/ miércoles 18 de marzo de 2020

Centro de barrio | Soy leyenda

En 2009, el paro de actividades fue mucho más repentino que el que estamos viviendo hoy día, derivado de la emergencia epidemiológica. Aquí ha sido la crónica de una cuarentena anunciada. Sin embargo, uno de los resultados que no quisiera ver es el impacto en seguridad vial que se vivió los últimos días de abril de 2009 y la primera quincena de mayo.

Como la película de Francis Lawrence, a penas unos meses antes de la crisis del A-H1N1, las calles de pronto estaban vacías. La gente podía conducir a cualquier velocidad, no había un policía dispuesto a multarlo, no había fotoinfracciones salvo en el Periférico elevado, y hoy uno puede buscar noticias de esas fechas y encontrar muchas notas sobre incidentes viales aparatosos.

Dada la mala calidad de las estadísticas de seguridad vial en México, incluso hoy día, es difícil demostrar que la cuarentena por el A-H1N1 derivó en una alta mortalidad vial, pero sin duda, en el contexto actual, tras el desmantelamiento de la estructura de fotomultas, la gente está manejando más rápido; aunque en el discurso de nuestro autocomplaciente secretario de Movilidad las fotocívicas están cambiando conductas, ocurre lo opuesto. Lo que se había avanzado en esta ciudad para moderar la velocidad del automovilista promedio se echó por la borda. Por ello podría decir que en los próximos días viviremos muchos riesgos en las calles. Habrá cientos o miles de conductores que interpreten las calles vacías como una oportunidad para probar los caballos de fuerza de sus coches. La oportunidad de que nadie les estorbe.

Justamente estos días de guardar son una buena oportunidad para moverse en bicicleta, uno viaja solo, a veces incluso con guantes, se estaciona y hace compras, luego regresa. Muchas veces, en medio del tránsito intenso, los ciclistas nos sentimos más seguros que en esos horarios en que los conductores pasan como bólidos, muy por encima de los límites de velocidad.

Según el artículo 12, fracción XXIV, es atribución del Secretario de Movilidad “impulsar la utilización de energías alternas y medidas de seguridad vial”. No puede evadirse, hacerlo lo convertirá en homicida culposo.

El tema del control de velocidad debería estar en el radar de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. No lo estará. La única política de seguridad vial que han instrumentado es la de aplaudirse solos. No han entendido la importancia de las velocidades bajas en los días promedio, menos lo entenderán en medio de esta crisis. Preveo habrá muertes por encima de la línea tendencial. Dentro de un año, nuestro señor secretario de Movilidad, visionario como cree ser, explicará que hubo un “ligero incremento” en el número de muertos, tal como hizo al comparar la mortalidad vial en 2019 respecto al 2018. Lo que bajo las cifras del C5 significa 29 muertos más, para nuestro secretario minimizador de problemas fueron “solo 5” ... después de más de una década con tendencia a la baja, quien está al frente de la Secretaría de Movilidad logró revertir los números. Si no hay una acción preventiva respecto a la velocidad, el número de colisiones mortales se disparará durante la cuarentena.

En 2009, el paro de actividades fue mucho más repentino que el que estamos viviendo hoy día, derivado de la emergencia epidemiológica. Aquí ha sido la crónica de una cuarentena anunciada. Sin embargo, uno de los resultados que no quisiera ver es el impacto en seguridad vial que se vivió los últimos días de abril de 2009 y la primera quincena de mayo.

Como la película de Francis Lawrence, a penas unos meses antes de la crisis del A-H1N1, las calles de pronto estaban vacías. La gente podía conducir a cualquier velocidad, no había un policía dispuesto a multarlo, no había fotoinfracciones salvo en el Periférico elevado, y hoy uno puede buscar noticias de esas fechas y encontrar muchas notas sobre incidentes viales aparatosos.

Dada la mala calidad de las estadísticas de seguridad vial en México, incluso hoy día, es difícil demostrar que la cuarentena por el A-H1N1 derivó en una alta mortalidad vial, pero sin duda, en el contexto actual, tras el desmantelamiento de la estructura de fotomultas, la gente está manejando más rápido; aunque en el discurso de nuestro autocomplaciente secretario de Movilidad las fotocívicas están cambiando conductas, ocurre lo opuesto. Lo que se había avanzado en esta ciudad para moderar la velocidad del automovilista promedio se echó por la borda. Por ello podría decir que en los próximos días viviremos muchos riesgos en las calles. Habrá cientos o miles de conductores que interpreten las calles vacías como una oportunidad para probar los caballos de fuerza de sus coches. La oportunidad de que nadie les estorbe.

Justamente estos días de guardar son una buena oportunidad para moverse en bicicleta, uno viaja solo, a veces incluso con guantes, se estaciona y hace compras, luego regresa. Muchas veces, en medio del tránsito intenso, los ciclistas nos sentimos más seguros que en esos horarios en que los conductores pasan como bólidos, muy por encima de los límites de velocidad.

Según el artículo 12, fracción XXIV, es atribución del Secretario de Movilidad “impulsar la utilización de energías alternas y medidas de seguridad vial”. No puede evadirse, hacerlo lo convertirá en homicida culposo.

El tema del control de velocidad debería estar en el radar de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. No lo estará. La única política de seguridad vial que han instrumentado es la de aplaudirse solos. No han entendido la importancia de las velocidades bajas en los días promedio, menos lo entenderán en medio de esta crisis. Preveo habrá muertes por encima de la línea tendencial. Dentro de un año, nuestro señor secretario de Movilidad, visionario como cree ser, explicará que hubo un “ligero incremento” en el número de muertos, tal como hizo al comparar la mortalidad vial en 2019 respecto al 2018. Lo que bajo las cifras del C5 significa 29 muertos más, para nuestro secretario minimizador de problemas fueron “solo 5” ... después de más de una década con tendencia a la baja, quien está al frente de la Secretaría de Movilidad logró revertir los números. Si no hay una acción preventiva respecto a la velocidad, el número de colisiones mortales se disparará durante la cuarentena.

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