/ sábado 12 de octubre de 2019

Cuchillito de palo | El Ángel Exterminador

CUCHILLITO DE PALO

Por Catalina Noriega

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, se convierte en el ángel exterminador (A quienes toca con su espada les vendría mejor el calificativo de demonio). Parece que no está dispuesto a dejar títere con cabeza, de una administración (La de Peña Nieto) que lo agravió “renunciándolo” del cargo que ocupaba en la entonces, Procuraduría General de la República.

En esos malhadados tiempos se le expulsó del Olimpo de los funcionarios, por romper un sigilo al que están obligados quienes tratan asuntos “delicados”. Se relacionaba con la investigación de Odebrecht (La tranza brasileira internacional, que embarró a varios Presidentes latinoamericanos, al grado de que un par están en la cárcel y el ex de Perú –Alan García- se suicidó antes de correr la misma suerte).

En este trópico, donde la impunidad es un auténtico jinete apocalíptico, la pesquisa sigue en agua de borrajas y el presunto implicado, Emilio Lozoya Thalman –ex de Pemex-, continúa gozando de buena salud.

Sin negar que Nieto pudiera tener los pelos de la mula en la mano, actuó con protagonismo y, reitero, dando a conocer secretos que deben estar bajo siete llaves.

Como el grueso de abandonados de la fortuna de los dioses, agarró sus bártulos y se fue a Morena. Se declaró fiel seguidor del pastor de almas –actual tlatoani- y desenvainó la espada justiciera para cortarles el cuello a quienes fueron sus verdugos.

Chayito Robles ejemplifica el castigo. Tras las rejas -gracias a la ayudadita del juez sobrino de Dolores Padierna-, Nieto le endilgó mil trácalas, de las que le será difícil salir airosa.

Le tocó el turno a un Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –Medina Mora- de quien declaró que había “involucramiento con narco, trata y lavado de dinero”. Le echó una aplanadora, que veremos si la Fiscalía General puede probar en un tribunal.

Y desde el máximo podio, el de las mañaneras, juran que no es venganza. Les cayó la maldición de la gitana a los convidados a la boda de la hija del abogado Juan Collado y, de entrada, al anfitrión del excesivo festejo.

El padre de la desposada fue el primero al que le echaron el guante. Su compadrazgo con las castas divinas priístas, o como diría el tabasqueño, con las “mafias del Poder”, le facilitó al exterminador Nieto el congelarle las cuentas bancarias y enviarlo con todo y títulos (Se presume como uno de los mejores penalistas del país), a un camastro en el que comparte plática con Javiercito Duarte (Exgobernador jarocho).

Salió caro el guateque amenizado por Julio Iglesias; es notorio que le causó un zarpullido al pastor que predica la sobriedad. No reaccionó igual con el otro bodorrión, el de su consentido César –su exvocero de siempre-, quien también echó la casa por la ventana y al que asistió endomingado, el “preciso”. Lo bajó de rango y lo ha mantenido en la sombra, pero con cargo.

Lo ocurrido con Medina Mora es sui géneris, desde el momento en que le facilita el acabar de apoderarse del Poder Judicial. La inocencia o no, de quien fue Procurador y Secretario de Seguridad, de encausarlo, estará a cargo de un Juez.

Tacharlo, como lo hizo Nieto, de delitos de alto impacto, se siente una exageración. Si hay pruebas que las presente y, sobre todo, que antes de acusar en semejante tono, asuma el peso público de sus palabras. Si Medina es culpable, que se le castigue, pero Nieto no es Juez.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq


CUCHILLITO DE PALO

Por Catalina Noriega

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, se convierte en el ángel exterminador (A quienes toca con su espada les vendría mejor el calificativo de demonio). Parece que no está dispuesto a dejar títere con cabeza, de una administración (La de Peña Nieto) que lo agravió “renunciándolo” del cargo que ocupaba en la entonces, Procuraduría General de la República.

En esos malhadados tiempos se le expulsó del Olimpo de los funcionarios, por romper un sigilo al que están obligados quienes tratan asuntos “delicados”. Se relacionaba con la investigación de Odebrecht (La tranza brasileira internacional, que embarró a varios Presidentes latinoamericanos, al grado de que un par están en la cárcel y el ex de Perú –Alan García- se suicidó antes de correr la misma suerte).

En este trópico, donde la impunidad es un auténtico jinete apocalíptico, la pesquisa sigue en agua de borrajas y el presunto implicado, Emilio Lozoya Thalman –ex de Pemex-, continúa gozando de buena salud.

Sin negar que Nieto pudiera tener los pelos de la mula en la mano, actuó con protagonismo y, reitero, dando a conocer secretos que deben estar bajo siete llaves.

Como el grueso de abandonados de la fortuna de los dioses, agarró sus bártulos y se fue a Morena. Se declaró fiel seguidor del pastor de almas –actual tlatoani- y desenvainó la espada justiciera para cortarles el cuello a quienes fueron sus verdugos.

Chayito Robles ejemplifica el castigo. Tras las rejas -gracias a la ayudadita del juez sobrino de Dolores Padierna-, Nieto le endilgó mil trácalas, de las que le será difícil salir airosa.

Le tocó el turno a un Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –Medina Mora- de quien declaró que había “involucramiento con narco, trata y lavado de dinero”. Le echó una aplanadora, que veremos si la Fiscalía General puede probar en un tribunal.

Y desde el máximo podio, el de las mañaneras, juran que no es venganza. Les cayó la maldición de la gitana a los convidados a la boda de la hija del abogado Juan Collado y, de entrada, al anfitrión del excesivo festejo.

El padre de la desposada fue el primero al que le echaron el guante. Su compadrazgo con las castas divinas priístas, o como diría el tabasqueño, con las “mafias del Poder”, le facilitó al exterminador Nieto el congelarle las cuentas bancarias y enviarlo con todo y títulos (Se presume como uno de los mejores penalistas del país), a un camastro en el que comparte plática con Javiercito Duarte (Exgobernador jarocho).

Salió caro el guateque amenizado por Julio Iglesias; es notorio que le causó un zarpullido al pastor que predica la sobriedad. No reaccionó igual con el otro bodorrión, el de su consentido César –su exvocero de siempre-, quien también echó la casa por la ventana y al que asistió endomingado, el “preciso”. Lo bajó de rango y lo ha mantenido en la sombra, pero con cargo.

Lo ocurrido con Medina Mora es sui géneris, desde el momento en que le facilita el acabar de apoderarse del Poder Judicial. La inocencia o no, de quien fue Procurador y Secretario de Seguridad, de encausarlo, estará a cargo de un Juez.

Tacharlo, como lo hizo Nieto, de delitos de alto impacto, se siente una exageración. Si hay pruebas que las presente y, sobre todo, que antes de acusar en semejante tono, asuma el peso público de sus palabras. Si Medina es culpable, que se le castigue, pero Nieto no es Juez.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq