/ miércoles 14 de julio de 2021

Consulta absurda

Desastroso que se tiren a la basura 500 millones de pesos, como si a este trópico le sobrara el dinero. Es el costo de la “Consulta para juzgar a los expresidentes”, una ocurrencia más de un tlatoani, que gasta nuestros impuestos como se le da su gana.

Se han hartado reconocidos juristas, colegios de abogados y un mundo de expertos de decir que ni tendrá la mínima validez y, en primer término, ¡La justicia no se consulta!

Para sancionar a quien viola la Ley lo único indispensable es presentar las pruebas del delito y de inmediato se le somete a juicio. En el proceso se verá si es inocente o culpable y, de acuerdo a la sentencia se le exonerará de culpa o castigará.

Pero AMLO ya juzgó y, desde el púlpito mañanero señaló los delitos –que él les atribuye- a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Hay jóvenes a los que se les preguntó si recordaban esos sexenios y la mayoría ni siquiera sabía quién fue el enemigo que acompañó al tabasqueño, en su diarrea verbal de 18 años de campaña: Salinas.

De estos señalamientos el único que se me grabó fue el de Ernesto Zedillo, por haber creado el Fobaproa. Supuso el rescate de endeudados, a quienes se les perdonó lo que debían, cantidades que pasamos a pagar con nuestros impuestos.

De los demás, sus consabidos traumas y frustraciones, sobre todo contra su villano favorito, Felipe Calderón, el que según él le robó la presidencia. Si en su momento despreció el conteo y reconteo de votos, que por una mínima diferencia le dio el triunfo al panista, menos lo va a reconocer cuando masticó la rabia de que le ganaran la silla embrujada. No acepta resultados en su contra, se haga lo que sea.

A Fox le echa en cara que intervino en las mentadas elecciones del Calderonato, lo que fue cierto al dejarse llevar el guanajuatense de su larga lengua, aunque en estas últimas él lo hizo con todo cinismo -a favor de Morena-, sin que se lograra silenciarlo.

Vaguedades injustificables para iniciar un procedimiento jurídico, aunque no es eso lo que le interesa. Su intención es desviar la atención pública de los graves problemas que nos aquejan y seguir metiendo la idea de que todo el pasado fue peor y sólo él puede llevarnos al paraíso.

Poco le importa dividir a una sociedad cada día más escindida. Le fascina despertar el “cuarto oscuro” del mexicano, ése rincón personal en el que se anidan resentimientos, odios de clase, deseos de venganza, de revancha pura y demás emociones nefastas para la sana convivencia.

Transmite su propio yo, lo que él es, impregnado de una lucha de clases aberrante, pero fructífera a los ojos de un populista. O, ¿no es lo mismo que hizo Trump? El racismo que resembró, sigue vigente en el país del Norte y sus fanáticos seguidores y el Partido Republicano, luchan por acabar con los cimientos de aquella nación, que siempre fue el “melting pot” (La olla en la que cabían todas las razas, piedra filosofal de los “padres fundadores”).

¿Qué dejará la archi mentada consulta? Tendrá que votar un 40 por ciento del padrón electoral, lo que se ve difícil, pero además no es vinculatoria, es decir; aunque condene a los gobernantes del pasado, no implica que por ello se les llevará a juicio.

Servirá para nutrir odios, resentimientos y, sobre todo, división. Lástima del desperdicio económico, urgente, por ejemplo, para adquirir vacunas y medicamentos para el cáncer de los niños.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

Desastroso que se tiren a la basura 500 millones de pesos, como si a este trópico le sobrara el dinero. Es el costo de la “Consulta para juzgar a los expresidentes”, una ocurrencia más de un tlatoani, que gasta nuestros impuestos como se le da su gana.

Se han hartado reconocidos juristas, colegios de abogados y un mundo de expertos de decir que ni tendrá la mínima validez y, en primer término, ¡La justicia no se consulta!

Para sancionar a quien viola la Ley lo único indispensable es presentar las pruebas del delito y de inmediato se le somete a juicio. En el proceso se verá si es inocente o culpable y, de acuerdo a la sentencia se le exonerará de culpa o castigará.

Pero AMLO ya juzgó y, desde el púlpito mañanero señaló los delitos –que él les atribuye- a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Hay jóvenes a los que se les preguntó si recordaban esos sexenios y la mayoría ni siquiera sabía quién fue el enemigo que acompañó al tabasqueño, en su diarrea verbal de 18 años de campaña: Salinas.

De estos señalamientos el único que se me grabó fue el de Ernesto Zedillo, por haber creado el Fobaproa. Supuso el rescate de endeudados, a quienes se les perdonó lo que debían, cantidades que pasamos a pagar con nuestros impuestos.

De los demás, sus consabidos traumas y frustraciones, sobre todo contra su villano favorito, Felipe Calderón, el que según él le robó la presidencia. Si en su momento despreció el conteo y reconteo de votos, que por una mínima diferencia le dio el triunfo al panista, menos lo va a reconocer cuando masticó la rabia de que le ganaran la silla embrujada. No acepta resultados en su contra, se haga lo que sea.

A Fox le echa en cara que intervino en las mentadas elecciones del Calderonato, lo que fue cierto al dejarse llevar el guanajuatense de su larga lengua, aunque en estas últimas él lo hizo con todo cinismo -a favor de Morena-, sin que se lograra silenciarlo.

Vaguedades injustificables para iniciar un procedimiento jurídico, aunque no es eso lo que le interesa. Su intención es desviar la atención pública de los graves problemas que nos aquejan y seguir metiendo la idea de que todo el pasado fue peor y sólo él puede llevarnos al paraíso.

Poco le importa dividir a una sociedad cada día más escindida. Le fascina despertar el “cuarto oscuro” del mexicano, ése rincón personal en el que se anidan resentimientos, odios de clase, deseos de venganza, de revancha pura y demás emociones nefastas para la sana convivencia.

Transmite su propio yo, lo que él es, impregnado de una lucha de clases aberrante, pero fructífera a los ojos de un populista. O, ¿no es lo mismo que hizo Trump? El racismo que resembró, sigue vigente en el país del Norte y sus fanáticos seguidores y el Partido Republicano, luchan por acabar con los cimientos de aquella nación, que siempre fue el “melting pot” (La olla en la que cabían todas las razas, piedra filosofal de los “padres fundadores”).

¿Qué dejará la archi mentada consulta? Tendrá que votar un 40 por ciento del padrón electoral, lo que se ve difícil, pero además no es vinculatoria, es decir; aunque condene a los gobernantes del pasado, no implica que por ello se les llevará a juicio.

Servirá para nutrir odios, resentimientos y, sobre todo, división. Lástima del desperdicio económico, urgente, por ejemplo, para adquirir vacunas y medicamentos para el cáncer de los niños.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

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