/ martes 23 de junio de 2020

Chumel y Toñito

Este 15 de junio, José Antonio con diez años de edad desapareció. Al día siguiente, se encontró su cuerpo sin vida, con indicios de abuso sexual y las marcas de los golpes que provocaron su muerte. La brutalidad sucedió en Acayucan, Veracruz . Ese niño de diez años ya conocía el significado de las palabras pobreza, trabajo, abuso, carencias y todo aquello que sufren millones de niños y niñas en este país.


Cuando terminó la sepultura de Toñito, las autoridades locales fueron por la custodia de sus hermanos. Además, las instituciones municipales denunciaron a la madre por ser omisa en la violencia que ejerció el padrastro en contra de José Antonio o Toñito (como le decían sus familiares y amigos).


En estos casos es típico el culpar a la madre, y tratar que ésta también termine en prisión. Así las cosas, resulta que todas las campañas, los protocolos y lineamientos de género no llegan a Veracruz, parece que su distribución oficial es solo para cumplir con el sello que válida el envío. Las diversas instituciones oficiales que protegen a la mujer están inmóviles frente a esta doble tragedia. Les debe de parecer un asunto normal o no les debe de importar.


La muerte de Toñito no movió las instituciones, las prácticas policiacas, los ladrillos de la procuraduría del menor. No mereció un pronunciamiento serio ni las condolencias de la Fiscalía ni del Gobernador de ese estado. Las instituciones solo se pronunciaron para esquivar cualquier responsabilidad. La irracionalidad de ese homicidio no le movió un solo cabello a los altos funcionarios locales o federales. Pero… por el otro lado:


El señor José Manuel Torres (mejor conocido como Chumel) expresa su opinión a través de YouTube y redes sociales. En mi óptica, sus manifestaciones son un conjunto de trivialidades, simplismos, lugares comunes hasta llegar a la ofensa y a la discriminación. Es un ciudadano que peca de banal y despectivo (como los hay de cualquier corriente política). No es un ciudadano excepcional y, menos, con la polarización ideológica que vive el país.


El señor José Manuel Torres fue invitado a un debate sobre discriminación en Conapred para observar distintos puntos de vista sobre ese triste fenómeno. La invitación causó indignación en redes sociales el 16 de junio de 2020 (día en que se encontró el cuerpo de Toñito sin vida). Esa invitación culminó con la renuncia de la titular de Conapred (Mónica Maccise). Aquí, las instituciones oficiales que salvaguardan los derechos de las mujeres también guardan silencio, voltean la mirada para otro lugar y nadie está hablando de violencia en contra de Mónica Maccise. A todos y todas las que guardan silencio de la violencia en contra de Mónica Maccise, gracias por la congruencia. Y, peor aun, la Conapred está en un proceso de desmantelamiento por la trivial invitación al banal personaje de Chumel Torres.


Dos fenómenos, en las mismas fechas, pero, con distintos efectos. La brutal violencia en contra de un niño de diez años y contra la madre nos pasa desapercibida y las instituciones están firmes detrás de sus viejos ladrillos. La invitación a un foro sobre discriminación termina con el desmantelamiento de una institución. Con este baremo estamos evaluando, juzgando y tolerando el devenir institucional. Ojalá los políticos presten más atención a los homicidios en contra de la infancia y menos preocupación por un foro que dicho sea de paso se verificó con Chumel sin pena ni gloria.



Doctor en Derecho

@jangulonobara

Este 15 de junio, José Antonio con diez años de edad desapareció. Al día siguiente, se encontró su cuerpo sin vida, con indicios de abuso sexual y las marcas de los golpes que provocaron su muerte. La brutalidad sucedió en Acayucan, Veracruz . Ese niño de diez años ya conocía el significado de las palabras pobreza, trabajo, abuso, carencias y todo aquello que sufren millones de niños y niñas en este país.


Cuando terminó la sepultura de Toñito, las autoridades locales fueron por la custodia de sus hermanos. Además, las instituciones municipales denunciaron a la madre por ser omisa en la violencia que ejerció el padrastro en contra de José Antonio o Toñito (como le decían sus familiares y amigos).


En estos casos es típico el culpar a la madre, y tratar que ésta también termine en prisión. Así las cosas, resulta que todas las campañas, los protocolos y lineamientos de género no llegan a Veracruz, parece que su distribución oficial es solo para cumplir con el sello que válida el envío. Las diversas instituciones oficiales que protegen a la mujer están inmóviles frente a esta doble tragedia. Les debe de parecer un asunto normal o no les debe de importar.


La muerte de Toñito no movió las instituciones, las prácticas policiacas, los ladrillos de la procuraduría del menor. No mereció un pronunciamiento serio ni las condolencias de la Fiscalía ni del Gobernador de ese estado. Las instituciones solo se pronunciaron para esquivar cualquier responsabilidad. La irracionalidad de ese homicidio no le movió un solo cabello a los altos funcionarios locales o federales. Pero… por el otro lado:


El señor José Manuel Torres (mejor conocido como Chumel) expresa su opinión a través de YouTube y redes sociales. En mi óptica, sus manifestaciones son un conjunto de trivialidades, simplismos, lugares comunes hasta llegar a la ofensa y a la discriminación. Es un ciudadano que peca de banal y despectivo (como los hay de cualquier corriente política). No es un ciudadano excepcional y, menos, con la polarización ideológica que vive el país.


El señor José Manuel Torres fue invitado a un debate sobre discriminación en Conapred para observar distintos puntos de vista sobre ese triste fenómeno. La invitación causó indignación en redes sociales el 16 de junio de 2020 (día en que se encontró el cuerpo de Toñito sin vida). Esa invitación culminó con la renuncia de la titular de Conapred (Mónica Maccise). Aquí, las instituciones oficiales que salvaguardan los derechos de las mujeres también guardan silencio, voltean la mirada para otro lugar y nadie está hablando de violencia en contra de Mónica Maccise. A todos y todas las que guardan silencio de la violencia en contra de Mónica Maccise, gracias por la congruencia. Y, peor aun, la Conapred está en un proceso de desmantelamiento por la trivial invitación al banal personaje de Chumel Torres.


Dos fenómenos, en las mismas fechas, pero, con distintos efectos. La brutal violencia en contra de un niño de diez años y contra la madre nos pasa desapercibida y las instituciones están firmes detrás de sus viejos ladrillos. La invitación a un foro sobre discriminación termina con el desmantelamiento de una institución. Con este baremo estamos evaluando, juzgando y tolerando el devenir institucional. Ojalá los políticos presten más atención a los homicidios en contra de la infancia y menos preocupación por un foro que dicho sea de paso se verificó con Chumel sin pena ni gloria.



Doctor en Derecho

@jangulonobara

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