/ viernes 23 de julio de 2021

¿Cómo dijo? | Las raíces me dan sorpresas

Frecuentemente me veo consultando algunos de los diccionarios de etimologías que tengo y uno de los más completos, a mi parecer, es el del maestro Joan Corominas. No es raro que de repente, investigando un poco sobre la familia de algunas palabras, lo consulte para hallar alguna respuesta específica a mi duda, pero luego me quedo un rato curioseando en sus páginas y encuentro cosas que me parecen muy interesantes.

Gracias a esta curioseada he encontrado, por ejemplo, que la palabra “azar”, que usamos con el sentido de algo que pasa por casualidad, fortuitamente, resulta que tiene una relación directa con “azahar”, que es una flor. ¿Y por qué? Pues porque en los juegos de azar se utiliza, desde hace siglos, el dado… ¿y qué tenía pintado el dado en una de sus caras? Pues una flor de azahar, que en muchos juegos significaba un lance desfavorable en el juego, o sea que si te salía la florecita, ya valiste.

¿Sabe usted que es un bullarengue? Pues yo tampoco sabía, pero en estas aventuras etimológicas me enteré de su significado, que es el de las nalgas de una mujer, así como el referirse también a una prenda que usan ellas para abultar el trasero. Ese es el bullarengue… ¿y de dónde viene? Pues si la palabra le suena como a “bollo”, está usted en lo correcto, porque viene de “bollo”, que es una masa en forma redondeada, y que es parecida a la forma de la tela cortada en forma de esfera que se le añade a esos trajes para que se agrande la pompa… ¿qué le parece?

Si usted ha ido al campo y se mete entre las hierbas, es muy probable que salga de ahí con su pantalón lleno de esas bolitas con picos que llamamos cadillos. De seguro usted los conoce, pero lo que al menos yo desconocía es que la palabra cadillo tenía antes el significado de “cachorro”, y se le aplicó el nombre a esas bolitas puntiagudas por la razón de que se pegan al pantalón de la misma manera en que un perrito se le pega a su dueño cuando va caminando, así que ambas palabras comparten la misma raíz latina que es catellus, que significa “perrito” … ¡Qué bonito!

Gracias a las etimologías que me encuentro en estos diccionarios, también he podido conocer que la palabra leyenda, que es una narración de cosas fantásticas o un relato que se basa en hechos reales pero que se modifica para darle un toque fantástico, tenía anteriormente como significado la acción misma de leer, y si nos vamos más atrás en su origen, resulta que “leyenda” significaba todo aquello que debe leerse. Por eso, hasta nuestros días seguimos usando “leyenda” para definir a un texto que acompaña a algo, que se debe leer para complementarlo o explicarlo.

Así que —como lo he hecho en otras ocasiones— le recomiendo que dé una buena revisada a los diccionarios etimológicos. Estoy seguro de que encontrará muchas sorpresas.

Consultorio Verbal comodijo2@hotmail.com Twitter: @comodijo

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Ángel Callejo pregunta: ¿Qué es correcto? ¿Decir “arriba de algo” o “encima de algo”?

RESPUESTA: En realidad ambas formas son correctas: “Dejó los zapatos arriba del tapete” o “dejó los zapatos encima del tapete”. Sin embargo, la Real Academia Española nos “regaña” por usar “arriba de” y recomienda usar “encima”, que para ellos es lo adecuado.

AHORA PREGUNTO: ¿Sabe usted que es una legra?

a.- Una calceta.

b.- Una cuchilla.

c.- Una roncha.

d.- Una pastilla.

RESPUESTA: b. Una legra es una cuchilla de acero que tiene una curva en la punta. En medicina, se utiliza para legrar, es decir, para raspar una superficie, como la de un hueso o un órgano.

Una frase de Ángeles Mastretta para despedirme: “Solo la vida existe, lo demás lo inventamos”. ¿Cómo dijo? Hasta la próxima.


Frecuentemente me veo consultando algunos de los diccionarios de etimologías que tengo y uno de los más completos, a mi parecer, es el del maestro Joan Corominas. No es raro que de repente, investigando un poco sobre la familia de algunas palabras, lo consulte para hallar alguna respuesta específica a mi duda, pero luego me quedo un rato curioseando en sus páginas y encuentro cosas que me parecen muy interesantes.

Gracias a esta curioseada he encontrado, por ejemplo, que la palabra “azar”, que usamos con el sentido de algo que pasa por casualidad, fortuitamente, resulta que tiene una relación directa con “azahar”, que es una flor. ¿Y por qué? Pues porque en los juegos de azar se utiliza, desde hace siglos, el dado… ¿y qué tenía pintado el dado en una de sus caras? Pues una flor de azahar, que en muchos juegos significaba un lance desfavorable en el juego, o sea que si te salía la florecita, ya valiste.

¿Sabe usted que es un bullarengue? Pues yo tampoco sabía, pero en estas aventuras etimológicas me enteré de su significado, que es el de las nalgas de una mujer, así como el referirse también a una prenda que usan ellas para abultar el trasero. Ese es el bullarengue… ¿y de dónde viene? Pues si la palabra le suena como a “bollo”, está usted en lo correcto, porque viene de “bollo”, que es una masa en forma redondeada, y que es parecida a la forma de la tela cortada en forma de esfera que se le añade a esos trajes para que se agrande la pompa… ¿qué le parece?

Si usted ha ido al campo y se mete entre las hierbas, es muy probable que salga de ahí con su pantalón lleno de esas bolitas con picos que llamamos cadillos. De seguro usted los conoce, pero lo que al menos yo desconocía es que la palabra cadillo tenía antes el significado de “cachorro”, y se le aplicó el nombre a esas bolitas puntiagudas por la razón de que se pegan al pantalón de la misma manera en que un perrito se le pega a su dueño cuando va caminando, así que ambas palabras comparten la misma raíz latina que es catellus, que significa “perrito” … ¡Qué bonito!

Gracias a las etimologías que me encuentro en estos diccionarios, también he podido conocer que la palabra leyenda, que es una narración de cosas fantásticas o un relato que se basa en hechos reales pero que se modifica para darle un toque fantástico, tenía anteriormente como significado la acción misma de leer, y si nos vamos más atrás en su origen, resulta que “leyenda” significaba todo aquello que debe leerse. Por eso, hasta nuestros días seguimos usando “leyenda” para definir a un texto que acompaña a algo, que se debe leer para complementarlo o explicarlo.

Así que —como lo he hecho en otras ocasiones— le recomiendo que dé una buena revisada a los diccionarios etimológicos. Estoy seguro de que encontrará muchas sorpresas.

Consultorio Verbal comodijo2@hotmail.com Twitter: @comodijo

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Ángel Callejo pregunta: ¿Qué es correcto? ¿Decir “arriba de algo” o “encima de algo”?

RESPUESTA: En realidad ambas formas son correctas: “Dejó los zapatos arriba del tapete” o “dejó los zapatos encima del tapete”. Sin embargo, la Real Academia Española nos “regaña” por usar “arriba de” y recomienda usar “encima”, que para ellos es lo adecuado.

AHORA PREGUNTO: ¿Sabe usted que es una legra?

a.- Una calceta.

b.- Una cuchilla.

c.- Una roncha.

d.- Una pastilla.

RESPUESTA: b. Una legra es una cuchilla de acero que tiene una curva en la punta. En medicina, se utiliza para legrar, es decir, para raspar una superficie, como la de un hueso o un órgano.

Una frase de Ángeles Mastretta para despedirme: “Solo la vida existe, lo demás lo inventamos”. ¿Cómo dijo? Hasta la próxima.