/ miércoles 23 de enero de 2019

Centro de Barrio | Solución, no plaga

En febrero de 2010, Ecobici, el Sistema de Bicicleta Pública de la Ciudad de México, inició operaciones. En sus inicios, sólo abarcaba tres colonias, pero pronto inició su expansión y hoy es uno de los mayores sistemas en el mundo, con operación en Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc. El operador ha sido, desde entonces, Clear Channel, quien recibe tanto pagos por la operación, como espacios publicitarios.

Al parecer, Ecobici tendrá un cambio relevante en los próximos meses. Con el paso del tiempo estos sistemas ganan flexibilidad y se espera que esto ocurra en la Ciudad de México.

De pronto, con el auge bicicletero, empezaron a pulular primero bicicletas privadas de servicio público: Mobike, Vbike, Dezba; después scooters: Grin, Lime, Bird, entre otros. Las motos eléctricas, Econduce, no habían logrado despuntar y lo hicieron con este boom. Sin embargo, con los nuevos sistemas vino el desorden. Montañas de bicicletas en las calles, scooters a medio camino.

Los nuevos servicios ofrecen una comodidad relativa a los usuarios: la gente sí los está usando, pero cada uno requiere una plataforma electrónica distinta. No nos damos cuenta que todos los servicios que he listado, incluyendo Ecobici, forman parte del mismo concierto: movilidad alternativa. A las nuevas marcas les interesa estar donde ya está Ecobici, es decir, en las colonias centrales, donde se concentra la actividad comercial y laboral. Pero requerimos que Ecobici abarque otras colonias: por ejemplo Narvarte, Doctores, Verónica Anzures, Santa María la Ribera; ello es muy caro tanto por la instalación como por la operación.

Los sistemas sin anclaje deben ser ordenados, pero es una extraordinaria noticia que existan, ya que amplían el horizonte de la bicicleta pública: son sistemas de bicicleta (o scooter) pública sin inversión pública (salvo el espacio que ocupan). La solución a este dilema está en una regulación fuerte (para lograr orden y seguridad), operación mediante código abierto (cualquier plataforma podría vincularse a estos servicios) y una estrategia geográfica que apueste a la máxima penetración de estos sistemas.

Si a los nuevos sistemas les interesan colonias como Roma o Polanco, en vez de cobrarles por instalarse, el gobierno les debe exigir que también cuenten con cobertura (ordenada) en colonias menos atractivas para su negocio, pero sí importantes en términos de vinculación entre los sistemas de transporte.

Al mismo tiempo, si la Secretaría de Movilidad está pensando en modificar la operación de Ecobici y cambiar de permisionario, la estrategia podría estar en un redireccionamiento del subsidio hacia los nuevos sistemas. Se trata de decenas de millones de pesos que, en una combinación de sistemas “dockless”, lograrían quizá una cobertura plena de Tlalpan a Periférico y de Ciudad Universitaria a La Villa, entre otras zonas, algo imposible sólo con Ecobici.

Hay que hacer un replanteamiento de la estrategia para la bicicleta pública para que más personas sean usuarias, más sistemas de transporte queden relacionados con bicicletas y scooters y más zonas de la ciudad cuenten con cobertura a bajo costo, como Ecobici. No veamos a los nuevos sistemas como una plaga sino como una gran oportunidad.

En febrero de 2010, Ecobici, el Sistema de Bicicleta Pública de la Ciudad de México, inició operaciones. En sus inicios, sólo abarcaba tres colonias, pero pronto inició su expansión y hoy es uno de los mayores sistemas en el mundo, con operación en Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc. El operador ha sido, desde entonces, Clear Channel, quien recibe tanto pagos por la operación, como espacios publicitarios.

Al parecer, Ecobici tendrá un cambio relevante en los próximos meses. Con el paso del tiempo estos sistemas ganan flexibilidad y se espera que esto ocurra en la Ciudad de México.

De pronto, con el auge bicicletero, empezaron a pulular primero bicicletas privadas de servicio público: Mobike, Vbike, Dezba; después scooters: Grin, Lime, Bird, entre otros. Las motos eléctricas, Econduce, no habían logrado despuntar y lo hicieron con este boom. Sin embargo, con los nuevos sistemas vino el desorden. Montañas de bicicletas en las calles, scooters a medio camino.

Los nuevos servicios ofrecen una comodidad relativa a los usuarios: la gente sí los está usando, pero cada uno requiere una plataforma electrónica distinta. No nos damos cuenta que todos los servicios que he listado, incluyendo Ecobici, forman parte del mismo concierto: movilidad alternativa. A las nuevas marcas les interesa estar donde ya está Ecobici, es decir, en las colonias centrales, donde se concentra la actividad comercial y laboral. Pero requerimos que Ecobici abarque otras colonias: por ejemplo Narvarte, Doctores, Verónica Anzures, Santa María la Ribera; ello es muy caro tanto por la instalación como por la operación.

Los sistemas sin anclaje deben ser ordenados, pero es una extraordinaria noticia que existan, ya que amplían el horizonte de la bicicleta pública: son sistemas de bicicleta (o scooter) pública sin inversión pública (salvo el espacio que ocupan). La solución a este dilema está en una regulación fuerte (para lograr orden y seguridad), operación mediante código abierto (cualquier plataforma podría vincularse a estos servicios) y una estrategia geográfica que apueste a la máxima penetración de estos sistemas.

Si a los nuevos sistemas les interesan colonias como Roma o Polanco, en vez de cobrarles por instalarse, el gobierno les debe exigir que también cuenten con cobertura (ordenada) en colonias menos atractivas para su negocio, pero sí importantes en términos de vinculación entre los sistemas de transporte.

Al mismo tiempo, si la Secretaría de Movilidad está pensando en modificar la operación de Ecobici y cambiar de permisionario, la estrategia podría estar en un redireccionamiento del subsidio hacia los nuevos sistemas. Se trata de decenas de millones de pesos que, en una combinación de sistemas “dockless”, lograrían quizá una cobertura plena de Tlalpan a Periférico y de Ciudad Universitaria a La Villa, entre otras zonas, algo imposible sólo con Ecobici.

Hay que hacer un replanteamiento de la estrategia para la bicicleta pública para que más personas sean usuarias, más sistemas de transporte queden relacionados con bicicletas y scooters y más zonas de la ciudad cuenten con cobertura a bajo costo, como Ecobici. No veamos a los nuevos sistemas como una plaga sino como una gran oportunidad.

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