/ jueves 6 de junio de 2019

Cómo Dijo | Admiración por las palabras

¿Es usted admirador de alguien? Tal vez de algún actor o alguna cantante que canta “como los mismísimos ángeles”; puede ser un pintor… ¡o un futbolista! Esos tienen muchos admiradores. En Estados Unidos —y acá en México también— no les dicen admiradores, les dicen fans porque es una forma “acortada” de fanatic o sea un fanático.

Pero bueno, el “fan” es como un fanático, pero no tan exagerado —se supone— porque a ese nivel ya se considera un apasionamiento desmedido, en exceso. Pues yo he visto algunas fans de ciertos cantantes, que de verdad ¡no se miden!

Bueno, pero lo que yo le iba a contar es que, mientras que hay gente que admira a muchos personajes, yo le confieso que tengo muy pocos… es más, los puedo contar con los dedos de una mano. Hace unos años —en el año 2012 para ser exactos— conocí a una persona de la que me volví su admirador instantáneo. Se trata de una mujer de origen español que ha conquistado ya a México. La conocí primero en la televisión en un estupendo programa que se llama La Dichosa Palabra —ya lo ha visto, ¿verdad?— y luego en persona en la Feria del Libro de Guadalajara.

¡Cómo no hacerse un verdadero fan de esta admirable mujer! Si aparte de ser muy simpática y tener un irresistible acento español, resulta que es una apasionada de las palabras… ¡pues yo también! Gracias al destino que a veces se porta bien conmigo, nos hicimos amigos Laura y yo.

Pues ahora tengo a Laura en mi casa y la agarro cuando se me da la gana… ¡Pero no! No piense mal. Me refiero a que la tengo en los libros que ha escrito, y que son un agasajo de lectura, de verdad se lo digo. Su libro más reciente se llama Funderelele y es un libro que por todos lados es bonito, ¡muy bonito e inteligente! Como Laura.

El Funderelele guarda una interesante colección de palabras que muchos pensaríamos que no existen, pero sí. Empezando por la que le da el título a esta obra: ¿qué es un funderelele? El funderelele es la “cuchara” especial con la que se sirve una bola de helado. ¿Lo sabía usted? Así como esta palabra vienen muchas otras, cada una acompañada de la sabrosísima historia que cuenta cómo conoció Laura a la susodicha palabra… es como tomarse un cafecito delicioso con ella… con Laura… y con la palabra también.

Las historias del libro no se las cuento porque tiene que comprar el libro, pero le puedo compartir unas cuantas palabras de las que están en esta brillante colección:

Trago: prominencia de la oreja situada delante del conducto auditivo.

Petricor: olor que produce la lluvia al caer sobre la tierra seca.

Giste: espuma de la cerveza.

Onicofagia: comerse las uñas por nervios.

Paparrucha: noticia falsa que se esparce entre la población.

comodijo2@hotmail.com

@comodijo

¿Es usted admirador de alguien? Tal vez de algún actor o alguna cantante que canta “como los mismísimos ángeles”; puede ser un pintor… ¡o un futbolista! Esos tienen muchos admiradores. En Estados Unidos —y acá en México también— no les dicen admiradores, les dicen fans porque es una forma “acortada” de fanatic o sea un fanático.

Pero bueno, el “fan” es como un fanático, pero no tan exagerado —se supone— porque a ese nivel ya se considera un apasionamiento desmedido, en exceso. Pues yo he visto algunas fans de ciertos cantantes, que de verdad ¡no se miden!

Bueno, pero lo que yo le iba a contar es que, mientras que hay gente que admira a muchos personajes, yo le confieso que tengo muy pocos… es más, los puedo contar con los dedos de una mano. Hace unos años —en el año 2012 para ser exactos— conocí a una persona de la que me volví su admirador instantáneo. Se trata de una mujer de origen español que ha conquistado ya a México. La conocí primero en la televisión en un estupendo programa que se llama La Dichosa Palabra —ya lo ha visto, ¿verdad?— y luego en persona en la Feria del Libro de Guadalajara.

¡Cómo no hacerse un verdadero fan de esta admirable mujer! Si aparte de ser muy simpática y tener un irresistible acento español, resulta que es una apasionada de las palabras… ¡pues yo también! Gracias al destino que a veces se porta bien conmigo, nos hicimos amigos Laura y yo.

Pues ahora tengo a Laura en mi casa y la agarro cuando se me da la gana… ¡Pero no! No piense mal. Me refiero a que la tengo en los libros que ha escrito, y que son un agasajo de lectura, de verdad se lo digo. Su libro más reciente se llama Funderelele y es un libro que por todos lados es bonito, ¡muy bonito e inteligente! Como Laura.

El Funderelele guarda una interesante colección de palabras que muchos pensaríamos que no existen, pero sí. Empezando por la que le da el título a esta obra: ¿qué es un funderelele? El funderelele es la “cuchara” especial con la que se sirve una bola de helado. ¿Lo sabía usted? Así como esta palabra vienen muchas otras, cada una acompañada de la sabrosísima historia que cuenta cómo conoció Laura a la susodicha palabra… es como tomarse un cafecito delicioso con ella… con Laura… y con la palabra también.

Las historias del libro no se las cuento porque tiene que comprar el libro, pero le puedo compartir unas cuantas palabras de las que están en esta brillante colección:

Trago: prominencia de la oreja situada delante del conducto auditivo.

Petricor: olor que produce la lluvia al caer sobre la tierra seca.

Giste: espuma de la cerveza.

Onicofagia: comerse las uñas por nervios.

Paparrucha: noticia falsa que se esparce entre la población.

comodijo2@hotmail.com

@comodijo

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