/ lunes 14 de octubre de 2019

Cuando México despertó el dinosaurio neoliberal seguía vivo II: Primero es México

Han transcurrido 10 meses desde el inicio formal de su administración y el Presidente Andrés Manuel López Obrador aún debe enviar directrices sobre la lógica del modelo económico y social que considera adecuado.

El viernes, en la clausura de la Reunión Anual de Industriales, señaló contundente: Primero es México.

El Ejecutivo consideró que es el momento para refrendar que el país debe contar con una política industrial “para fortalecer el mercado interno, para crear empleos”.

En su mensaje indicó:“antes se decía que la mejor política industrial era la que no existía, desde luego que eso es un absurdo ”. Fue claro: “yo no coincido con ese pensamiento, con ese criterio”.

Su reflexión no puede calificarse como proteccionista porque reconoce que“vivimos en un mundo interrelacionado, globalizado, pero tenemos que cuidar lo nuestro, impulsar actividades productivas, crear empleo”.

Dos elementos permiten considerar que México, sin renunciar a su vinculación con otras naciones, debe priorizar el fortalecimiento de sus capacidades internas.

El primero es la profunda desaceleración que se vive y que ha llevado al sector industrial a la recesión. Los recursos del país deben procurar el crecimiento y desarrollo de la economía nacional.

El segundo es la volátil situación externa, con cambios operados por el presidente de Estados Unidos, el Capitalismo de Estado de China, el Brexit, el ascenso de la ultraderecha en Europa, la posición dubitativa de Canadá frente al T-MEC, los beneficios fiscales de la India para llevar más inversión a su país, la gestión del gobierno de Corea del Sur para abrir mercados a sus empresas y la orientación geopolítica de Rusia, por citar algunos. Sería incorrecto que México siga abriendo indiscriminadamente su economía, como lo hizo en los últimos 25 años.

El Ejecutivo fue contundente: “no se va a abrir de manera indiscriminada el país , tenemos que cuidar nuestras actividades productivas estratégicas, y las industrias de México, generan empleos, generan bienestar”.

La señal para aquel pensamiento del siglo pasado que tenía a la apertura indiscriminada como paradigma es evidente: al igual que los países desarrollados, México debe utilizar los instrumentos de política económica para proteger de la competencia desleal a sus empresas, al empleo que generan y, así, al bienestar de la población.

Se trata de un golpe de timón respecto a la visión del modelo neoliberal que utiliza el fantasma de los años 70 para evitar rendir cuentas sobre sus malos resultados en materia de crecimiento económico y para frenar la modificación del modelo económico y social de México.

Para el pensamiento neoliberal del siglo pasado no hay alternativas, sólo conocen ese mecanismo o su mutación: el neoliberalismo de izquierda que el expresidente Carlos Salinas bautizó como liberalismo social.

El mundo ha cambiado. Es momento de aplicar una estrategia que tenga al interés nacional como prioridad.

Se debe construir una relación con el resto del mundo que se traduzca en crecimiento económico, bienestar social y desarrollo del sistema productivo nacional.

A diferencia de la visión neoliberal del siglo XX es momento de pensar que Primero es México.

Han transcurrido 10 meses desde el inicio formal de su administración y el Presidente Andrés Manuel López Obrador aún debe enviar directrices sobre la lógica del modelo económico y social que considera adecuado.

El viernes, en la clausura de la Reunión Anual de Industriales, señaló contundente: Primero es México.

El Ejecutivo consideró que es el momento para refrendar que el país debe contar con una política industrial “para fortalecer el mercado interno, para crear empleos”.

En su mensaje indicó:“antes se decía que la mejor política industrial era la que no existía, desde luego que eso es un absurdo ”. Fue claro: “yo no coincido con ese pensamiento, con ese criterio”.

Su reflexión no puede calificarse como proteccionista porque reconoce que“vivimos en un mundo interrelacionado, globalizado, pero tenemos que cuidar lo nuestro, impulsar actividades productivas, crear empleo”.

Dos elementos permiten considerar que México, sin renunciar a su vinculación con otras naciones, debe priorizar el fortalecimiento de sus capacidades internas.

El primero es la profunda desaceleración que se vive y que ha llevado al sector industrial a la recesión. Los recursos del país deben procurar el crecimiento y desarrollo de la economía nacional.

El segundo es la volátil situación externa, con cambios operados por el presidente de Estados Unidos, el Capitalismo de Estado de China, el Brexit, el ascenso de la ultraderecha en Europa, la posición dubitativa de Canadá frente al T-MEC, los beneficios fiscales de la India para llevar más inversión a su país, la gestión del gobierno de Corea del Sur para abrir mercados a sus empresas y la orientación geopolítica de Rusia, por citar algunos. Sería incorrecto que México siga abriendo indiscriminadamente su economía, como lo hizo en los últimos 25 años.

El Ejecutivo fue contundente: “no se va a abrir de manera indiscriminada el país , tenemos que cuidar nuestras actividades productivas estratégicas, y las industrias de México, generan empleos, generan bienestar”.

La señal para aquel pensamiento del siglo pasado que tenía a la apertura indiscriminada como paradigma es evidente: al igual que los países desarrollados, México debe utilizar los instrumentos de política económica para proteger de la competencia desleal a sus empresas, al empleo que generan y, así, al bienestar de la población.

Se trata de un golpe de timón respecto a la visión del modelo neoliberal que utiliza el fantasma de los años 70 para evitar rendir cuentas sobre sus malos resultados en materia de crecimiento económico y para frenar la modificación del modelo económico y social de México.

Para el pensamiento neoliberal del siglo pasado no hay alternativas, sólo conocen ese mecanismo o su mutación: el neoliberalismo de izquierda que el expresidente Carlos Salinas bautizó como liberalismo social.

El mundo ha cambiado. Es momento de aplicar una estrategia que tenga al interés nacional como prioridad.

Se debe construir una relación con el resto del mundo que se traduzca en crecimiento económico, bienestar social y desarrollo del sistema productivo nacional.

A diferencia de la visión neoliberal del siglo XX es momento de pensar que Primero es México.

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