/ miércoles 27 de enero de 2021

Centro de Barrio | El Tigre y el Vagón

Una de mis películas favoritas es El Tigre y el Dragón, dirigida por Ang Lee. En ella, constantemente se puede escuchar que un corazón que es fiel realiza su sueños, y se cuenta que una persona fiel a su corazón puede lanzarse al abismo desde una montaña y que no le pase nada.

Esta realidad figurada la practicamos muchas personas. La prudencia, los controles, la necesidad de cuidar formas nos llevan a un desempeño limitado. En cambio, la libertad, apegarnos a lo que nos dice nuestra naturaleza, ser más uno mismo, nos lleva a otros resultados. Siempre hay circunstancias en las que esto no se puede, pero cuando sí, o incluso cuando estamos bajo presión por un resultado, somos mucho mejores.

El Metro de la Ciudad de México construyó en unos cuantos días una subestación eléctrica que en otras circunstancias le habría llevado meses desarrollar; también logró establecer un Puesto Central de Control mediante un programa de “Telemetría” que resulta mucho más avanzado a lo que había hasta el 9 de enero, unas horas antes del incendio que destruyó las instalaciones que han sido repuestas y que ahora están en proceso de calibración.

En las instalaciones más importantes del Sistema de Transporte Colectivo, se quemaron la subestación que alimenta buena parte de la red, y cinco de seis pisos operativos. Además de la mujer que murió en el incendio, cientos de miles de usuarios quedaron afectados. En términos de vidas humanas, este incidente es superado por la colisión de 1975; pero en términos de afectación en el servicio no tiene precedentes.

Así sea con sólo 10 trenes, sí estoy impresionado por lo que se logró en el Sistema de Transporte Colectivo Metro en estos 15 días: tiene que documentarse cómo fueron nutriéndose de información, quiénes y cómo tomaron las decisiones, cómo se dio la cooperación entre Metro y Comisión Federal de Electricidad, y cómo se irá avanzando hasta el restablecimiento pleno del servicio.

Si menciono la película de El Tigre y el Dragón es porque creo que ha sucedido algo muy similar a la historia de la película. Jen, la jovencita aventurera, protagonista de la película enfrenta dos tipos de circunstancias: una, en la que está atrapada por la manipulación de su rencorosa maestra, Zorra de Jade; la otra, en la que busca ser libre.

Igual veo dos Florencias Serranía. Por un lado, la que hizo el ridículo anticipando que ella era la Subdirectora General de Mantenimiento, frente a Diputados del Congreso de la Ciudad de México, días antes del incidente, pero luego minimizándolo con su famoso “Yo sólo soy la Directora General”; del otro lado, la misma Florencia Serranía ha conducido un hito histórico en la ingeniería mexicana: reconstruir instalaciones eléctricas y de comando en sólo 15 días, tras un incidente que pudo haber dejado sin seis líneas a la ciudad por varios meses.

Son dos Florencias Serranías, la que elogio, más cercana a la que conozco; y la que parece llevar buena parte de la responsabilidad, al menos por omisión, en el incidente del 10 de enero. Dos directoras, la que da resultados cuando toma decisiones en libertad, la otra, atrapada en las exigencias de su jefa “austericida”. Vuelvo a la película de Ang Lee y confirmo que un corazón libre, realiza sus sueños.

Una de mis películas favoritas es El Tigre y el Dragón, dirigida por Ang Lee. En ella, constantemente se puede escuchar que un corazón que es fiel realiza su sueños, y se cuenta que una persona fiel a su corazón puede lanzarse al abismo desde una montaña y que no le pase nada.

Esta realidad figurada la practicamos muchas personas. La prudencia, los controles, la necesidad de cuidar formas nos llevan a un desempeño limitado. En cambio, la libertad, apegarnos a lo que nos dice nuestra naturaleza, ser más uno mismo, nos lleva a otros resultados. Siempre hay circunstancias en las que esto no se puede, pero cuando sí, o incluso cuando estamos bajo presión por un resultado, somos mucho mejores.

El Metro de la Ciudad de México construyó en unos cuantos días una subestación eléctrica que en otras circunstancias le habría llevado meses desarrollar; también logró establecer un Puesto Central de Control mediante un programa de “Telemetría” que resulta mucho más avanzado a lo que había hasta el 9 de enero, unas horas antes del incendio que destruyó las instalaciones que han sido repuestas y que ahora están en proceso de calibración.

En las instalaciones más importantes del Sistema de Transporte Colectivo, se quemaron la subestación que alimenta buena parte de la red, y cinco de seis pisos operativos. Además de la mujer que murió en el incendio, cientos de miles de usuarios quedaron afectados. En términos de vidas humanas, este incidente es superado por la colisión de 1975; pero en términos de afectación en el servicio no tiene precedentes.

Así sea con sólo 10 trenes, sí estoy impresionado por lo que se logró en el Sistema de Transporte Colectivo Metro en estos 15 días: tiene que documentarse cómo fueron nutriéndose de información, quiénes y cómo tomaron las decisiones, cómo se dio la cooperación entre Metro y Comisión Federal de Electricidad, y cómo se irá avanzando hasta el restablecimiento pleno del servicio.

Si menciono la película de El Tigre y el Dragón es porque creo que ha sucedido algo muy similar a la historia de la película. Jen, la jovencita aventurera, protagonista de la película enfrenta dos tipos de circunstancias: una, en la que está atrapada por la manipulación de su rencorosa maestra, Zorra de Jade; la otra, en la que busca ser libre.

Igual veo dos Florencias Serranía. Por un lado, la que hizo el ridículo anticipando que ella era la Subdirectora General de Mantenimiento, frente a Diputados del Congreso de la Ciudad de México, días antes del incidente, pero luego minimizándolo con su famoso “Yo sólo soy la Directora General”; del otro lado, la misma Florencia Serranía ha conducido un hito histórico en la ingeniería mexicana: reconstruir instalaciones eléctricas y de comando en sólo 15 días, tras un incidente que pudo haber dejado sin seis líneas a la ciudad por varios meses.

Son dos Florencias Serranías, la que elogio, más cercana a la que conozco; y la que parece llevar buena parte de la responsabilidad, al menos por omisión, en el incidente del 10 de enero. Dos directoras, la que da resultados cuando toma decisiones en libertad, la otra, atrapada en las exigencias de su jefa “austericida”. Vuelvo a la película de Ang Lee y confirmo que un corazón libre, realiza sus sueños.