/ domingo 17 de marzo de 2019

Ciudadanos bien organizados

Por experiencia de once años al frente de un organismo civil especializado en atender a víctimas del delito, y como uno de los millones de mexicanos que han sido víctimas de uno o varios delitos, puedo afirmar que nunca he visto a un criminal con poderes especiales, visión de rayos X o capacidad de teletransportación.

Poco a poco, el andamiaje que propone el gobierno federal para establecer un nuevo modelo de seguridad pública va tomando forma, una vez concluida la parte política y la administrativa, la principal herramienta de éste será la Guardia Nacional.

Aquí es importante que no nos engañemos, la Guardia Nacional lleva un mensaje de orden en la construcción de esas bases que se necesitan para combatir eficientemente el delito en el país.Si bien, la promesa de campaña fue la pacificación y luego el combate frontal ala criminalidad, el diagnóstico que recibió el presidente de la República por parte de las fuerzas armadas fue tal, que modificó la estrategia original al grado que dejó sin posibilidades de rescate a la Policía Federal.

Este nuevo cuerpo de seguridad, inspirado tal vez en la leal Guardia Nacional juarista, será desplegado en las zonas más inseguras de la República y también será el primer contacto oficial con las y los ciudadanos, especialmente con aquellos que sean víctimas de algún delito.

De su preparación, disciplina, confianza, integridad y compromiso, dependerán los resultados que espera la nueva administración y que demanda la ciudadanía. Hasta aquí el plan de las autoridades a quienes corresponde por ley esta enorme tarea.

¿Qué haremos nosotros, los ciudadanos rasos, cuando la presencia de la Guardia Nacional sea una realidad? Esa es la pregunta de mayor relevancia. Si esta iniciativa no va acompañada de la gente, entonces será complejo construir la confianza necesaria para denunciar, prevenir y crear un sistema de seguridad respetado por la mayoría.

Porque los criminales no tienen filiación política (no que yo conozca) y tampoco les hace mucha diferencia en su actividad si existe o no un nuevo gobierno. Se trata de un negocio para prácticamente la totalidad de ellos, ya sea organizados en grandes grupos o en pequeñas bandas que solo tratan de subsistir día a día.

Es decir, el crimen en México es una actividad económica ilegal que se nutre de la impunidad y de la corrupción. Por su tamaño, ganancias y diversificación, estaríamos hablando de una compañía con la misma presencia que tiene una refresquera o una empresa de alimentos procesados en el territorio nacional.

Cuentan con medios para capacitar, reclutar, ascender y comprar a cualquiera que desee unirse a su organización; son flexibles y además están entrenados constantemente en identificar los enormes huecos de seguridad que dejamos sus víctimas. Por eso hablar de crimen organizado siempre ha sido ocioso: desde el cártel hasta el grupo de franeleros está organizado, y mucho mejor que cualquier población.

En esta realidad, si no estamos dispuestos a hacer lo que nos toca -y nos toca denunciar, de preferencia antela autoridad correspondiente, pero puede ser de manera anónima o hasta porredes sociales- entonces los esfuerzos por brindar seguridad, quitarle recursos humanos al crimen, y desmontar la estructura que permite el desarrollo de la delincuencia, fracasarán.

De ninguna forma esto se puede hacer en lo individual, si el principio del crimen en México es que están mejor organizados que la sociedad. Ahora lo que debemos impulsar es un puente ciudadano entre esa estrategia de seguridad, su representación en la figura dela Guardia Nacional, y un pueblo que no confía en sus autoridades inmediatas(mucho menos en las encargadas de la procuración de justicia).

La clave es organizarnos mejor que los delincuentes y eso es posible. Existen muchos casos de éxito en los que, aunque parezca increíble, los delitos han desaparecido cuando trabajamos en conjunto, nos cuidamos entre todos y hacemos presión para que el criminal no tenga oportunidad de aprovechar ese gran porcentaje de impunidad que todavía se mantiene no sólo en el aparato policiaco, sino en el judicial.

Puede gustar o no, pero el gobierno federal está haciendo su parte y cumpliendo con sus banderas de campaña. Pero eso no será suficiente si no entramos como ciudadanía a participar y a formar, nosotros, las redes que nos permitan restaurar un tejido social fracturado desde hace muchos años.

Porque esa próspera corporación llamada crimen no distingue partidos, preferencias políticas, y tampoco si uno se considera “chairo” o “fifí”, para ellos somos un tipo muy particular de cliente al que le quitan algo por la fuerza que después podrán comercializarnos conocen con el nombre de víctimas, a secas.

