/ martes 20 de octubre de 2020

Con el Presidente, en defensa de fideicomisos

El Partido del Trabajo, al que orgullosamente pertenezco, ha sido históricamente el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sí, porque lo hemos acompañado en los avatares por alcanzar la presidencia de la República como ningún otro. En tres ocasiones no dudamos en respaldarlo. Lo seguiremos haciendo, no tenemos la menor duda. Creemos en él y en el profundo cambio que está generando en favor de México.

Lo que muchos no hacen, nosotros lo realizamos: aconsejar al presidente. Es válido, sobre todo cuando asiste la razón. Las decisiones fundamentales para beneficio del país siempre tienen que ir apegadas al diálogo y el consenso constructivo, al respeto a la Constitución y el Estado de derecho, así como el bienestar para las y los mexicanos. Que no se nos olvide que las personas son el eje central de todo gobierno. Tenemos al mejor presidente en la historia reciente del país y por ello la imperiosa necesidad de aconsejarlo y apoyarlo.

Por eso creemos en la urgencia de reestructurar la desaparición de los 109 fideicomisos públicos que han llegado como minuta a la Cámara de Senadores. Al menos 35 de éstos no deben seguir el cauce de la desaparición porque, lo cierto es, atienden problemas sumamente relevantes. Defensa de derechos humanos y atención a grupos vulnerables. Ecología y emergencia climática. Desastres Naturales. Ciencia y tecnología. Migración. Atención a víctimas y reparación del daño. Investigación científica y educación. Cultura. No podemos cerrarle la puerta a la ciencia y al desarrollo de igual manera, son el porvenir como nación.

En efecto, la corrupción es un cáncer impregnado en básicamente toda institución pública pero para combatirlo en estos fideicomisos de enorme trascendencia es necesario generar instrumentos para una mayor transparencia y rendición de cuentas, con un robustecido y honrado órgano fiscalizador que ataque directamente la discrecionalidad en su funcionamiento, bajo la tutela del escrutinio público, así como transitar a una mejor regulación jurídica en diversas leyes. Reitero, la desaparición no es el camino. Muchos de ellos incluso autogeneran sus recursos. De seguir este cauce, vulneraríamos tratados internacionales de los que México es parte y sobre todo, dejaríamos en total abandono a muchas personas de las que juramos proteger.

En el Senado de la República estamos listos para dar la lucha con argumentos sólidos las y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo. Sabedores que nos asiste la razón, trataremos de generar conciencia y sensibilidad en los demás legisladores para revertir esta situación que atenta contra el pueblo de México. Con el presidente siempre, con el mandato del pueblo en nuestro actuar.



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El Partido del Trabajo, al que orgullosamente pertenezco, ha sido históricamente el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sí, porque lo hemos acompañado en los avatares por alcanzar la presidencia de la República como ningún otro. En tres ocasiones no dudamos en respaldarlo. Lo seguiremos haciendo, no tenemos la menor duda. Creemos en él y en el profundo cambio que está generando en favor de México.

Lo que muchos no hacen, nosotros lo realizamos: aconsejar al presidente. Es válido, sobre todo cuando asiste la razón. Las decisiones fundamentales para beneficio del país siempre tienen que ir apegadas al diálogo y el consenso constructivo, al respeto a la Constitución y el Estado de derecho, así como el bienestar para las y los mexicanos. Que no se nos olvide que las personas son el eje central de todo gobierno. Tenemos al mejor presidente en la historia reciente del país y por ello la imperiosa necesidad de aconsejarlo y apoyarlo.

Por eso creemos en la urgencia de reestructurar la desaparición de los 109 fideicomisos públicos que han llegado como minuta a la Cámara de Senadores. Al menos 35 de éstos no deben seguir el cauce de la desaparición porque, lo cierto es, atienden problemas sumamente relevantes. Defensa de derechos humanos y atención a grupos vulnerables. Ecología y emergencia climática. Desastres Naturales. Ciencia y tecnología. Migración. Atención a víctimas y reparación del daño. Investigación científica y educación. Cultura. No podemos cerrarle la puerta a la ciencia y al desarrollo de igual manera, son el porvenir como nación.

En efecto, la corrupción es un cáncer impregnado en básicamente toda institución pública pero para combatirlo en estos fideicomisos de enorme trascendencia es necesario generar instrumentos para una mayor transparencia y rendición de cuentas, con un robustecido y honrado órgano fiscalizador que ataque directamente la discrecionalidad en su funcionamiento, bajo la tutela del escrutinio público, así como transitar a una mejor regulación jurídica en diversas leyes. Reitero, la desaparición no es el camino. Muchos de ellos incluso autogeneran sus recursos. De seguir este cauce, vulneraríamos tratados internacionales de los que México es parte y sobre todo, dejaríamos en total abandono a muchas personas de las que juramos proteger.

En el Senado de la República estamos listos para dar la lucha con argumentos sólidos las y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo. Sabedores que nos asiste la razón, trataremos de generar conciencia y sensibilidad en los demás legisladores para revertir esta situación que atenta contra el pueblo de México. Con el presidente siempre, con el mandato del pueblo en nuestro actuar.



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