/ miércoles 28 de octubre de 2020

Centro de Barrio | Publicidad circular

Este fin de semana, el Gobierno de la Ciudad de México retiró los dos cilindros publicitarios que se encontraban en la Glorieta de Insurgentes, los cuales operaron por una década sin que se haya concretado en ese punto el “Nodo publicitario” que supuestamente habría dado lugar al “Time Square” Chilango.

Georgina Cebey reflexiona sobre la Glorieta Insurgentes en Arquitectura del fracaso, y la señala como un sitio simbólico del México modernizador. Para Hollywood, no sólo resultó modernista sino futurista, al recibir a Schwarzenegger hace 30 años. Sin embargo, los círculos conforman una camisa de fuerza para este espacio, una “ruina circular” como la definió Cebey.

En la concepción original del Nodo publicitario de Insurgentes y Chapultepec, la entrada al Metro Insurgentes era coronada por una gran dona publicitaria, lo mismo que los parapetos de la avenida semielevada. En el primer caso, esto era imposible porque la obra de Pedro Ramírez Vázquez forma parte del patrimonio artístico de nuestro país, así que el criterio del Instituto Nacional de Bellas Artes sería contrario a que el punto más simbólico de la glorieta, fuera alterado por pantallas publicitarias.

Debajo de la glorieta pasa en túnel la avenida Chapultepec, dos vías del metro, más los andenes y escaleras de la estación. En muy pocos puntos se puede soportar una estructura pesada. De hecho, son sólo dos, los que por diez años alojaron los cilindros publicitarios.

En teoría, el nodo debía haberse conformado por una multiplicidad de pantallas que reemplazaran a los espectaculares de alrededor de 15 empresas. Por el sistema de reglas aplicado al momento del sorteo de espacios, en 2011, sólo una empresa fue la beneficiaria. Ésta pagó algunas inversiones en la Glorieta, pero no se logró ordenar la publicidad, pues al no haber beneficios al resto de las empresas, algunas regresaron a sus posiciones históricas.

En la propia inauguración de la Glorieta, en 1969, se alcanza a ver un anuncio publicitario en la foto de la develación de la placa conmemorativa. También en imágenes de la obra vemos publicidad. Ésta siempre ha estado presente en este espacio.

El retiro de los cilindros no significa el fracaso de los nodos publicitarios, por el contrario, pone un piso parejo para todas las empresas interesadas en un reordenamiento. Para concretar el nodo publicitario se requiere voluntad de las partes involucradas, empresarios y autoridades. Hay avances para ello en la Glorieta Insurgentes, lo mismo que para el nodo de Diagonal Patriotismo con Circuito Interior. Esto no se parecerá a Time Square, pero por lo menos se tendrá el primer espacio con publicidad ordenada.

El beneficio de ello no sólo será en imagen urbana, sino que las empresas de publicidad exterior por fin encontrarán los incentivos para caminar hacia el orden, a la vez que la Secretaría de Administración y Finanzas pueda recaudar una contraprestación, lo que no sucede con la publicidad colocada en propiedad privada.

El retiro de los cilindros es una buena acción de gobierno, ahora deberán aprovecharla para favorecer tanto un ordenamiento de la publicidad exterior como la recaudación.

Este fin de semana, el Gobierno de la Ciudad de México retiró los dos cilindros publicitarios que se encontraban en la Glorieta de Insurgentes, los cuales operaron por una década sin que se haya concretado en ese punto el “Nodo publicitario” que supuestamente habría dado lugar al “Time Square” Chilango.

Georgina Cebey reflexiona sobre la Glorieta Insurgentes en Arquitectura del fracaso, y la señala como un sitio simbólico del México modernizador. Para Hollywood, no sólo resultó modernista sino futurista, al recibir a Schwarzenegger hace 30 años. Sin embargo, los círculos conforman una camisa de fuerza para este espacio, una “ruina circular” como la definió Cebey.

En la concepción original del Nodo publicitario de Insurgentes y Chapultepec, la entrada al Metro Insurgentes era coronada por una gran dona publicitaria, lo mismo que los parapetos de la avenida semielevada. En el primer caso, esto era imposible porque la obra de Pedro Ramírez Vázquez forma parte del patrimonio artístico de nuestro país, así que el criterio del Instituto Nacional de Bellas Artes sería contrario a que el punto más simbólico de la glorieta, fuera alterado por pantallas publicitarias.

Debajo de la glorieta pasa en túnel la avenida Chapultepec, dos vías del metro, más los andenes y escaleras de la estación. En muy pocos puntos se puede soportar una estructura pesada. De hecho, son sólo dos, los que por diez años alojaron los cilindros publicitarios.

En teoría, el nodo debía haberse conformado por una multiplicidad de pantallas que reemplazaran a los espectaculares de alrededor de 15 empresas. Por el sistema de reglas aplicado al momento del sorteo de espacios, en 2011, sólo una empresa fue la beneficiaria. Ésta pagó algunas inversiones en la Glorieta, pero no se logró ordenar la publicidad, pues al no haber beneficios al resto de las empresas, algunas regresaron a sus posiciones históricas.

En la propia inauguración de la Glorieta, en 1969, se alcanza a ver un anuncio publicitario en la foto de la develación de la placa conmemorativa. También en imágenes de la obra vemos publicidad. Ésta siempre ha estado presente en este espacio.

El retiro de los cilindros no significa el fracaso de los nodos publicitarios, por el contrario, pone un piso parejo para todas las empresas interesadas en un reordenamiento. Para concretar el nodo publicitario se requiere voluntad de las partes involucradas, empresarios y autoridades. Hay avances para ello en la Glorieta Insurgentes, lo mismo que para el nodo de Diagonal Patriotismo con Circuito Interior. Esto no se parecerá a Time Square, pero por lo menos se tendrá el primer espacio con publicidad ordenada.

El beneficio de ello no sólo será en imagen urbana, sino que las empresas de publicidad exterior por fin encontrarán los incentivos para caminar hacia el orden, a la vez que la Secretaría de Administración y Finanzas pueda recaudar una contraprestación, lo que no sucede con la publicidad colocada en propiedad privada.

El retiro de los cilindros es una buena acción de gobierno, ahora deberán aprovecharla para favorecer tanto un ordenamiento de la publicidad exterior como la recaudación.