Dejemos de serlo.

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Por experiencia de once años al frente de un organismo civil especializado en atender a víctimas del delito, y como uno de los millones de mexicanos que han sido víctimas de uno o varios delitos, puedo afirmar que nunca he visto a un criminal con poderes especiales, visión de rayos X o capacidad de teletransportación.

Poco a poco, el andamiaje que propone el gobierno federal para establecer un nuevo modelo de seguridad pública va tomando forma, una vez concluida la parte política y la administrativa, la principal herramienta de éste será la Guardia Nacional.

Aquí es importante que no nos engañemos, la Guardia Nacional lleva un mensaje de orden en la construcción de esas bases que se necesitan para combatir eficientemente el delito en el país.Si bien, la promesa de campaña fue la pacificación y luego el combate frontal ala criminalidad, el diagnóstico que recibió el presidente de la República por parte de las fuerzas armadas fue tal, que modificó la estrategia original al grado que dejó sin posibilidades de rescate a la Policía Federal.

Este nuevo cuerpo de seguridad, inspirado tal vez en la leal Guardia Nacional juarista, será desplegado en las zonas más inseguras de la República y también será el primer contacto oficial con las y los ciudadanos, especialmente con aquellos que sean víctimas de algún delito.

De su preparación, disciplina, confianza, integridad y compromiso, dependerán los resultados que espera la nueva administración y que demanda la ciudadanía. Hasta aquí el plan de las autoridades a quienes corresponde por ley esta enorme tarea.

¿Qué haremos nosotros, los ciudadanos rasos, cuando la presencia de la Guardia Nacional sea una realidad? Esa es la pregunta de mayor relevancia. Si esta iniciativa no va acompañada de la gente, entonces será complejo construir la confianza necesaria para denunciar, prevenir y crear un sistema de seguridad respetado por la mayoría.

Porque los criminales no tienen filiación política (no que yo conozca) y tampoco les hace mucha diferencia en su actividad si existe o no un nuevo gobierno. Se trata de un negocio para prácticamente la totalidad de ellos, ya sea organizados en grandes grupos o en pequeñas bandas que solo tratan de subsistir día a día.

Es decir, el crimen en México es una actividad económica ilegal que se nutre de la impunidad y de la corrupción. Por su tamaño, ganancias y diversificación, estaríamos hablando de una compañía con la misma presencia que tiene una refresquera o una empresa de alimentos procesados en el territorio nacional.

Cuentan con medios para capacitar, reclutar, ascender y comprar a cualquiera que desee unirse a su organización; son flexibles y además están entrenados constantemente en identificar los enormes huecos de seguridad que dejamos sus víctimas. Por eso hablar de crimen organizado siempre ha sido ocioso: desde el cártel hasta el grupo de franeleros está organizado, y mucho mejor que cualquier población.

En esta realidad, si no estamos dispuestos a hacer lo que nos toca -y nos toca denunciar, de preferencia antela autoridad correspondiente, pero puede ser de manera anónima o hasta porredes sociales- entonces los esfuerzos por brindar seguridad, quitarle recursos humanos al crimen, y desmontar la estructura que permite el desarrollo de la delincuencia, fracasarán.

De ninguna forma esto se puede hacer en lo individual, si el principio del crimen en México es que están mejor organizados que la sociedad. Ahora lo que debemos impulsar es un puente ciudadano entre esa estrategia de seguridad, su representación en la figura dela Guardia Nacional, y un pueblo que no confía en sus autoridades inmediatas(mucho menos en las encargadas de la procuración de justicia).

La clave es organizarnos mejor que los delincuentes y eso es posible. Existen muchos casos de éxito en los que, aunque parezca increíble, los delitos han desaparecido cuando trabajamos en conjunto, nos cuidamos entre todos y hacemos presión para que el criminal no tenga oportunidad de aprovechar ese gran porcentaje de impunidad que todavía se mantiene no sólo en el aparato policiaco, sino en el judicial.

Puede gustar o no, pero el gobierno federal está haciendo su parte y cumpliendo con sus banderas de campaña. Pero eso no será suficiente si no entramos como ciudadanía a participar y a formar, nosotros, las redes que nos permitan restaurar un tejido social fracturado desde hace muchos años.

Porque esa próspera corporación llamada crimen no distingue partidos, preferencias políticas, y tampoco si uno se considera “chairo” o “fifí”, para ellos somos un tipo muy particular de cliente al que le quitan algo por la fuerza que después podrán comercializarnos conocen con el nombre de víctimas, a secas.

Dejemos de serlo.

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