/ miércoles 16 de diciembre de 2020

Congreso: hasta la ilegalidad

Los legisladores de Morena, en razón de la línea palaciega, se dedican a hacer Reformas, que llegan hasta la ilegalidad. Basta con que al tlatoani se le ocurra una de sus perogrulladas, para que, al momento Diputados y Senadores se sienten a plasmar la burrada de turno, sin consensos, sin consultas.

La última gracejada del Senado, iniciativa que presentó Ricardo Monreal, ha supuesto un escándalo internacional. Se refiere a la compra de divisas y supone una violación a los códigos en materia de lavado de dinero.

Hace unos años se destapó el problema. Pescaron a varios bancos, haciéndoles el servicio a los grandes capos, a los delincuentes de cuello blanco. El nombre, en especial de un par de ellos, quedó manchado, aunque el tiempo…y el dinero, todo lo borra.

La consecuencia fue que se crearan leyes y políticas estrictas en la materia, de manera que se dificultara el que, los fondos provenientes del delito se blanquearan a través de las instituciones financieras.

En México hubo un serio apretón de tuercas y, desde entonces, cuando un banco recibe una cantidad fuerte de dólares en efectivo, tiene que, en primer lugar, verificar la información de su cliente, monitorear la operación mediante sistemas automatizados para detectar operaciones inusuales y dar aviso a la Secretaría de Hacienda.

Los controles son férreos, a fin de evitarles facilidades a los malandrines, para transformar los ingresos sucios en moneda corriente. Una de las principales estrategias en el combate contra el narcotráfico es cortarles el financiamiento, requisarles los dineros mal habidos y cerrarles la llave de la riqueza. Cada vez menos bancos, de acuerdo a sus políticas, acceden a realizar este tipo de operaciones.

Pues no se le ocurrió mejor cosa a Ricardito Monreal que involucrar al mismo Banco de México en un enjuague para que, la máxima institución financiera nacional, tuviera la obligación de recibir los excedentes de dólares, que los bancos no pueden colocar en el mercado interno o repatriarlos, para que los incorpore a la reserva internacional.

De entrada es un atentado a la autonomía de un Banxico que funciona con reglas rígidas y abre la puerta a que, hasta la bóveda más cuidada del país, lleguen billetes de procedencia ilícita. De concretarse la Reforma se tendrían serios conflictos con las instituciones financieras extranjeras, empezando por las gringas.

Pero, como en todo lo que hace la 4T siempre suele haber gato encerrado, salió a relucir, a través de la Revista Proceso, que la movida era para beneficiar a uno de los hombres más ricos de México, Ricardo Salinas, dueño de Banco Azteca. Una de sus fuentes de ganancia son las remesas de nuestros compatriotas y ha tenido fuertes conflictos en Estados Unidos.

El subgobernador de Banxico, Jonathan Heath –al que siempre se le agradece que habla sin pelos en la lengua-, tuiteó: “esta Reforma de ley beneficiaría particularmente a una sola empresa financiera, con incapacidad de repatriar dólares y con problemas con la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Son bastantes los argumentos en contra de la Reforma. Uno de los más importantes es que no se debe reformar una ley para favorecer a una sola empresa, en especial con antecedentes negativos con la SEC”. ¡Más clara ni el agua!

Se beneficia hasta la ignominia a los amiguetes de Palacio. Y luego hablan de la corrupción del pasado: como para Ripley.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

Los legisladores de Morena, en razón de la línea palaciega, se dedican a hacer Reformas, que llegan hasta la ilegalidad. Basta con que al tlatoani se le ocurra una de sus perogrulladas, para que, al momento Diputados y Senadores se sienten a plasmar la burrada de turno, sin consensos, sin consultas.

La última gracejada del Senado, iniciativa que presentó Ricardo Monreal, ha supuesto un escándalo internacional. Se refiere a la compra de divisas y supone una violación a los códigos en materia de lavado de dinero.

Hace unos años se destapó el problema. Pescaron a varios bancos, haciéndoles el servicio a los grandes capos, a los delincuentes de cuello blanco. El nombre, en especial de un par de ellos, quedó manchado, aunque el tiempo…y el dinero, todo lo borra.

La consecuencia fue que se crearan leyes y políticas estrictas en la materia, de manera que se dificultara el que, los fondos provenientes del delito se blanquearan a través de las instituciones financieras.

En México hubo un serio apretón de tuercas y, desde entonces, cuando un banco recibe una cantidad fuerte de dólares en efectivo, tiene que, en primer lugar, verificar la información de su cliente, monitorear la operación mediante sistemas automatizados para detectar operaciones inusuales y dar aviso a la Secretaría de Hacienda.

Los controles son férreos, a fin de evitarles facilidades a los malandrines, para transformar los ingresos sucios en moneda corriente. Una de las principales estrategias en el combate contra el narcotráfico es cortarles el financiamiento, requisarles los dineros mal habidos y cerrarles la llave de la riqueza. Cada vez menos bancos, de acuerdo a sus políticas, acceden a realizar este tipo de operaciones.

Pues no se le ocurrió mejor cosa a Ricardito Monreal que involucrar al mismo Banco de México en un enjuague para que, la máxima institución financiera nacional, tuviera la obligación de recibir los excedentes de dólares, que los bancos no pueden colocar en el mercado interno o repatriarlos, para que los incorpore a la reserva internacional.

De entrada es un atentado a la autonomía de un Banxico que funciona con reglas rígidas y abre la puerta a que, hasta la bóveda más cuidada del país, lleguen billetes de procedencia ilícita. De concretarse la Reforma se tendrían serios conflictos con las instituciones financieras extranjeras, empezando por las gringas.

Pero, como en todo lo que hace la 4T siempre suele haber gato encerrado, salió a relucir, a través de la Revista Proceso, que la movida era para beneficiar a uno de los hombres más ricos de México, Ricardo Salinas, dueño de Banco Azteca. Una de sus fuentes de ganancia son las remesas de nuestros compatriotas y ha tenido fuertes conflictos en Estados Unidos.

El subgobernador de Banxico, Jonathan Heath –al que siempre se le agradece que habla sin pelos en la lengua-, tuiteó: “esta Reforma de ley beneficiaría particularmente a una sola empresa financiera, con incapacidad de repatriar dólares y con problemas con la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Son bastantes los argumentos en contra de la Reforma. Uno de los más importantes es que no se debe reformar una ley para favorecer a una sola empresa, en especial con antecedentes negativos con la SEC”. ¡Más clara ni el agua!

Se beneficia hasta la ignominia a los amiguetes de Palacio. Y luego hablan de la corrupción del pasado: como para Ripley.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

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