro entre bicicleta y trolebús.

Pero es una realidad que donde existe carril de contraflujo, la bicicleta y el transporte público suelen convivir, lo mismo cuando haya carril exclusivo del transporte público del lado derecho, como en Eje Central. Entonces el planteamiento debe ser ¿cómo convivir?

¿Puede haber una ciclovía en Eje Central? Sin duda alguna, pero esto implica que por un lado se cancele un carril de autos. No es el único escenario. La ruta de trolebús tiene una alta demanda y pierde mucho tiempo en los abordajes. La introducción de lectores de tarjetas ayuda, pero será insuficiente.

Sorprenderá que lo diga, pero Eje Central debería operar como el Metrobús, con estaciones al centro y una ciclovía en los extremos. Habrá resistencias, pero ese diseño debe prevalecer si consideramos la preeminencia de la bici y el transporte público por sobre el auto.

El hecho de que no se hayan logrado las dimensiones técnicas para el trolebús - bici en ningún tramo, nos dice que hay que pensar en el Eje Central de otra manera. En el Centro Histórico la situación es más grave. Los carriles del trolebús no sólo son usados por bicicletas, también personas que llevan carga en diablitos y triciclos. Por ello creo que es urgente reducir un carril del Eje Central, al menos desde Dr. Claudio Bernard y ya sea generar la ciclovía o que el carril compartido quede aislado por una guarnición.

En todo caso, el nuevo diseño de Eje Central, si bien es una mejora importante y largamente postergada, llega tarde y no es definitivo. Hay que planear cómo seguir avanzando en pro de la movilidad sustentable.

En las últimas semanas han ocurrido dos cambios importantes en el Eje Central. Por un lado la introducción de los nuevos trolebuses, modernos, de entrada baja, a los que ahora se incorpora la opción del pago con tarjeta de ciudad. Por otro, se concretó finalmente el carril “trolebús - bici”, que se había venido posponiendo por años, desde la administración de Marcelo Ebrard.

Más allá de que el Gobierno de Ciudad de México inauguró el carril Trole-bici antes que la obra esté completa, tengo la percepción de que este proyecto llega tarde a la ciudad. En la administración de Ebrard, siendo director de Servicio de Transportes Eléctricos, Rufino León, se instrumentó el corredor Cero Emisiones: se adecuaron las paradas, se reforzó la delimitación del carril exclusivo del trolebús, se mejoró la frecuencia de este servicio, pero no se señalizó para el uso ciclista.

Aún así, por años, los ciclistas que vivimos en el sur hemos encontrado en el Eje Central una buena conexión entre el Centro Histórico y las demarcaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán. En términos generales ha funcionado de manera segura, pero con sus riesgos. Por ejemplo, en el contraflujo nunca falta el invasor que circula en sentido contrario a alta velocidad y el cruce con el Eje 3 Sur es uno de los más riesgosos.

Un carril compartido de transporte público y bicicleta, con base en la Guía de Infraestructura Ciclista “Ciclociudades”, elaborada por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, exige un ancho de 4.30 a 4.60. En una entrevista escuché que el secretario Andrés Lajous presumía 4.10 metros de forma continua. Él no lo aclaraba, pero en el tramo del Centro Histórico esa distancia se reduce a 3.60, lo que no garantiza el rebase seguro entre bicicleta y trolebús.

Pero es una realidad que donde existe carril de contraflujo, la bicicleta y el transporte público suelen convivir, lo mismo cuando haya carril exclusivo del transporte público del lado derecho, como en Eje Central. Entonces el planteamiento debe ser ¿cómo convivir?

¿Puede haber una ciclovía en Eje Central? Sin duda alguna, pero esto implica que por un lado se cancele un carril de autos. No es el único escenario. La ruta de trolebús tiene una alta demanda y pierde mucho tiempo en los abordajes. La introducción de lectores de tarjetas ayuda, pero será insuficiente.

Sorprenderá que lo diga, pero Eje Central debería operar como el Metrobús, con estaciones al centro y una ciclovía en los extremos. Habrá resistencias, pero ese diseño debe prevalecer si consideramos la preeminencia de la bici y el transporte público por sobre el auto.

El hecho de que no se hayan logrado las dimensiones técnicas para el trolebús - bici en ningún tramo, nos dice que hay que pensar en el Eje Central de otra manera. En el Centro Histórico la situación es más grave. Los carriles del trolebús no sólo son usados por bicicletas, también personas que llevan carga en diablitos y triciclos. Por ello creo que es urgente reducir un carril del Eje Central, al menos desde Dr. Claudio Bernard y ya sea generar la ciclovía o que el carril compartido quede aislado por una guarnición.

En todo caso, el nuevo diseño de Eje Central, si bien es una mejora importante y largamente postergada, llega tarde y no es definitivo. Hay que planear cómo seguir avanzando en pro de la movilidad sustentable.

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