/ domingo 25 de octubre de 2020

Cienfuegos, víctima de la incompetencia

Poco más de 150 millones de estadounidenses están llamados a votar el próximo 3 de noviembre para elegir un nuevo presidente de Estados Unidos, y lo harán con pleno conocimiento de las consecuencias que implica tener un gobierno improvisado, incapaz y fragmentado. Por lo menos en México sí lo sabemos y hemos sufrido graves daños por decisiones emanadas de ese gobierno.

Los “indicios” son los hechos y circunstancias con carácter de conjetura, que se utilizan como base del razonamiento lógico del juzgador para considerar como ciertos hechos relacionados con los primeros desde un punto de vista causal, dando lugar a las presunciones. En tal sentido, los indicios pueden constituir el punto de arranque para definir presunciones, no obstante, la mayoría de éstas son resultado de la carga y eficacia de la prueba debido a lo subjetivo que pueden resultar los “indicios”.

El 15 de octubre pasado, la nación mexicana se cimbró como resultado de la detención del General Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional, en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, California, en Estados Unidos, quien viajaba en compañía de su familia en un vuelo comercial, imputándosele cuatro delitos federales, entre ellos tráfico de estupefacientes y lavado de dinero.

Se trata, evidentemente, de acusaciones muy serias que deberían estar sustentadas en pruebas contundentes y no en “indicios”, sobre todo por tratarse de un militar mexicano con 56 años de trayectoria castrense sin mancha, que ha colaborado estrechamente con órganos de inteligencia estadounidenses y quien apenas en 2018 fue condecorado por el propio Departamento de Defensa y por el Presidente de Estados Unidos con la “Legión al Mérito” en el Grado de Comandante por su excepcional trabajo.

Dos años más tarde, en la era de la posverdad, otra de las agencias de inteligencia de Estados Unidos lo apresa con base en “indicios”.

Esa decisión a todas luces injustificada se tomó, a decir de la información que se ha conocido a través de los reportes de prensa, con base en los dichos de un testigo protegido e intercepciones no claras de llamadas telefónicas entre delincuentes, causando un severo daño al interior de México y de nuestras Fuerzas Armadas, pues se trata de un General apreciado por la tropa, que en muchos sentidos constituye un ejemplo de lealtad y patriotismo y que hoy, con la confianza que merecen delincuentes a quienes el mismo General persiguió y facilitó su captura, se le ha decidido detener para investigarlo.

Es decir, no se le detiene como producto de una investigación que lo presuma culpable de los delitos que se le imputan, sino que se le detiene para investigarlo y ver si es culpable, ocasionándole a él, a su familia, al Ejército y a México un daño incosteable.

Se trata del sistema inquisitorial en su máxima expresión.

Por “indicios” la DEA ha deteriorado, consciente o inconscientemente, la confianza interinstitucional con los cuerpos de seguridad y defensa del Estado mexicano, sin que alguien hasta el momento presente una sola prueba que desmienta la honorabilidad e inocencia del General Salvador Cienfuegos Zepeda.


@jlcamachov

Zona de los archivos adjuntos

Poco más de 150 millones de estadounidenses están llamados a votar el próximo 3 de noviembre para elegir un nuevo presidente de Estados Unidos, y lo harán con pleno conocimiento de las consecuencias que implica tener un gobierno improvisado, incapaz y fragmentado. Por lo menos en México sí lo sabemos y hemos sufrido graves daños por decisiones emanadas de ese gobierno.

Los “indicios” son los hechos y circunstancias con carácter de conjetura, que se utilizan como base del razonamiento lógico del juzgador para considerar como ciertos hechos relacionados con los primeros desde un punto de vista causal, dando lugar a las presunciones. En tal sentido, los indicios pueden constituir el punto de arranque para definir presunciones, no obstante, la mayoría de éstas son resultado de la carga y eficacia de la prueba debido a lo subjetivo que pueden resultar los “indicios”.

El 15 de octubre pasado, la nación mexicana se cimbró como resultado de la detención del General Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional, en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, California, en Estados Unidos, quien viajaba en compañía de su familia en un vuelo comercial, imputándosele cuatro delitos federales, entre ellos tráfico de estupefacientes y lavado de dinero.

Se trata, evidentemente, de acusaciones muy serias que deberían estar sustentadas en pruebas contundentes y no en “indicios”, sobre todo por tratarse de un militar mexicano con 56 años de trayectoria castrense sin mancha, que ha colaborado estrechamente con órganos de inteligencia estadounidenses y quien apenas en 2018 fue condecorado por el propio Departamento de Defensa y por el Presidente de Estados Unidos con la “Legión al Mérito” en el Grado de Comandante por su excepcional trabajo.

Dos años más tarde, en la era de la posverdad, otra de las agencias de inteligencia de Estados Unidos lo apresa con base en “indicios”.

Esa decisión a todas luces injustificada se tomó, a decir de la información que se ha conocido a través de los reportes de prensa, con base en los dichos de un testigo protegido e intercepciones no claras de llamadas telefónicas entre delincuentes, causando un severo daño al interior de México y de nuestras Fuerzas Armadas, pues se trata de un General apreciado por la tropa, que en muchos sentidos constituye un ejemplo de lealtad y patriotismo y que hoy, con la confianza que merecen delincuentes a quienes el mismo General persiguió y facilitó su captura, se le ha decidido detener para investigarlo.

Es decir, no se le detiene como producto de una investigación que lo presuma culpable de los delitos que se le imputan, sino que se le detiene para investigarlo y ver si es culpable, ocasionándole a él, a su familia, al Ejército y a México un daño incosteable.

Se trata del sistema inquisitorial en su máxima expresión.

Por “indicios” la DEA ha deteriorado, consciente o inconscientemente, la confianza interinstitucional con los cuerpos de seguridad y defensa del Estado mexicano, sin que alguien hasta el momento presente una sola prueba que desmienta la honorabilidad e inocencia del General Salvador Cienfuegos Zepeda.


@jlcamachov

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